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Boadella: «No paseo por Cataluña porque me insultan. Voy del jardín de casa al AVE»

El «president en el exilio de Tabarnia» califica la respuesta europea como «inadmisible». Cree que habrá un gobierno independentista y aboga por liquidar el «virus soberanista» para dar servicio a todos los catalanes

  • Albert Boadella
    Albert Boadella / Alberto R. Roldán

Tiempo de lectura 8 min.

10 de abril de 2018. 16:22h

Comentada
Aurora G. Mateache Madrid. 8/4/2018

¿La liberación por Alemania de Puigdemont es una sátira judicial?

Yo lo que creo es que es un problema muy serio. Lo lógico es que habite un clima de mutua confianza entre países, y más desde el momento en que se solicita una Euroorden. España no puede quedarse de brazos cruzados ante semejante agravio.

¿Es también un problema para otros países con nacionalismos vivos?

Sin duda. La mayor amenaza para la estabilidad de la Unión Europea son los nacionalismos. Y eso lo aprovechan países como Rusia, así que hay que tener mucho, pero mucho cuidado con estas decisiones.

¿El Tribunal Supremo tiene alguna responsabilidad?

Creo que debería haber incluido el delito de secesión, es obvio que no es el Tribunal Supremo de Dios y se equivoca, pero la respuesta europea es inadmisible.

¿Esta situación da alas al victimismo nacionalista internacional?

Siempre las va a tener. Hay un germen xenofóbico de que los catalanes somos distintos a los españoles porque somos superiores. El resto de los españoles son anti higiénicos, huelen mal... A veces más cutres... Siempre ha habido este mensaje subliminal. Yo esto lo he vivido de niño, y tengo 75 años. A partir de la Transición se habría podido acabar con ello si no se hubieran cometido errores tan garrafales como trasladar la educación a las comunidades autónomas, darle carta blanca al señor Pujol y dejarles que hicieran lo que les diera la gana en los medios... Por lo tanto en la Transición, que había un momento de ilusión en Cataluña y de hacer una sociedad nueva y moderna, democrática etc..., nos encontramos con un hombre que dejó un legado nefasto que es Pujol, y que volvió a avivar este virus que naturalmente existe en el conjunto de la sociedad catalanista que ahora estamos padeciendo.

Ahora las instituciones están más presentes, aunque se le pongan trabas...

Hombre, por lo menos se cumple la ley. Se nota que ha sido positivo porque los que sustituyen a los detenidos van con mucho cuidado. Por fin el Estado ha tenido acto de presencia. Los que no somos independentistas nos hemos pasado 35 años desprotegidos. El Estado tenía que haber reaccionado mucho antes y quizás los ciudadanos hubieran percibido que se encuentran dentro de una nación libre y democrática que se llama España y que representa la fuerza en todos los sentidos.

Usted lleva avisando desde los años 80, con el Gobierno de Pujol a la cabeza, de que los independentistas no tendrían el mismo sentido del humor cuando se tocase su tema tabú. ¿Se ha cumplido su profecía?

Es lógico que el mundo nacionalista, que es un mundo enormemente sectario y donde la democracia brilla por su ausencia que el sentido del humor no sea una de las cualidades por las que destaque. Lo que sucede es que yo en 35 años no he cesado. Ni en el teatro, ni en los medios, ni ahora.

-Su propia hija asegura que una profesora se avergüenza de haberle dado clases. ¿Hasta dónde cree que pueden llegar las reacciones de odio?

Bueno, si que es verdad que ahora es más explícito, a mí durante muchos años, finales de los 80 principios de los 90, mi labor artística de «Els Joglars» se vetaba en todo el mundo nacionalista.

No me refiero sólo a la clase política, si no a la propia gente.

Hay un cambio fundamental en Cataluña cuando el PSC se pasa al nacionalismo con el tripartito de Maragall. Y esto se convierte en un régimen donde ya no existe oposición y el conjunto de los ciudadanos se sienten involucrados en esta acción nacionalista, de tal modo que los que se enfrentan a esta ideas son auténticos enemigos.

¿Cree que Iceta está siguiendo esa línea?

Sin duda. Pero hace lo que aquí llamamos «la puta y la ramoneta» (risas), va de pacificador pero hace y deja hacer al nacionalismo.

Otra vez Jordi Sánchez candidato. ¿Habrá finalmente un gobierno independentista?

Sí, es inevitable que surja. Porque ellos tienen mayoría, no de votos pero sí de escaños. Y al final se pondrán de acuerdo con tal de no arriesgarse a tener un resultado dudoso en unas próximas elecciones, aunque ahora estén jugando a una política de desgaste. Ellos creen que así perjudican al enemigo histórico que es el resto de España y de hecho en este momento están causando en claro perjuicio a la aprobación de los presupuestos generales.

Hasta el PNV se está sumando...

Ellos tienen una guerra virtual con lo que llaman Madrid-España. De formas virtuales y simbólicas tratando de liquidarnos: empezando por los libros de texto en las escuelas y acabando a través de una televisión de inducción al golpismo.

¿Qué se debería hacer con TV3?

Son claramente golpistas y de inducción a la rebelión.

¿Se podría ilegalizar entonces?

Hay cosas que pasan de la legalidad. Una cosa es la libertad de expresión y otra cosa diferente son aspectos de inducción constante a la rebelión contra el Estado. Pero soluciones hay muy pocas. La única vía es cerrarla, hasta las paredes tienen el virus del soberanismo. Habría que liquidar y vaciar todo para tener un servicio al ciudadano, pero no un servicio sólo a los nacionalistas, si no a todos los catalanes.

¿Cómo ha gestionado Ciudadanos la victoria?

Este partido nació por esta traición del PSC a sus votantes. A partir de aquí Ciudadanos se funda para hacer una contrapartida al nacionalismo. Ahora está aprovechando un desgaste del PP, ya no por la corrupción, que está dentro de todos los partidos, pero el PP ha perdido fuelle y fuerza, concretamente en Cataluña ha actuado tarde y tímidamente. El 155 es el 155 de la puntita, nada más.

Hemos visto, y usted el primero, reacciones violentas en las calles y hasta en las autopistas a esta presencia del Estado en Cataluña... ¿Existe algún paralelismo con el País Vasco?

Hay diferencias... En el País Vasco el nacionalismo dejó cerca de 1.000 muertos. Y no se ha ganado casi nada. Salvo el concierto económico, pero ya lo tenían de antes. Ahora bien, ellos sí están en esta rebelión popular y recaudan adeptos en la juventud, puesto que es el colectivo que siempre busca incentivos aventureros en su vida y creen que van a dar una sensación de temor al Estado español. Yo creo que sus actos son minoritarios por una cosa muy sencilla. Primero porque no estamos en los años treinta, donde la gente tenía poco que perder. Estamos en un mundo en el que le jodes un fin de semana a una parte de la sociedad y quieren matarte. Creo que estas personas harán sus jaleos, pero a mi parecer no pasarán de esta línea. Creo que cualquier idea de que esto puede explotar es falsa.

Los nacionalistas tienen la palabra «fascismo» en la boca continuamente. ¿Se puede volver en su contra?

Sin duda. Para mí el nacionalismo forma parte de un instinto casi diría infantil, primitivo. Es una posición que claramente ha tenido el fascismo, el nacional-socialismo. Es una postura de exacerbación de los bajos sentimientos y xenofóbicos que todos llevamos dentro. Es como un niño, que es un fascista en potencia y a medida que se va civilizando desarrolla sus dotes humanistas. Por eso tiene la fuerza del odio al distinto, y aquí del odio al español.

¿Siente miedo en Jafre?

Afortunadamente no. Creo que el 90% de la gente es buena. Existen los canallas que han hecho alguna que otra trastada en mi propiedad, pero estoy rodeado de buenas personas. Aquí nadie me insulta, pero sí en Gerona, en Barcelona y en otros lugares. Por eso normalmente no paseo por Cataluña. Mi vida es desde el jardín de mi casa al parking del AVE. Me he sentido muy decepcionado por gente que ha caído en el virus de la gran secta. Sobre todo por mi gremio, el de los comediantes, en el que todos son separatistas.

También habrá tenido el respaldo de mucha gente...

Sin duda. A partir de la manifestación de octubre he notado que, en mis pocos desplazamientos que hago por Cataluña, la gente me ha mirado con simpatía. Pienso que el discurso del Rey fue una clave importante

¿Descarta fundar un partido político?

No estaría dentro de los valores que ha fundado Tabarnia. Ni lo que la gente espera de esta plataforma. El objetivo de Tabarnia es montar este espejo fatídico y que les haga beber su propio brebaje. Pero si las cosas se pusieran muy mal habría un sector muy importante de Cataluña, que además corresponde a la parte más evolucionada económicamente, que optaría por quedarse con el resto de España y separarse de los independentistas.

Es decir, ¿Tabarnia podría ser una realidad?

Hombre, es que Tabarnia además de formar parte de la sátira también tiene una parte real. Hay una zona importante de Cataluña, desde la parte norte de Barcelona hasta Tarragona, cuyo voto ha sido mayoritariamente consitucionalista. Esto no son imaginaciones, son realidades. Y si ellos están con el derecho a decidir ¿pues nosotros también, no? Entonces esta paradoja que parece ficción podría ser una realidad.

¿No cree que las instituciones estatales siempre tratarían de impedirlo?

Sin duda, pero hemos visto cosas más surrealistas en la historia. Hay determinados partidos que están por el derecho a decidir. Y es aquí cuando Tabarnia, con mucho sentido del humor y seriedad, podría decir: ahora entramos nosotros en el juego.

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