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Terelu Campos, enfadada, planta cara a ‘Sálvame’ tras acusarle de liarla en un chiringuito

La hija de María Teresa Campos ha respondido al testimonio que asegura que fue víctima de sus ataques e insultos por su parte durante la tarde del pasado jueves.

Terelu Campos en 'Viva la Vida'
Terelu Campos en 'Viva la Vida'Mediaset

Desde que el programa ‘Viva la Vida’ sacase a la luz pública el testimonio de un hombre que tachaba a Terelu Campos de ser una persona “soberbia”, “antipática” y “mal hablada”, la hija de María Teresa Campos se ha situado en el punto de mira de la prensa del corazón. Un comensal que se encontraba disfrutando de unas vacaciones en chiringuito de Pedregalejo (Málaga) se ha convertido en el terror de la comunicadora durante los últimos días tras el suceso que repasamos a continuación.

Terelu Campos en una imagen de archivo
Terelu Campos en una imagen de archivo FOTO: Gtres

Jueves 12 de agosto. En plena ola de calor, Terelu Campos legaba a uno de sus chiringuitos favoritos a orillas de la playa y se encontró con que no había ninguna mesa disponible. Al parecer, la tertuliana de Telecinco no se habría tomado bien que no hubiese sitio para ella y se dirigió sin pensarlo a un comensal que ocupaba una de las mesas. “Mi mesa, hijo de...”, habría afirmado la Campos según este testimonio. “Tiene fama de mala, de llegar a los restaurantes y echar a la gente”, insistió públicamente el comensal.

Un tenso suceso el vivido en Málaga sobre el que Terelu Campos ya se ha pronunciado: “Es absolutamente falso”, afirmaba este domingo en el plató de ‘Viva la Vida’. “Qué poca vergüenza tienen algunas personas escudadas en el anonimato. Evidentemente es falso. Llevo yendo a ese local años porque me gusta estar allí, tomarme una copita con unos amigos después de cenar”, sostiene la protagonista, asegurando que es muy fácil escudarse tras una silueta para evitar dar la cara.

La madre de Alejandra Rubio ha querido explicar con detalles todo lo que pasó: “Hay veces que llamo para reservar y en esta ocasión fui. Cuando llegué justo estaba pagando una de las mesas y yo me senté al lado a esperar. Como éramos 8, el camarero preguntó a unas chicas que había al lado si se podían cambiar y ellas se cambiaron sin problema, no pusieron ninguna mala cara ni nada”, desliza con total tranquilidad.