“Generalmente lo más duro para los hombres en el divorcio es la sensación de soledad que les queda”

Carlos M. Fernández hace terapia a hombres en proceso de divorcio

  • Carlos Miguel Fernández es experto en atención a hombres en proceso de divorcio
    Carlos Miguel Fernández es experto en atención a hombres en proceso de divorcio

Tiempo de lectura 8 min.

11 de abril de 2018. 20:11h

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Gema Lendoiro Madrid. 14/4/2018

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¿Están los hombres menos protegidos frente a un divorcio? ¿Se conceden las custodias a las mujeres por defecto y sin atender a las particularidades de cada pareja? ¿Recurren muchos hombres a pedir la custodia compartida para no pagar una pensión de alimentos a sus hijos? ¿Cómo se tratan psicológicamente los hombres que son privados de ver a sus hijos a menudo por sentencias que no contemplan la custodia compartida? ¿Están siendo maltratados por la justicia? Son frases que se leen a menudo en las redes sociales y foros de internet, en los comentarios de los periódicos digitales pero ¿qué hay de cierto en todo ello? Preguntamos a Carlos Miguel Fernández, experto en terapia a hombres divorciados o en proceso de hacerlo.

-¿En qué consiste tu terapia para padres divorciados?

La metodología que empleo con hombres separados se basa en conocimientos y técnicas de diversas fuentes, entre ellas el coaching personal, el mentoring, la neurociencia y la psicología positiva. Mi propia experiencia personal me llevó a aplicar los conocimientos que ya poseía como coach personal en el campo de las separaciones.

El método que empleo comienza por un trabajo interior en el que analizamos las creencias limitantes del cliente para sustituirlas por otras positivas y enriquecedoras durante el proceso. Este trabajo va acompañado de unas nociones básicas sobre el funcionamiento del cerebro a fin de que el cliente comprenda como su mente está presentando una visión muy limitada de su vida y de su entorno. Al mismo tiempo estos conocimientos le permiten entender como se produce el cambio personal desde el punto de vista científico.

Posteriormente analizamos las áreas más importantes a mejorar en su vida y empezamos a plantearnos objetivos realistas a la vez que las acciones que puedan permitir llevarlos a cabo. Durante esta fase analizamos los obstáculos y los logros y se produce un feedback constante que nos permite plantearnos cambios a fin de seguir firmes hacia los objetivos marcados.

Por último, el proceso termina, tras haber completado alrededor de ocho sesiones, en el momento en el que el cliente ya ha creado unos hábitos establecidos, ha vuelto a ser productivo y es capaz de gestionar emocionalmente sus creencias y pensamientos limitantes y negativos. A su vez durante el proceso el cliente ha adquirido las herramientas necesarias como para hacer frente con garantías a posibles situaciones semejantes futuras.

- ¿Cuáles son las cosas más duras para ellos?

-Aunque una separación afecta a cada persona de manera diferente y las repercusiones a nivel emocional distan mucho entre cada cliente, en términos generales la sensación de soledad y la pérdida de nivel de vida son los dos factores que más se repiten.

Otros aspectos como la pérdida de contacto con los hijos, la baja autoestima tras la ruptura o la dificultad para alcanzar una vida sexual satisfactoria también se encuentran entre los que más dolor producen entre los hombres. Sin olvidar algo tan importante como la pérdida de un proyecto de vida o una familia, dos elementos subyacentes a muchos de los otros aspectos.

- Hay asociaciones de hombres divorciados que piensan que no es justo cómo se trata a muchos después de un divorcio. Sobre todo a aquéllos que no pueden asumir económicamente pagar una pensión, otro casa para ellos, cuando no pagan, además, también la parte de la hipoteca del domicilio donde se quedan sus hijos. ¿Qué opina de esto?

-Toda legislación que no se encuentra suficientemente desarrollada o que no responde a la realidad social es por naturaleza injusta ya que implica la aplicación de unas mismas normas en casos cuyas circunstancias distan mucho entre sí.

En muchos casos se aplica la ley sin atender a la particularidad del caso y eso hace que muchos hombres sufran una pérdida considerable en su calidad de vida, incluyendo su poder adquisitivo o la relación con sus hijos. Esto les hace muy difícil superar emocionalmente la ruptura y poder crear de nuevo una vida satisfactoria. Es necesario regular de manera más precisa todo lo referente al divorcio y especialmente los jueces deben ser sensibles a cada situación y buscar la resolución más equitativa posible. En algunos casos no se produce esta equidad y generalmente es el hombre el que se encuentra más desprotegido en lo que a legislación se refiere.

- ¿Favorecen las leyes a las mujeres frente al hombre en los divorcios? ¿Somos o no somos iguales ante la ley en esto?

-Las mujeres en este país han sufrido una considerable desigualdad con respecto a los hombres durante muchos años. Las leyes referentes al divorcio han intentado que la mujer no se viese desprotegida y eso ha permitido que muchas mujeres pudiesen separarse de un marido que les hacía la vida muy difícil con ciertas garantías. El abuso del sistema legal por parte de algunas mujeres y la nueva realidad social que se ha dado paso en nuestro país ha hecho que ese intento de proteger a la mujer se convierta, en muchos casos, en una desprotección absoluta al hombre. Como he reflejado anteriormente es necesario regular de manera más precisa este ámbito legal y especialmente atender a las circunstancias propias de cada caso.

- ¿Cree que la ley de violencia de género está generando mucha división en la sociedad?

-La división que desgraciadamente se está creando no parte de la ley sino de ciertos colectivos que alimentan un enfrentamiento inexistente entre los derechos del hombre y de la mujer. Es necesario empezar a hablar de los derechos del individuo y poner fin a las distintas aplicaciones de la ley atendiendo al género.

Una mujer debe tener todas las garantías por parte del estado para poder separarse sin que su integridad física corra ningún peligro y sin que su calidad de vida se vea demasiado mermada. Al igual que un hombre debe tener las garantías de que tras un divorcio su derecho a una vida digna o al cuidado de sus hijos se respete.

Afortunadamente los roles dentro de las parejas han cambiado y el cuidado de los hijos, las obligaciones domésticas o la seguridad económica son generalmente repartidas entre ambos miembros. Las leyes deben reflejar también ese cambio producido a nivel social y tratar de manera equitativa a ambos miembros de la pareja tras un divorcio.

-¿Cuáles son las grandes diferencias de los padres de hoy en día frente a los de antes?

-Los padres, en la mayoría de los casos, nos hemos involucrado en la crianza de nuestros hijos desde el primer momento. La separación de roles entre la mujer y el hombre dentro del ámbito familiar que podíamos encontrar hace años está desapareciendo y ha dado paso a relaciones mucho más igualitarias donde ambos miembros de la pareja asumen por igual las obligaciones propias de un núcleo familiar.

Este hecho favorece enormemente la vinculación emocional de los hijos con la figura paterna y resulta mucho más beneficioso para todos los miembros de la familia. Sin embargo el aumento en el número de divorcios ha favorecido que muchos padres vean esa relación mermada y deben llevar a cabo gastos considerables, sin olvidar las repercusiones emocionales, hasta llegar a instancias judiciales donde la relación con sus hijos se vuelve a normalizar.

- ¿Qué opina de la custodia compartida? ¿Considera que muchos padres la piden para no tener que pagar una pensión o cree que esos son casos muy puntuales?

-En mi opinión la custodia compartida es sin ninguna duda la mejor de las opciones. En casos donde los padres mantienen una muy buena relación mutua se pueden ir alcanzando acuerdos sin necesidad de imponer ninguna medida fija. Desgraciadamente estos casos son la inmensa minoría y es necesario garantizar que la relación entre el padre y sus hijos no se vea afectada por la separación. Los hijos no deben sentir la pérdida de ninguno de los cónyuges y sin duda la mejor manera de conseguirlo es mediante la custodia compartida. Siempre con la salvedad de que la justicia debe dirimir cual es la solución más beneficiosa para el menor en cada caso concreto. El beneficio del menor siempre debe primar sobre todo lo demás.

Es indudable que algunos hombres, al igual que algunas mujeres, usan el sistema legal en busca de su propio beneficio sin importar las repercusiones que esto pueda causar en sus hijos pero, bajo mi punto de vista, en términos generales un padre que no quiere involucrarse en el cuidado de sus hijos no va a pedir la custodia compartida a fin de evitar el pago de la pensión alimenticia. Si bien esto es una realidad indudable, en mi opinión no responde a la mayoría de los casos, sino al contrario.

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