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Y Leonor se hizo Princesa

La heredera de la Corona asistió ayer a su primer acto político. Su padre fue también a las Cortes por primera vez con 11 años.

  • La Princesa Leonor, ayer, en las Cortes junto a Doña Letizia
    La Princesa Leonor, ayer, en las Cortes junto a Doña Letizia

Tiempo de lectura 4 min.

18 de noviembre de 2016. 02:18h

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Carmen Enríquez.  18/11/2016

La Princesa Leonor y su hermana la Infanta Sofía han superado con creces el reto que suponía la asistencia a un acto tan solemne como es el de la apertura de un nuevo periodo legislativo de las Cortes españolas. Durante las casi dos horas que duró este acto político con los representantes de los ciudadanos españoles elegidos para el Congreso y el Senado, las hijas de los Reyes mantuvieron una actitud totalmente correcta y demostraron una vez más que han sabido asimilar los valores que sus padres les han ido inculcando a lo largo de su aún corta vida. La heredera de la Corona y su hermana mantuvieron la seriedad cuando había que estar serias, sonrieron cuando había que sonreír al recibir a los asistentes al acto, saludaron al público reunido a las puertas del Palacio de la Carrera de San Jerónimo a la entrada y a la salida, y no hubo un mal gesto de cansancio o de aburrimiento a pesar de que la ceremonia era larga y protocolaria, no demasiado entretenida para unas niñas de su edad.

Da la casualidad de que la Princesa Leonor tiene ahora once años, los mismos que tenía su padre, el hoy Rey Felipe VI, cuando asistió el 9 de mayo de 1979 por primera vez con sus padres, Don Juan Carlos y Doña Sofía, a la apertura de la legislatura tras las elecciones celebradas después de ser aprobada la Constitución. Treinta y siete años más tarde, la Princesa de Asturias presenció ayer el acto inaugural de un nuevo periodo de actividades del Congreso de los Diputados y del Senado. Un gesto que hay que interpretar como un paso más en el afianzamiento de la continuidad en la cadena sucesoria de la Monarquía española.

Para Leonor y también para su hermana Sofía el día de ayer será recordado como una jornada muy especial que marcará el comienzo de una serie de actos que quedarán grabados en su memoria infantil como un hito en su vida institucional. Un día en el que, a diferencia de sus compañeras de colegio, no fueron a clase y, también a diferencia de la mayoría de niñas de su edad, en el que tuvieron que escuchar los discursos de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y el de su propio padre, el Rey. Y ver cómo, al finalizar las palabras de ambos, la mayoría de los asistentes aplaudían con entusiasmo durante varios minutos mientras algunos de esos asistentes permanecían sentados, con gesto serio y sin la menor intención de aplaudir la intervención del Jefe del Estado.

Por primera vez también, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía se enfrentaron ayer a otro de los retos que se incluyen en la mayoría de los actos institucionales: su primer besamanos. Un rito que consiste en estrechar la mano a los invitados que, en el caso de la apertura de la XII Legislatura de ayer eran más de seiscientas personas, al tiempo que se les saluda y se les ofrece la mejor de las sonrisas. Y eso fue exactamente lo que hicieron ayer las hijas de los Reyes, que contaron, todo hay que decirlo, con la atención permanente de su madre, quien les iba aclarando en algunos casos quiénes eran las personas a las que iban a saludar y qué puestos desempeñaban en las cámaras legislativas. Un detalle llamó la atención al término del largo saludo: Doña Letizia dirigió los pasos de sus hijas hacia uno de los bancos de la estancia en la que se encontraban y les dijo que se sentaran, pensando, sin duda, que las niñas estarían un poco cansadas después de permanecer de pie durante largo rato.

En cualquier caso, es importante señalar que, aunque Leonor es todavía una niña, ya ha entrado en ese periodo de la vida, que una escritora de libros infantiles definió como «la edad de la razón». Elena Fortún, autora de los libros de Celia, empezó a contar las andanzas de esa niña a partir de que cumpliera 7 años. Pues, de acuerdo con Fortún, Leonor ha sobrepasado ampliamente el límite marcado por la escritora y se encuentra de lleno en esa edad en que la razón hace que se empiece a entender el mundo en el que se vive y lo que pasa a alrededor.

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