Carmen Lomana: “Jamás he sufrido brecha salarial”

Tras aparecer en el polémico cartel de Pablo Iglesias, la colaboradora de LA RAZÓN se posiciona sobre la huelga feminista, arremete contra Podemos, se sincera acerca de Vox y apuesta para las generales del 28-A

  • Pablo Iglesias, durante un mitin de Podemos, celebrado en 2015 en el que aparece Carmen Lomana en primera fila / Foto: Dani Gago
    Pablo Iglesias, durante un mitin de Podemos, celebrado en 2015 en el que aparece Carmen Lomana en primera fila / Foto: Dani Gago

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09 de marzo de 2019. 18:37h

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Cristina Fernández.  9/3/2019

«La que se ha montado no es normal, por un trozo de frente que es lo que se me ve. No lo puedo entender. Mira, acabo de colgarle a mi hermana que estaba alucinada». Desde que su imagen fue descubierta en el cartel con el que Podemos avanzaba la vuelta de Pablo Iglesias tras tres meses de baja paternal, el teléfono de Carmen Lomana echa humo. «¿Que qué hace una chica cómo yo en un sitio como ése? Pues estaba trabajando para un programa de Telecinco y me mandaron a cubrir una manifestación inolvidable –arranca Carmen–. Había muchísima gente. Yo me esperaba encontrarme con comunistas, gente de Izquierda Unida, o de extrema izquierda, pero para nada. Allí había mucha clase media, incluso media alta, cabreada e indignada por la política de Rajoy. Fue un momento de ilusión, de pensar que era posible un cambio, pero eso no ha ocurrido. Solo han venido a crear odios y más enfrentamientos. ¡Miremos a Silicon Valey y no al Valle de los Caídos!».

El evento en el que la empresaria ejerció de reportera se celebró el 31 de enero de 2015, bajo el lema «La marcha del cambio» y congregó a más de 100.000 almas en el centro de Madrid –300.000 según los seguidores morados–, ante los que Iglesias se atrevió a pedir «las llaves de La Moncloa». La leonesa, de 70 años, lo rememora y le ataca a costa de otro cerrojo, el del polémico chalé de Galapagar: «Lo de Pablo Iglesias es horroroso. Se cree el Führer. Qué personalismo, por favor. Se podría quedar en su casa de “Villa Tinaja”. Son gente que vive en la contradicción absoluta. Antes de entrar en política abogaban por el pisito y luego se compran una villa con piscina. ¡Pero cállate, no hables! Al final acaban imitando lo que hacen los burgueses, porque todos quieren ser burguesía». Su crónica de entonces, sin embargo, rebosaba emoción y hasta pudimos verla secándose las lágrimas. ¿Qué ha ocurrido? «Escuchas esos discursos y claro, te conmueves. Porque es muy fácil ser populista, arengar a las masas –justifica Lomana–. Sobre todo me emocioné cuando cantaron un tema de Violeta Parra, porque mi marido Guillermo era chileno. Nosotros vivimos en Londres y en mi casa había exiliados políticos, que no querían ir al Consulado porque no confiaban en que allí no les deportaran. Llegó un momento que tenía dos habitaciones de mi casa, con gente durmiendo en colchones, a los que mi esposo, que era todo generosidad, les regaló hasta la televisión. Después de haber vivido eso no puedo comulgar con esta gente, que apoya al régimen de Maduro». ¿Pero usted se comió un roscón con Juan Carlos Monedero y les mostraba su simpatía?, insisto.

Carmen tira de disco duro y rebate: «A Monedero les estaba poniendo a escurrir en Twitter. Un día, en una tertulia, dije que “a este hombre me gustaría echármelo a la cara”. Solo unos minutos después, tenía un mensaje suyo en mi móvil que decía: “Te tiro el guante. Nos vemos donde quieras”. Un día quedamos en el bar Pepe Botella, en Malasaña. Yo soy muy transversal, odio los grupitos, tengo la mente abierta. A partir de ahí empezamos a tener más trato. Me llamó el día de Reyes de 2015 y le dije que estaba haciendo un roscón. Me dijo que si le invitaba y lo hice. Pensé que sería un buen regalo para mis otros invitados. Me equivoqué. Porque unos sí le recibieron encantados, pero otros no».

La coleccionista de alta costura sigue su relato a costa de la huelga del 8M, mientras se dirige a un balneario en La Manga del Mar Menor (Murcia): «Soy una mujer feminista, que trabajo desde los 19 años, que he sido independiente y podría haber sido una mujer florero. Pero me formé porque la libertad intelectual está por encima de la libertad económica. Dicho esto, además estoy en contra de los “días de” y éste en concreto, que nos encasilla como si fuéramos una clase marginal. Existimos por nuestros hechos, porque somos las que cuidamos, que es lo que van con la constitución femenina. La mujer debe ser virtuosa y buena y el hombre que tenga una a su lado es muy afortunado». Tras esta letanía, le insisto a la empresaria sobre las desigualdades entre los sexos y ella niega la mayor: «Mira, he trabajado en la city de Londres, en la banca, nunca me he sentido marginada por ser mujer, ni me han pagado menos, ni he sufrido la brecha salarial. Aquí en España, con el mismo estatus cobras lo mismo. Lo que les pasa a estos colectivos es que solo respaldan a las feministas de izquierdas, que defienden a una asesina como alcaldesa por Ávila y dan la espalda a Cristina Cifuentes. A mi lo del 8M me parece que es feminismo de izquierdas subvencionado, que luego se opone a la prisión permanente revisable para encerrar a las manadas que nos violan». Con el debate de la violencia de género en carretera, continúa: «¿Pero qué pasa si son dos hombres los que se pegan? ¿O dos lesbianas? Porque ellas también se agreden. Hay que regular la violencia de género para que también incluya estos casos. Porque a los hombres también se les pega, lo he visto con amigos, pero no denuncian».

El argumento de Carmen va paralelo al que defiende Vox, partido por el que fue candidata al senado por Madrid: «Apoyé a Vox porque soy una romántica. Como vi que estaban tan marginados, que en el PP no le hacía ni caso. Además soy amiga de Santiago Abascal, de Iván Espinosa de los Monteros y de Rocío Monasterio. Me dijeron que si me presentaba por su partido les daría más visibilidad y cumplí el objetivo. Fíjate, conseguí un montón de votos, si lo llego a saber me presento por Valladolid en vez de por Madrid, que es más complicado, y ahora sería senadora. Claro, que mejor así. Porque ya no me convencen».

Con las elecciones a la vuelta de mes, nuestra colaboradora se enfunda el traje de Tezanos y verbaliza su encuesta: «El panorama de cara al 28 de Abril lo veo complicado. El tripartito de derechas, con PP, Ciudadanos y Vox, no lo tiene fácil porque igual se disgrega mucho el voto. El peor de los escenarios es que vuelva a ser presidente Pedro Sánchez, con los nacionalistas y Podemos. No soy sectaria, pero estoy mosqueada y harta. No me representa, ni cuando se pone frac con un pantalón pitillo, que hace el ridículo. De lo único que puedo hablar es de un PP renovado, con experiencia política y de Gobierno, con la ayuda de Ciudadanos y Vox, que no tienen equipo de nada. Yo a Abascal y a Rivera ni les veo ni les quiero de presidentes. Quiero a Pablo Casado, que es un hombre culto y honrado. Rajoy no decía más que tonterías».

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