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El País Vasco no quiere un «procés» abertzale

Políticos y expertos aseguran que ni la sociedad ni el PNV están abiertos a promoverlo

  • Fin de ETA Bilbao
    Un trabajador del servicio de limpieza quita una pintada reivindicando a ETA en Bilbao, dos días después de que la banda anunciaran su disolución/ Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

06 de mayo de 2018. 09:03h

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Ainhoa Martínez Madrid. 6/5/2018

«Los y las ex militantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patriarcal (...) Materializar el derecho a decidir para lograr el reconocimiento nacional será clave. El independentismo de izquierdas trabajará para que ello conduzca a la constitución del Estado Vasco». Este extracto está tomado del comunicado remitido por ETA el pasado jueves, en el que ponía fin a casi 60 años de terror pero también mantenía viva la vía de la lucha por la autodeterminación. LA RAZÓN se ha puesto en contacto con varios políticos y expertos en la materia para calibrar la probabilidad de que el nacionalismo retome las aspiraciones independentistas. ¿Cabe un «procés» en el País Vasco?

Andoni Unzalu conoce bien los entresijos de la política vasca, no en vano fue asesor del ex lendakari Patxi López durante su etapa en Ajuria Enea y actualmente es jefe de Gabinete del consejero de Turismo. Unzalu se muestra totalmente convencido de que los planteamientos soberanistas no caben en la realidad vasca. «El nacionalismo, el PNV más concretamente, no quiere la independencia del País Vasco, quiere privilegios», apunta. Asegura que los nacionalistas ya aprendieron con la etapa de Xabier Arzalluz que «la independencia es ruinosa» y «no tiene ningún futuro». El objetivo de los jeltzales es «revestir de democracia lo que son unos privilegios feudales», esto es, relacionarse directamente con el Estado y obtener réditos por ello. La posición del PNV se ha visto fortalecida frente a EH Bildu, aunque ambos vayan a afrontar –prácticamente de la mano– la misma estrategia, intentando sumir en el olvido lo que ha ocurrido durante el último medio siglo. «Ambos prefieren el olvido porque son responsables de lo que ha pasado», señala Unzalu, que asemeja este silencio pretendido al que se impuso en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, «del holocausto se empezó a hablar 20 años después».

Este ejemplo también lo utiliza la política Rosa Díez, cuando asegura que «España necesita un Nuremberg para condenar a los criminales y la historia». La ex diputada de UPyD considera que ETA «nos tiende una trampa» cuando anuncia que se «abre un nuevo escenario» porque ese no es otro que el de «la impunidad y el intento por blanquear su propia historia». Sobre la posibilidad de que se impulse desde la izquierda abertzale un proceso separatista, Díez evita entrar a valorar «lo que quiere ETA» para centrarse en la demanda de la sociedad, que no es otra que «seguir manteniendo la exigencia democrática».

El escritor y filósofo Fernando Savater considera que los terroristas buscan dar continuismo a su proyecto de «liberación», insistiendo en unos ideales que, ahora que han abandonado la violencia, creen que tendrán más predicamento y menos impedimentos para materializarse. «Si la sociedad vasca hubiera estado abierta a la independencia no hubiera hecho falta la violencia, si recurrieron al terror fue para domesticar a una sociedad que no la aceptaba voluntariamente», asegura. En este sentido, entiende que el PNV no se plegará a las ínfulas soberanistas de la izquierda abertzale, porque su papel es el de «administrar las pulsiones independentistas», «hacer de rentabilizador» más que de promotor. No en vano, el autogobierno vasco siempre ha sido un instrumento para ir arrancando poder y competencias a la Administración central.

Por su parte, el presidente del PP en el País Vasco, Alfonso Alonso, también considera que, aunque la izquierda abertzale busque un «procés» como el catalán, tal pretensión no tiene visos de prosperar porque «la sociedad vasca no quiere imitar lo que ocurre en Cataluña». Alonso cree que «el independentismo está en horas bajas en Euskadi» y que además, el «PNV tiene una situación cómoda de poder y tampoco está interesado en eso». Para el que fuera alcalde de Vitoria entre 1999 y 2007, la disolución de la banda terrorista «responde a un pensamiento táctico» de la izquierda abertzale para avanzar en las pretensiones independentistas. A su juicio, «les parece un lastre ETA», porque quieren «seguir la lucha por otros medios». «Ahora hablan de derecho a decidir, cuando antes hablaban de autodeterminación. Quieren hacer un proceso de blanqueo y quieren un «procés» como el catalán», destaca.

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