Consejos si veraneas con tus suegros

La familia política no la eliges, eliges a tu pareja y eso puede notarse en la convivencia

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Madrid.

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27 de julio de 2018. 07:44h

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larazon.es.  Madrid. 27/7/2018

Por fin llegan las vacaciones que anhelamos con tanta ilusión durante el año. Esperamos de esta época, el relax y disfrute que el trabajo bien hecho se merece. El tiempo libre, dormir, visitar ciudades, ir a la playa o montaña son los aspectos más valorados por la mayoría. En definitiva queremos desconectar. Gema Valenzuela, psicóloga del Grupo Laberinto, nos aporta algunos consejos.

Pero, ¿qué ocurre cuando pasamos este tiempo con nuestra familia política? ¿Es igual de valorado el periodo vacacional? En algunas ocasiones no hay un clima del todo agradable o aunque lo haya, no nos sentimos con la suficiente confianza como para estar del todo relajados en este contexto, por lo que para mucha gente “suegros” y “vacaciones” son palabras incompatibles.

Veamos el principio de la historia. La pareja que comienza a formarse viene con una mochila de valores, costumbres y recursos en parte adquiridos por la familia de origen, que tienen que irse poco a poco amoldando a la mochila del otro y viceversa. Es necesario generar un lenguaje propio y para que sea saludable, en este proceso por el que todas las parejas pasan, debe haber negociación, no imposición.

Elegimos a la persona con la que queremos compartir nuestra vida, pero no a su familia. Esto significa que, aunque es deseable y preferible tener una relación positiva y cercana con la familia política, no tenemos por qué sentirnos obligados ni obligar a forzar un vínculo muy estrecho. Se puede llegar a acuerdos con la pareja, en los cuales se respete el derecho a no querer ser “un hijo más para el suegro o la mejor amiga de la cuñada.”

En algunas familias simbióticas, donde se castiga la individualidad, este asunto puede ser más complicado. Las nueras pueden sentir entonces que se invade su espacio personal mientras que las suegras se sienten abandonadas.

Cómo se gestionan estos posibles desencuentros es importante, algunos prefieren obviarlos, pero no siempre funciona y ponerse explícitamente del lado de los padres por considerarlos más débiles puede tener un fatal desenlace al ser interpretado como una traición, y utilizarse como arma arrojadiza en discusiones de pareja. El equilibrio entre compartir con la familia y el desarrollo propio de la pareja es la clave para una buena armonía y para eso, el diálogo es nuestro mejor aliado.

Entonces, ¿cómo llevar a cabo una buena convivencia en vacaciones?

- 1. En primer lugar vamos a intentar anticipar lo que podamos las posibles dificultades y condiciones de nuestras vacaciones. Dónde vamos a estar conviviendo, cuanto tiempo, qué planes nos apetece hacer... Aunque las sorpresas y por tanto improvisar, forman parte del juego, consensuar con antelación contribuirá a disminuir conflictos de última hora.

- 2. Ten una predisposición positiva generando buena actitud. Si ya habéis decidido que vais a pasar las vacaciones con la suegra o suegros, procura centrarte en los aspectos positivos.

- 3. Dedica tiempo a tu pareja: Veranear con los suegros no implica tener que hacerlo absolutamente todo juntos. Para algunas personas esta situación puede ser muy estresante, por lo que fomenta algunos momentos de intimidad. Genera un clima de equipo por la unidad de la pareja, planeando actividades que os apetezca hacer a los dos.

- 4. Ten claras las limitaciones de cada uno y las tuyas propias. Si hay algo que te cuesta tolerar, no participas de ello o no te gusta, piénsalo previamente para tener alternativas. Lo mismo ocurre si propones un plan y no le gusta a todo el mundo. En ese caso se puede llegar a un punto intermedio o veros en otro momento del día para compartir otra cosa. Respetar el espacio individual es importante.

- 5. No entres a discutir cosas inútiles que ni te van ni te vienen y llevan a conflictos innecesarios. Esto puede mermar la relación, generar un clima de tensión y no merece la pena con todo el tiempo por delante que os queda por compartir (no sólo durante las vacaciones). Si percibes provocaciones o intromisión inadecuada de tu intimidad, habla con tu pareja.

- 6. Ten una actitud flexible ante los cambios de planes. Es importante que ajustes tus expectativas, pues es indudable que la calidad de las vacaciones dependen en parte de con quien las compartimos, no es lo mismo ir con amigos, solos o en pareja. Ir con la familia política no tiene por qué hacer la estancia horrible o insoportable, pero sí puede hacerla diferente.

- 7. Comunícate de manera asertiva, es decir, pon límites claros si es necesario, desde la calma y el respeto dando información concisa sobre lo que necesitas o por el contrario, no deseas. Expresando lo que quieres harás visible tu opinión a los demás y te sentirás mejor contigo mismo/a. Ceder todo el tiempo por evitar negociar puede ser un problema. También son tus vacaciones.

- 8. Presta atención a lo que sientes: En algunas ocasiones hay situaciones que activan algo (o mucho) malestar y no sabemos por qué. Esto puede deberse a que se disparan asuntos propios no resueltos, por lo que responsabilízate de tus sentimientos para conocerte mejor y no echar la culpa a los demás.

Recuerda que puedes aprovechar esta situación para crear vínculos y potenciar la comunicación en pareja, que dependiendo de cómo sea la relación con la familia política, puede ser todo un reto. Si hay desencuentros, relativiza y no olvides que estás de vacaciones. El primer objetivo es disfrutar del merecido descanso.

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