El primo de la reina Isabel II, condenado por abuso sexual

Simon Bowes-Lyon, conde de Strathmore, admitió el delito «muy avergonzado»

Simon Bowes-Lyon, de 34 años, actual conde de Strathmore y Kinghorne, se enfrenta a cinco años de prisión por un violento ataque a una mujer en su castillo.
Simon Bowes-Lyon, de 34 años, actual conde de Strathmore y Kinghorne, se enfrenta a cinco años de prisión por un violento ataque a una mujer en su castillo.LA RAZONLA RAZON

En un discurso que ha pasado a la historia, Isabel II explicó que 1992 se convirtió en su «Annus Horribilis». La separación matrimonial de su hijo Andrés, del que dicen es su preferido, las conversaciones subidas de tono entre el príncipe Carlos y Camilla que se filtraron a la Prensa y el devastador incendio en el Castillo de Windsor hicieron mella en la monarquía. Pero este año tampoco se queda atrás, desde luego. Y eso que solamente estamos en el mes de febrero. Tras la consagración definitiva del «Megxit» (con polémica incluida) y el ingreso hospitalario del duque de Edimburgo, los diarios llegan ahora con otra bomba: «La condena al primo depredador de la reina».

Tener «una aventura»

Simon Bowes-Lyon, de 34 años, fue ayer condenado por un tribunal de Dundee (Escocia) a diez meses de prisión por agredir sexualmente a una mujer en el castillo situado en Glamis, que pertenece a la familia desde hace siglos. Se trata del emblemático edificio donde pasó su infancia Elizabeth Bowes-Lyon, madre de la actual soberana. El conde de Strathmore, considerado en 2019 por la prestigiosa revista «Tatler» como «el soltero de oro», pasa ahora a ser incluido en el registro de delincuentes sexuales.

Simon Bowes-Lyon a su llegada a los juzgados
Simon Bowes-Lyon a su llegada a los juzgadosJane BarlowAP

Lo hechos tuvieron lugar en 2020, cuando el aristócrata irrumpió en el dormitorio de su víctima cuando ésta dormía y le dijo que quería tener una aventura, después de tratar de levantarle el camisón. Cuando la mujer le rechazó, el primo hermano de la soberana la empujó contra una pared y le tocó los pechos y los glúteos. Después de más de 20 minutos, la joven pudo deshacerse de él. Pero el conde intentó posteriormente entrar de nuevo en la habitación. En esta ocasión, otro huésped intervino para detenerle. A la mañana siguiente, la víctima, de la que no ha trascendido su identidad, huyó del castillo e informó de todo lo sucedido a la Policía.

En enero, el pariente de la monarca admitió el cargo de agresión sexual y se disculpó con la mujer, afirmando estar «muy avergonzado» por su conducta y recalcando que «el alcohol no es excusa». «No pensé que fuera capaz de comportarme como lo hice, pero debo enfrentarme a ello y asumir la responsabilidad», dijo entonces. Le podrían haber condenado a cinco años de prisión. Pero no es este, sin embargo, el caso de delito sexual que atormenta a Palacio.

El príncipe Andrés y Maxwell
El príncipe Andrés y MaxwellLa RazónLa Razón

Así, el próximo mes de julio está previsto que se celebre el juicio sobre abuso de menores del «caso Epstein», que salpica de lleno al príncipe Andrés, apartado desde el año pasado de la agenda oficial. La detención de la mano derecha de Epstein, Ghislaine Maxwell (íntima amiga del príncipe), abrió una nueva vía de cara a las investigaciones del FBI y ahora el hijo de la monarca podría estar llamado a testificar. La polémica coincide con un momento especialmente delicado para Isabel II. Su marido, el duque de Edimburgo, de 99 años, continúa ingresado desde la semana pasada en el hospital Edward VII. Palacio emitió ayer un escueto comunicado que explica que está «respondiendo al tratamiento» por una infección, sin dar más detalles acerca de la misma. «Se encuentra cómodo y está respondiendo al tratamiento, pero no se espera que abandone el hospital durante algunos días», agrega de forma escueta la nota.

Eduardo, el más joven de los hijos de Isabel II y Felipe, declaró a la cadena Sky News que su padre se encuentra «mucho mejor» tras una semana ingresado. «Está deseando salir» del hospital, describió el príncipe, que aseguró que la Familia Real mantiene los «dedos cruzados» para que se recupere cuanto antes.