• 1

¿Por qué no deberíamos legalizar la prostitución?

La columna de Carla de la Lá

  • ¿Por qué no deberíamos legalizar la prostitución?

Tiempo de lectura 5 min.

09 de noviembre de 2018. 06:16h

Comentada
Carla de La Lá Madrid. 10/11/2018

Una pregunta queridos, si legalizamos la prostitución ¿ la trata de seres humanos pasa de explotación sexual a explotación laboral?...

Verán, yo no sabía nada de nada hasta que conocí a Eva Márquez y me explicó con claridad incuestionable la realidad de la prostitución en el mundo y, por supuesto, en España. Eva trabaja desde hace años en una red de acción social, Diaconía, que lucha contra la trata de personas (casi siempre mujeres) y en Globe (la agencia de comunicación de la que soy socia) nos hemos unido a la causa. Seguro que ustedes, también, cuando conozcan estos datos:

España es el tercer país del mundo en consumo de prostitución después de Tailandia y Puerto Rico. Y el primero de Europa, junto con Italia en tránsito y destino de esclavas del sexo víctimas de redes de trata. (Esto significa que nuestros padres, hijos, amigos, profesores, sacerdotes, hermanos, maridos abren latas de atún con sacacorchos; significa que el veterinario, el otorrino, el del taller mecánico, el panadero y el notario silban alegremente sus canciones favoritas. Yo me quedé estupefacta y no lo proceso, no salgo de ahí.)

Según fuentes de la policía y de otros organismos oficiales, el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en España lo hacen contra su voluntad, explotadas por proxenetas o mafias que las mantienen esclavizadas mediante amenazas, coacciones y vejaciones para pagar supuestas deudas contraídas con ellos.

El método por el que se generan estas deudas esclavizadoras es el siguiente: en sus países de origen, las víctimas de la trata, conocen a una persona que se ofrece a traerlas a España para trabajar; les prometen un futuro mejor, les dicen que tienen contactos, que les ayudarán a encontrar empleo y se ofrecen incluso para adelantarles el dinero del viaje y demás gastos.

Increíblemente (esto es de serie de HBO) las personas que se ofrecen como mediadoras en muchísimas ocasiones son miembros de su propia familia por lo que la confían en sus promesas. Cuando llegan a España alguien las recoge para darles ese alojamiento y trabajo tan deseados pero las encierran en clubs y pisos donde las obligan a pagar con sus cuerpos las deudas contraídas sin saberlo.

Una vez allí, sus obligaciones económicas son casi imposibles de saldar: lo que van amortizando con sus servicios se va acrecentando porque les cobran el vestuario, la habitación donde duermen y trabajan, la comida, los artículos de higiene....Para poder siquiera pensar en un futuro en libertad, saldar sus deudas y marcharse deberían hacer jornadas de unas 20 horas siendo violadas una y otra vez por lo que su situación se cronifica y puede denominarse esclavitud.

Cabe destacar que el mercado del “amor” mueve en España sólo 5 millones de euros al día; ya saben, amigos, negocios, rentabilidad pero el negocio de la trata se nutre de la prostitución cuya única materia prima es el cuerpo y la obediencia de una mujer. El argumento principal para quienes quieren que la prostitución se regule es que condenando el delito de la trata, el resto de mujeres que ejercen “voluntariamente” puedan ser protegidas y reconocidas legalmente.

Países como Alemania u Holanda con una trayectoria suficiente en la legalización de la prostitución como para sacar conclusiones son un ejemplo de fracaso donde la regularización sólo ha beneficiado a proxenetas y clientes y ha perjudicado de manera clamorosa a las prostitutas obligadas a ofrecer las condiciones estipuladas por los “empresarios” que exigen tarifas planas, atención 24 horas, etc. Los países que han legalizado la prostitución suponen un aumento constatado de la trata. Mientras que existen países abolicionistas como Suecia y Francia que sancionan al cliente de la prostitución y tienen como objetivo acabar con ella.

Pero _pregunta Marquez_ ¿alguien se ha parado a analizar el concepto voluntad?... ¿De verdad pensamos que una crece aspirando a hacer carrera de fulana como pudiera ser camarera, periodista, community manager o encofradora? ¿alguien considera que ser penetrada por donde sea es un buen trabajo donde realizarse y prosperar? Porque eso es elegir y hacer algo voluntariamente, escogerlo porque me gusta, me aporta o aspiro a ello. ¿No será que a la madre que no tiene cómo alimentar a sus hijos y se prostituye para comprar comida la estamos considerando prostituta voluntaria?

Por otra parte, la que fue abusada de niña y nadie creyó y tiene la cabeza hecha papilla y decide ser escort y ahoga sus pensamientos comprando luivuitones... ¿también creemos que lo hace porque le gusta? (la viciosilla), ¿no?

Busquemos una mujer que haya crecido arropada bajo el apego seguro de su familia, en circunstancia de igualdad de oportunidades, valorada, motivada e informada que decida venderse. Y si encontramos el remoto, el caso insólito de la mujer que se pone a disposición de cualquiera porque le gusta (cosa que dudo) ¿Todos debemos legitimarlo? ¿Qué opinan?

Porque lo que estamos legitimando, en palabras de Eva Marquez, es una forma clara de violencia de género: “ el poder del varón sobre el cuerpo de otra persona (hombre, niña, mujer, niño, transexual, travesti, etc.) que paga y por tanto exige...”. Y eso en el caso de que el sexo fuera estrictamente físico, como hacer deporte. ¿Se han preguntado por qué es tan duro sufrir una violación o abusos sexuales? Porque no es algo físico. El sexo está enraizado en lo más profundo de nosotros; el sexo es vulnerabilidad psicológica (no física).

Por tanto, legalizar la prostitución sería legitimar que una persona es un bien de uso y disfrute para otros y convertir al proxeneta en empresario. ¿Será posible que legalizando la prostitución las redes mafiosas que trafican con mujeres y niñas dejen de hacerlo y se transformen en oficinas de empleo? ¿empresas de trabajo temporal?

Luchemos juntos para acabar con el sufrimiento atroz de esas mujeres, porque, como decía el gran psiquiatra Miguel Segurado (que en paz descanse), el sufrimiento humano no conoce límites...¡Qué frase! y qué gran verdad poética y terrorífica...Todo tiene un límite pero el dolor psíquico no.

Últimas noticias