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Irene Rosales, a punto de morir en el parto de su hija Ana

Así lo ha revelado ella misma en su última entrevista

Irene Rosales en 'Viva la Vida'
Irene Rosales en 'Viva la Vida' FOTO: La Razón Telecinco

Irene Rosales ha vuelto a la pequeña pantalla. Hace varios meses, la mujer de Kiko Rivera abandonó su puesto de trabajo en ‘Viva la vida’ para tomarse un respiro de la opinión pública en medio de la polémica familiar que sacudía a Kiko Rivera e, indirectamente, a ella. Ahora, la nuera de Isabel Pantoja ha regresado al plató de Emma García para abordar este y otros asuntos, aunque una de sus revelaciones más sorprendentes hacía referencia al parto de su primogénita, Ana, y es que por lo visto el proceso fue bastante complicado, tanto que a punto estuvo de costarle la vida a la madre.

Ante la imposibilidad de desarrollarse un parto natural, los médicos procedieron a realizarle una cesárea, pero la situación se complicó más de lo que estaba previsto. “Me puse muy malita”, ha comenzado explicando Irene Rosales. “Gracias a Dios ahora puedo contarlo, pero a punto estuvo de que no”. Al parecer, fue una reacción alérgica a un medicamento que le dieron durante el parto lo que provocó estas complicaciones, unas complicaciones que le acarrearon algunas consecuencias que arrastró durante dos años.

Kiko Rivera e Irene Rosales con sus dos hijas/ Fotos: Cordon press
Kiko Rivera e Irene Rosales con sus dos hijas/ Fotos: Cordon press

Los médicos le recomendaron no quedarse embarazada en todo ese tiempo, “porque yo no podía tener contracciones, no podía dar a luz, entonces era peligroso”. Pero la naturaleza quiso dar otra hija a Irene Rosales antes de lo debido, y poco más de un año después se quedó embarazada de Carlota. A pesar de la buena nueva, la mujer de Kiko Rivera vivió con pavor todo su embarazo y no pudo disfrutarlo por el miedo que le producía volver a pasar por la misma situación que el anterior. De hecho, no se tomó del todo bien la noticia de que estaba encinta. A sabiendas de lo que podía pasar, su equipo médico programó con tiempo otra cesárea y, por fortuna, todo salió estupendamente, sin las complicaciones del primer parto.