«No pasa nada, es un retraso»

Una parada de 50 minutos en la línea del tren siniestrado inquieta al pasaje

Flores como homenaje, ayer en el lugar donde ocurrió el accidente hace casi un mes
Flores como homenaje, ayer en el lugar donde ocurrió el accidente hace casi un mes

SANTIAGO- El tren va lleno. No hay sitio ni para el equipaje. El interventor le pide a una pasajera que retire su equipaje del pasillo, pero ella no quiere, aunque las normas obliguen a dejar libre las salidas. «Así ocurren los accidente», afirma el responsable de la seguridad del pasaje. La ruta Madrid-Ferrol sigue siendo una de las más frecuentadas. Sale a las tres en punto, pero al llegar a Medina del Campo el convoy, con casi una veintena de vagones, se detiene. «Llevamos mucho tiempo parados», comentan algunos viajeros del número seis. Pasan los minutos y a pesar de que la película entretiene a muchos, otros siguen inquietos. Es la primera vez que María Dolores y su marido, Segundino, cogen este tren. No entienden por qué sigue detenido. Pasa el interventor. «Disculpe, ¿qué ocurre?, ¿hay algún problema con el tren? Ha parado un par de veces», pregunta ella. «No, señora, el maquinista está haciendo un cambio de sistemas», la intenta tranquilizar. Llevan el día entero de viaje porque han salido de Albacete y van a La Coruña. «Después de lo que ha pasado, lo normal es que nos avisen de estos parones». María Dolores va tranquila, pero «siempre te queda esa cosa...». Por fin anuncian por megafonía que viajamos con retraso, pero no especifican cuánto. Los fumadores apuran la última calada antes de subir al vagón, parece que reanudamos la marcha. La película de acción sigue. Aurora y Mari Carmen están inquietas. Son las dos niñas del vagón. Su inquietud las delata. «Mamá, ¿qué pasa?, ¿es ésta nuestra parada?»", le pregunta la segunda. No aguantan en su asiento. Su madre intenta que permanezcan tranquilas: «Ya llegamos, ya llegamos». Una mentira piadosa las vuelve a sentar.

En el bar se reúnen algunos pasajeros que buscan información. Quieren saber cuántos minutos llevan de retraso. David y Pedro, los dos auxiliares, intentan responder, pero reconocen que no lo saben con exactitud. Cristina se ha acercado para tomar algo y leer un poco. No está nerviosa: «Sé que el tren es uno de los medios más seguros para viajar y ahora más que nunca, porque creo que han puesto más seguridad. Además, no vamos muy rápido». Es cierto, en el vagón número cinco el cuentakilómetros marca 100 km/h. La sensación es de circular aún más lentos. Es la primera vez que Pedro trabaja en el tren que hace el trayecto Madrid-Ferrol, "normalmente hago el de Cartagena, pero se lo he cambiado a un compañero». ¿Le da respeto? «Bueno, algo -responde-, pero más que a mí, a mi madre». Conocía a David y Olga, los dos jóvenes que fallecieron en el accidente del pasado 24 de julio. «Era la primera vez también de Olga». Vienen más pasajeros. Todos preguntan lo mismo: «¿Llegaremos muy tarde? ¿cómo se hace la reclamación?». Pedro les atiende con paciencia. Antes de subir, algunos le han hecho referencia al trágico siniestro, pero asegura que no cree que fuera por miedo.

El interventor se pasea de una punta a otra del convoy. «Siempre he hecho esta línea y no he notado que bajara el pasaje. No creo que tengan miedo, pero preguntan más». Ha notado el apoyo de la gente: «Muchos se me han acercado para mostrarnos su ánimo, me dicen que están con nosotros, no como la Prensa que nos ha hecho mucho mal. Se han dicho muchas mentiras», se queja.

De vuelta al vagón, la gente está cansada. Paramos en Orense, pasan las nueve de la noche. Ya deberíamos haber llegado a Santiago. Para unos minutos y al reanudar la marcha suena un móvil: «No pasa nada, hijo, todo va bien, sólo es un retraso», responde una pasajera, dos filas más adelante.

El riesgo de ir de pie

El Alvia 4155 iba ayer con retraso, «esperemos que en las estaciones podamos ganar algo más de tiempo», afirma el interventor. «Pero no es porque el maquinista vaya a aumentar la velocidad», insiste al percibir la siguiente pregunta. «¿Sabes por qué falleció tanta gente en el accidente? Iban de pie. Estaban llegando a Santiago y, aunque siempre insistimos en que deben permanecer sentados, nadie respeta la indicación», afirma el responsable del pasaje que discrepa de algunas informaciones que han ido saliendo acerca del incidente: «Es una tontería que digan que los maquinistas no pueden usar el móvil. ¿Cómo puedo saber qué pasa si en la parada no le pregunto al maquinista qué sucede?».