Memoria Histórica

La Fundación Franco recurre en la Audiencia Nacional contra el cambio de nombre de la I Bandera de la Legión

Los veteranos del Tercio alegan que la denominación es de 1992, con el Gobierno de Felipe González, y «no se ajusta al marco de la Ley de Memoria»

Miembros del Primer Tercio de la Legión, al que pertenecía la «Bandera Comandante Franco»
Miembros del Primer Tercio de la Legión, al que pertenecía la «Bandera Comandante Franco»ejército de tierrafreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@595c8ac0

La retirada del nombre «Comandante Franco» de la I Bandera de la Legión ha provocado ya una primera reacción en los tribunales. La Fundación Franco ha presentado un recurso –al que ha tenido acceso LA RAZÓN– ante la sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional que basa en sus «fines estatutarios», entre los que se encuentra «la realización de toda actividad que conduzca a honrar la figura de Franco y a preservar su legado», incluyendo el «instar la tutela judicial efectiva ante la jurisdicción competente» cuando considere que estos objetivos no se cumplan.

Con fecha de ayer, la Junta Directiva de la Fundación Franco aprobó por unanimidad de sus miembros impugnar ante la jurisdicción contencioso-administrativa la reciente resolución del Ministerio de Defensa, que resuelve el cambio de denominación «Bandera Comandante Franco» del Tercio Gran Capitán de la Legión, de la Comandancia General de Melilla, que a partir de ahora pasará a llamarse «Bandera España», en aplicación del artículo 35 de la nueva Ley de Memoria Democrática.

El cambio de nombre ha causado además profundo desagrado entre los veteranos que un día formaron parte de la centenaria unidad de choque y, en general, en el seno de un estamento muy celoso de las tradiciones. Desacuerdo que se ha hecho circular en redes sociales y a través de mensajes de WhatsApp. Un «tremendo malestar» que ha removido especialmente a los miembros del Primer Tercio, con base en Melilla, al que pertenecía el destacamento renombrado, donde el mismo día de hacerse oficial el cambio en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa –este martes– se distribuyó una nota interna con intención de amortiguar su efecto, según ha sabido este diario.

«Como sabéis, las banderas de la Legión no tenían nombre en su época fundacional», arranca el texto, que recuerda cómo después «se hizo extensivo el uso de una denominación o nombre para todas las unidades tipo batallón/bandera/grupo», y «el nombre elegido para nuestra I Bandera de la Legión fue el de Borgoña, pues son las armas de dicha Casa las que figuran en el Guion de la I Bandera». Recuerda la nota que, «tras una reorganización general de nuestro Ejército, allá por los años noventa», fue cuando se bautizó como «Comandante Franco», «después de más de setenta años desde su creación».

Una denominación que «nos ha durado unos treinta años, hasta el día de hoy», continúa el mensaje, que quiere transmitir el «sentimiento» y la «creencia» de que la Legión «es mucho más que un nombre». «Son sus damas y caballeros legionarios, que todos los días continúan trabajando duro, con alegría, en beneficio de España y los españoles». Con una «idiosincrasia», un «espíritu» y una «implicación» que «no cambiarán por muchas denominaciones o nombres que tengamos». «Es una forma de entender la vida, y eso no lo cambia un nombre», concluye el texto.

Pero es un hecho que junto a la reacción de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), los militares que más se han significado en contra no están en activo, como los generales Rafael Dávila o Salvador Fontenla, este último autor de «Franco, caudillo militar» (La Esfera de los Libros), para quien «toda la historia de la Legión no se entiende sin Franco y sin Millán Astray». En el caso del primero, «uno de los mejores militares que ha tenido España durante siglos, algo que no se puede borrar», afirma Fontenla, quien cree que «sería muy interesante conocer el informe» [del comité de seguimiento de la Ley de Memoria Democrática por parte de Defensa], «en qué se basa» para la retirada y «si el responsable político ha hecho caso o no de su dictado».

Un escenario para la reflexión que contrasta con el paso a la acción de los veteranos de la Plataforma Patriótica Millán Astray, «asociación apolítica» que «no va a permitir que se humille o desprecie a un héroe de la Legión como es el comandante Franco, primer jefe de la I Bandera y protagonista de la salvación de Melilla en julio de 1921», que en noviembre envió «sendas cartas oficiales» a la ministra Robles oponiéndose al cambio, personándose en el procedimiento y «solicitando copia de las actuaciones en base a la Ley de Transparencia, escritos que aún no han sido contestados», afirma en un comunicado.

La asociación va a poner en manos de su equipo jurídico «todos los antecedentes que acumula para un estudio que apunta a que la Justicia revocaría el cambio por la ilegalidad en el proceso y ejecución». Denuncian que el nombre de «Comandante Franco» se hizo oficial durante el Gobierno socialista de Felipe González en 1992, «como tuvimos ocasión de probar a la ministra de Defensa y, por lo tanto, no se ajusta al marco cronológico de la Ley de Memoria Democrática, además de que evoca a una figura histórica, el comandante Franco, previa a los acontecimientos de la Guerra Civil».

Los veteranos muestran además su «sorpresa» por la elección del nombre de «España» para la I Bandera de la Legión, «porque ya existe otro igual», en el Regimiento de Caballería Ligero Acorazado «España» N° 11, desde 1763. Y hubo además un Regimiento de Infantería «España», disuelto en 1996.

Otras fuentes apuntan que la I Bandera tendrá que acumular el historial de ese destacamento desaparecido, como pasa con unidades militares en vigor con nombres de unidades extintas que custodian su historial. «Un evidente contrasentido».