El mito de los ocho vasos al día o los dos litros de agua

Maria Lloreda Ferré, Nutricionista de El CoCo, lo explica.

Sin embargo, no es fácil encontrar una evidencia sólida que justifique esta recomendación de los dos litros al día.PIXABAY

La mayoría de nosotros tiene interiorizado que, para sentirnos bien y tener un estilo de vida saludable, hemos de disponer de unos buenos hábitos alimentarios. Sin embargo, no solemos prestar tanta atención a lo que bebemos, como a lo que comemos. Y del mismo modo que procuramos tener una buena alimentación, también deberíamos preocuparnos por hidratarnos correctamente. Ya que si lo hacemos de manera errónea, esto puede tener un impacto en nuestra salud. Por lo que, ahora que ya está aquí el verano, y hace más calor, es un buen momento para ser conscientes de qué es lo que ponemos en nuestro vaso.

Empecemos, claro, por el agua. Porque ¿quién no ha escuchado alguna vez que, para estar bien hidratados, debemos beber 8 vasos de agua al día? Y ojo, no toda el agua vale, sino que, además se aconseja que esta sea agua mineral. Sin embargo, no es fácil encontrar una evidencia sólida que justifique esta recomendación de los dos litros al día. De hecho, esta sugerencia puede resultar excesiva para un adulto medio, sano, en un clima templado y con una vida sedentaria. De igual forma, tampoco se ha demostrado que el agua mineral nos mantenga mejor hidratados que la del grifo.

Esto no significa que no haya que beber cada día una cantidad suficiente. Recuerda que nuestro cuerpo está formado por agua en un porcentaje muy elevado (en torno al 60%), y necesita estar bien hidratado para que se puedan desarrollar nuestras funciones vitales con normalidad y mantener así un buen estado de salud. Pero la cantidad la pones tú, o más bien tu cuerpo, ya que el equilibrio hídrico saludable puede ser muy distinto para cada persona, dependiendo del peso, la edad, el clima, dónde vivamos o la actividad física que realicemos (entre otros factores).

De esta manera, aplica la regla de beber solo cuando tengas sed. Ya que si eres una persona sana, este es el mejor indicador para que bebas (así lo dice el texto Importancia del agua en la hidratación de la población española: documento FESNAD 2010). Con la única excepción de los bebés, los deportistas y algunas personas enfermas y mayores, en los que podría ser necesario “programar” una ingesta de líquidos más allá de su sensación de sed.

Existen otras opciones, pero no te engañes, no son agua

Y no olvides que, aunque la mejor opción para hidratarte es y será siempre el agua, venga de donde venga (siempre y cuando sea potable, claro está), es posible encontrar otras opciones que sirvan para mejorar tu balance hídrico cuando estás sediento: los refrescos, las bebidas alcohólicas como la cerveza, e incluso las bebidas energéticas.

Eso sí, si te decides por alguna de ellas, ten en cuenta que muchas de ellas, llevan implícito un peaje negativo que jamás hallarás en el agua. Como son las calorías vacías que aportan provenientes en gran medida del azúcar o el alcohol que incorporan. Y eso suponiendo que una bebida alcohólica pueda realmente hidratar ya que, aunque efectivamente cuentan con un amplio porcentaje de agua en su composición, muy probablemente el efecto diurético del alcohol hace el efecto contrario a la hora de sumar en relación a ese estado de hidratación.

No hay un consumo saludable de bebidas alcohólicas En este sentido, cabe destacar que en las últimas décadas, nuestros hábitos acerca de lo que bebemos han cambiado, y este hecho podría estar relacionado con algunos de los problemas alimentarios más evidentes en nuestro tiempo. Diversos estudios apuntan a que el consumo de refrescos y otras bebidas que aportan calorías, como las alcohólicas, han aumentado en los últimos años. En España, más concretamente, la cerveza y el vino son las bebidas más comunes, según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España del 2017, y hasta un 10% de la población asegura consumir bebidas alcohólicas a diario.

Y desterrando otros mitos (como el poder antioxidante de una copita de vino tinto, o las propiedades nutritivas de la cerveza), tengamos claro que no hay un consumo saludable de bebidas alcohólicas. El alcohol no es bueno, ni siquiera en pequeñas cantidades, ya que las bebidas alcohólicas incrementan el riesgo de más de 60 enfermedades, incluidos varios tipos de cáncer

Así son las cosas. Por lo que si uno quiere ir a tomar algo, y no optar por un refresco azucarado ni por una bebida alcohólica, desgraciadamente las opciones que disponemos se reducen considerablemente. Porque, aunque a primera vista puede parecer que un zumo de fruta casero es una alternativa “saludable”, todos sabemos que cuando de hidratación se trata no es una opción recomendable. Debido a la cantidad de azúcar que implica, tanta como la contenida en la misma cantidad de un refresco de cola al uso

Entonces, ¿qué nos queda? os podéis preguntar. Pues, a parte de optar por un café, una infusión, una botellita de agua o simplemente agua mineral (o del grifo), el único refresco que va a mejorar la hidratación sin “peros” es el agua con gas.