Podemos se reinventa para cerrar filas con Yolanda Díaz

La formación morada asume su desgaste y fía a Díaz su futuro. No habrá batalla por el nombre del nuevo proyecto en el que seguirán teniendo presencia clave

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz FOTO: David Fernández EFE

Cambio de rumbo y de inmediato. Tampoco coge desprevenida a la dirección estatal, pero Podemos recoge el guante que esta semana ha lanzado la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz. No habrá luchas de poder ni “egos”. Los morados, que ya tenían claro que solo con ella pueden volver a entrar en Moncloa, ahora hacen un ejercicio de reflexión y se preparan para su reinvención como partido tras la advertencia pública de la propia Díaz.

Es su sucesora “in pectore”. Fue Pablo Iglesias quien la designó como su líder al frente de Unidas Podemos tras salir del Gobierno. Es a la única que ve capaz de aglutinar los apoyos de los afiliados de Podemos y de mantener la coalición electoral de Unidas Podemos de cara a unas futuras elecciones. Durante meses, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha meditado seriamente si ser o no la heredera de Iglesias al frente de Unidas Podemos. Una marca que desde el entorno de la vicepresidenta consideran agotada y lejos del nuevo ciclo que debe abrirse en el panorama de izquierdas para frenar la posibilidad de que PP y Vox entren en Moncloa. Es, la única opción con la que cuenta a día de hoy el partido morado, que ve un declive al alza en su marca sin su figura al frente después del vacío que dejó Pablo Iglesias. Fue el pasado fin de semana cuando Yolanda Díaz decidió dar un paso adelante y proclamar ante la militancia del PCE y los sindicatos que levantará “un proyecto de país” y, advirtió, “el proyecto empieza ya, en diálogo con todos”. Para ello utilizará “todas las manos” necesarias.

Toda una declaración de intenciones con la que se adelantaba a Unidas Podemos, marcando, de nuevo, sus tiempos, y también la forma en la que estructurar el proyecto que prepara. Sus posicionamientos son claros y los quiere dar a conocer antes de que el camino que liderará avance: No habrá una reedición de Unidas Podemos en el futuro. Díaz se aleja así de la lógica de los viejos y nuevos partidos y advierte que no continuará como heredera de un partido en el que se produzca una lucha de liderazgos y de batallas internas. Una clara referencia al legado que ha dejado Pablo Iglesias, donde su hiperliderazgo ha impregnado la vida del partido y donde se han perpetrado en el tiempo varias luchas de poder. No es el legado que la vicepresidenta aspira a dejar.

El aviso ha sido claro y verbalizado por la propia vicepresidenta Yolanda Díaz. La futura candidata no quiere una lucha de poder, ni “egos” y ha dejado claro ya que el proyecto que pilota, que “no es un proyecto de Yolanda Díaz” dejará atrás la conformación actual de Unidas Podemos. Este es el camino que quiere emprender la vicepresidenta, poder sumar con otras formaciones de izquierda desligadas de los morados. La agenda ya la ha abierto con Mónica Oltra de Compromís, Ada Colau de los comunes o Más País, aunque en un primer momento no se encuentra en los planes de ambos líderes. Pero si hay un planteamiento claro de superar la hegemonía de Podemos en la marca. “No creo en las individuales”, dijo, para después asegurar que ella se marchará si existe ruido o predominan los egos y las batallas internas. Unas advertencias que pronunció en RNE siendo consciente de que “puede generar malestar”.

Unas declaraciones en las que Podemos no se han sentido identificados y lo han querido aclarar tanto en público como en privado. Más después, de las declaraciones del cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, que advierte a la formación de que “no se debe caer en el error” de la sustitución de los partidos por espacios políticos trabados solamente por el carisma y la fuerza política de quien los representa”. Alude así al liderazgo de Manuela Carmena, una figura que hoy recorre en el cuartel general, por la independencia política de ésta, que recuerda a Yolanda Díaz.

Sin embargo, la formación ha escenificado un cierre de filas real con la vicepresidenta. Respetan sus decisiones, tanto en el “cómo”, en el “cuándo” y en él “con quién”. El apoyo que existe a Díaz en la dirección es claro. De hecho, el repensar la marca actual, es un problema que no debería existir en tanto existe una “mesa confederal” en la que Díaz está presente junto a Podemos y los comunes y Galicia en Comú y su relevancia en el nuevo proyecto que levantará la vicepresidenta será clave. Tampoco se prevé una batalla en cuanto al nuevo nombre del proyecto que defina la vicepresidenta, puesto que Podemos ha cambiado –a lo largo de los años- su marca para presentarse a las elecciones. Para ponerse “a punto” los morados ya han definido el camino. La convocatoria que tendrá lugar el próximo fin de semana en Rivas, bautizada como “la uni de otoño” será el espacio concebido para esa refundación necesaria para adaptarse a los nuevos tiempos.