Negociación

Moncloa evita entrar al choque con Puigdemont tras poner precio a la investidura

El Gobierno se declara en las "antípodas", pero evita aclarar la constitucionalidad de las exigencias de Junts

En paralelo a las negociaciones de Alberto Núñez Feijóo para su investidura, se siguen produciendo movimientos para calibrar la posibilidad real de evitar o certificar la repetición electoral el próximo 14 de enero. Estas posibilidades van irremediablemente ligadas al éxito de Pedro Sánchez, cuando decida intentarlo, y también por Carles Puigdemont que ha puesto hoy un alto precio a su apoyo: una amnistía previa a la investidura y un referéndum. "Si hay acuerdo, debe ser histórico", ha señalado el expresident desde Bruselas.

La intervención desde la capital europea se ha seguido con atención desde Moncloa, conscientes de que cualquier opción de que Sánchez sea investido pasa por el acuerdo con Junts, ya sea para una abstención -si consiguen atraer a Coalición Canaria- o por su voto positivo, en caso de no hacerlo. Un acuerdo que el propio presidente en funciones señalaba ayer con toda convicción que "se puede, se debe y se va a alcanzar". Fuentes gubernamentales entienden que, tras escuchar al expresident, "nada ha cambiado" y que las declaraciones de Sánchez siguen "plenamente vigentes".

La actitud del Gobierno es de "extrema prudencia" y desde la sala de prensa se ha evitado entrar al choque con Puigdemont. Si dos días después de las elecciones generales, desde Moncloa se mostraban taxativos sobre su rechazo a las demandas de Junts a investir a Sánchez. Hoy no se aprecia el mismo tono. La portavoz gubernamental ha tenido serias dificultades para fijar la posición del Ejecutivo ante la cascada de preguntas, todas en la misma dirección, de los medios de comunicación.

Isabel Rodríguez ha evitado señalar si las demandas de Puigdemont tienen encaje en la Constitución e incluso ha cortado el paso al titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuando -en su condición de juez- los periodistas le pedían una interpretación jurídica sobre su constitucionalidad. Más allá de señalar que el Gobierno está "en las antípodas" en sus posiciones, la portavoz no se ha salido del argumentario: "Para abordar esta situación tenemos una herramienta, el diálogo; un marco, la Constitución y un objetivo, la convivencia. Este modelo ha dado resultados", ha asegurado.

El tiempo de Feijóo

En el Gobierno intentan desviar el foco y la presión, recordando que hoy por hoy es "el tiempo de Feijóo", quien tiene oficialmente el encargo del Rey para la investidura, y que ellos van a "respetar los plazos" para negociar. Hasta que no fracase el candidato popular, no tomarán la iniciativa. "Lo que hemos visto -dicen en el Ejecutivo tras la reunión con Abascal- es que solo tiene un posible aliado y socio que es Vox y la extrema derecha. Queda claro que no tiene posibilidad de éxito la investidura", han sentenciado, por lo que le piden "que se centre en atender sus encomiendas en lugar de estar de comentarista" de las negociaciones del PSOE con Junts.