No va a por Marlaska

No podíamos esperar menos, poner en tela de juicio al personal que se juega la vida en la frontera para que nosotros podamos disfrutar del paraíso europeo

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atiende a los medios antes de comparecer a puerta cerrada en el Congreso de los Diputados
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atiende a los medios antes de comparecer a puerta cerrada en el Congreso de los Diputados FOTO: A. Pérez Meca Europa Press

Al ministro le caen los gorrazos desde todos los lados, lo cual no es ninguna novedad porque se acuesta cada noche con su enemigo. Desde que Sánchez tomó las pastillas para soportar a Podemos en la cama aunque tenga pesadillas duerme como un tronco. Pero las imágenes de la valla de Melilla apuntalan aún más la precaria trayectoria de Marlaska. Eso ya los sabíamos, pero también ponen en el disparadero a la Policía y la Guardia Civil, que se llevan las collejas por la actuación contra los inmigrantes. No podíamos esperar menos, poner en tela de juicio al personal que se juega la vida en la frontera para que nosotros podamos disfrutar del paraíso europeo sin que tengamos que mancharnos las manos de mierda. Es muy fácil lanzar el cuento de la «buena gente» que viene a buscarse la vida y darle la tabarra a los agentes malísimos por hacer su trabajo.

El vídeo demuestra, a las claras, con qué violencia se entra en el Estado del Bienestar para desestabilizar un territorio ya de por sí conflictivo. Nadie que tenga un mínimo de decencia puede negar que se trataba de una acción perfectamente orquestada para poner contra las cuerdas a España desde Marruecos. Una vez más, gracias a que vemos el problema de la inmigración ilegal desde el único prisma de la solidaridad y no desde el de la seguridad. Así somos y así nos va, cargando contra nuestro uniformados para rellenar nuestro ego.

El mismo que nos permite cargarnos una obra de arte con una lata de pintura con la justificación de la emergencia climática. El problema que sufre el ser humano en África supera cualquier consideración que se pueda hacer en una columna como ésta.

También que el mundo que conocemos se va al carajo a golpe de calor y sequía, pero esconderse bajo el ala de la crítica a la actuación policial en Melilla, ésta y otras veces, demuestra qué lejos nos encontramos de entender que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se enfrentan a situaciones en las que las buenas palabras y los abrazos no sirven de nada. Si no, vean el vídeo.