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«Está prácticamente como el primer día»

  • EL EJEMPLAR ORIGINAL de la Carta Magna con la firma del Rey es custodiado en el Archivo del Congreso
    EL EJEMPLAR ORIGINAL de la Carta Magna con la firma del Rey es custodiado en el Archivo del Congreso
Madrid.

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06 de diciembre de 2013. 04:08h

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Madrid. 6/12/2013

Del mismo modo que todos los aparatos de medición del planeta toman sus parámetros del célebre metro de platino iridiado custodiado en el Museo de Pesas y Medidas de París, los cientos de miles de ejemplares de la Carta Magna que pueblan bibliotecas, librerías y aulas de toda España son copias (a veces, como veremos, no del todo exactas) del ejemplar único del texto original de la Constitución española de 1978, el mismo en el que un Don Juan Carlos con cuarenta años (a escasos centímetros de el Príncipe de Asturias, que entonces tenía 10) estampara su firma durante la sesión solemne de sanción real de la Carta Magna que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados el 27 de diciembre de 1978. Todas copias son Constituciones pero ésta es, por decirlo de alguna manera, «la» Constitución española de 1978. Todas las copias toman su autoridad de este ejemplar en concreto, en cuya última página lucen, además de la firma del Monarca, las del presidente de las Cortes, Antonio Hernández Gil, el presidente del Congreso, Fernando Álvarez de Miranda y Torres, y el presidente del Senado, Antonio Fontán Pérez. Posteriormente se añadieron de manera extraoficial los miembros de la meses de ambas cámaras de las Cortes. Durante dos días, hasta su publicación en el Boletín Oficial del Estado del 29 de diciembre de 1978, este ejemplar fue el único que existió oficialmente de la norma suprema del ordenamiento jurídico español aunque, paradójicamente, sin valor legal alguno, ya que, según estipula la «Disposición Final» de la propia Carta Magna, «esta Constitución entrará en vigor el mismo día de la publicación de su texto oficial en el boletín oficial del Estado». El nombre del periódico oficial aparece así, en minúscula, en el ejemplar original de la Constitución debido a una decisión de las Cortes, que juzgaron que no era conveniente que el nombre actual del BOE quedara acuñado en el texto aprobado ante la eventualidad de que en el futuro se consideraba conveniente cambiar su denominación. Sin embargo, la mayoría de copias que se han impreso desde entonces hablan en la Disposición Final del «Boletín Oficial del Estado», como si la ortografía del ejemplar original fuera defectuosa. El ejemplar original de la Constitución se conserva en condiciones ambientales idóneas y bajo estrictas medidas de seguridad en el Archivo del Congreso de los Diputados. Preguntados por el estado de conservación de este pedazo de la historia de España, fuentes del Archivo del Congreso afirmaron que el libro se encuentra «prácticamente como el primer día».

No es ésta la única joya bibliográfica que se conserva en el Archivo del Congreso de los Diputados en un mundo que, desde finales de los setenta, ha sustituido la calidez de la tinta y la pluma por los dispositivos digitales y los CD-ROM. Especialmente reseñable por su innegable valor artístico es el ejemplar escrito a mano de principio a fin por el egregio calígrafo Luis Moreno, que en aquella época trabajaba para el Ministerio de Asuntos Exteriores y para el Ayuntamiento de Madrid. Este ejemplar también cuenta con la firma de don Juan Carlos y los presidentes del Congreso, el Senado y las Cortes. El proyecto bibliográfico fue encargado por el Congreso de los Diputados en 1979, meses después de la aprovación de la ley, y los parámetros artísticos del libro se inspiran en la tradición de otras constituciones de la historia de España. Al final del articulado se añadieron unas plantillas para las firmas de todos los senadores y diputados de la legislatura constituyente. Posteriormente la editorial Turner realizó una edición facsímil con una tirada de 2.000 ejemplares que han visto apreciado su valor de manera sustancial desde entonces. Como dato curioso puede añadirse que a finales de los setenta hubo varios diputados y senadores que, por diversos motivos, no firmaron el original manuscrito de la Constitución y que, veinte o treinta años después, aparecen de improviso en el Archivo del Congreso de los Diputados para cumplir, aunque sea con décadas de retraso, con esta cita con la historia de España en forma de papel.

De las Cortes a las estrellas en el Discovery

Entre las ediciones de la Constitución más curiosas está una denominada «Nvmisma», compuesta en hojas de papel circulares y guardada en una caja de bronce o plata en forma de medallón llamada comúnmente «polvera», inspirada en ediciones parecidas de la Constitución de 1812, que, al estar prohibida su difusión hasta que el rey Fernando VII la juró en 1820, era transcrita en hojas circulares que pudieran ser escamoteadas con facilidad en las polveras que utilizaban las damas de la época y, mediante este ingenio, ser distribuidas por todo el país. El astronauta Pedro Duque llevó un ejemplar así consigo en la misión del Discovery en octubre de 1998. Esta «polvera» también es atesorada hoy en día por el Archivo del Congreso de los Diputados.

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