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Valeria Vegas: “Antonio David bombardea hace tres décadas”

En septiembre llega «Vestidas de azul», una serie escrita y creada por ella, y dirigida por Los Javis.

Valeria Vegas
Valeria Vegas FOTO: Instagram

Hace tiempo, tuve la suerte de pasar una tarde en su casa, rodeado de sus tesoros, de sus fetiches y sus recuerdos. Lo que ella guarda y colecciona con fervor casi religioso es la memoria sentimental rosa, pop, «camp» y «kitsch» de esta España nuestra. Cientos de revistas y recortes, de VHS y posters, piezas de museo, todas de Rocío Jurado, Ágata Lys, Alaska, Divine o La Veneno. De hecho, se hizo conocida por ser precisamente la biógrafa de Cristina Ortiz, una obra que se convirtió en serie de la mano de Los Javis. Ahora, repite con ellos como guionista y creadora de «Vestidas de azul», el bombazo de septiembre. Con ustedes, Valeria Vegas.

¿El pasado siempre vuelve?

Rotundamente, sí. A veces te devuelve una sonrisa y otras te puede dar un bofetón, pero del pasado siempre se aprende algo. Somos lo que somos por el pasado.

¿La vida es una consecución de tormentas o un espectáculo sin números musicales ni telón?

La mía tiende más a lo segundo, pero me desenvuelvo bien en las cumbres borrascosas.

«La Veneno», «Vestidas de azul», Susana Estrada… ¿Son sus ángeles de la guarda o sus magas de Oz particulares?

Magas de Oz, aunque a mucha gente les pueda parecer la bruja del oeste. Todas ellas me inspiran y alumbran el camino.

Si usted no existiera…. Los Javis tendrían que inventarla, ¿no es así?

Ellos me han inventado en la ficción, que ya es mucho. En la vida real, soy mi propia arquitecta. Aunque ahora comprendo cómo debió de sentirse Larry Flint, estando vivo y viéndose reflejado.

¿La memoria endulza los recuerdos o es una tremenda hija de puta?

Es que depende tanto de lo bien que te lleves con el pasado... Pero comprendo mucho a las desmemoriadas.

Valeria Vegas
Valeria Vegas FOTO: Ángel Díaz Briñas Europa Press

Los lazos de sangre nos atan para la eternidad o es posible desanudarlos o cambiarlos por velcro?

Creo poco en la eternidad, y mucho en el velcro. Los lazos te pueden salir bien, pero la opción de poder elegir siempre es victoriosa. Se lo aseguro.

¿El corazón y el dinero son la kriptonita de los famosos?

Hay tantos tipos de famosos como tipos de debilidades. Me gustan por igual los que no se doblegan y los que acuden hasta a la apertura de un sobre.

¿Usted es su mejor creación?

Me he entregado más a un libro o a un guion, que a veces a mí misma. Siempre he creído que me he construido más por dentro que por fuera... Me debo un par de retoques.

¿Se considera una escribana de la sociedad postmoderna?

Pues, visto así, me encaja. Pero solo escribo de lo que me gusta. Escribana hedonista, quizás. Que le pone mucho empeño a descontextualizar.

Marilyn Monroe decía que era hija de Clark Gable. A mí me gusta decir que yo lo soy de Mastroianni y la Loren. ¿Sus padres putativos del papel cuché, quiénes son?

Alaska. Y ella vale también por padre, tía o abuela. Esa mujer me salvó en la adolescencia y no entendería muy bien mi existencia sin ella. Qué importante es a veces una madre espiritual.

Dígame un personaje de la vida social que no pasará a la posteridad pero que es atractivo.

Agripina, la mujer de compañía que tenía Carmen Sevilla. O Elpidia, la hermana de Sara Montiel. Mujeres en la sombra que han visto y vivido lo que nadie más.

¿Quién le aburre que le mata?

Los concursantes anónimos de los realities. Y los toreros también, menos Jesulín, las cosas como son.

¿Qué da más miedo: un silencio interminable o una conversación que no se agota?

Últimamente, me dan más miedo las conversaciones que no se agotan. La que es una pesada, también es una inconsciente.

¿El amor ata o libera?

A mí me libera. Además, creo que las ataduras deben de existir solo para las hipotecas y para la película de Almodóvar.

¿Antonio David es el Putin del corazón?

Es alguien que nos lleva bombardeando tres décadas.

¿No le parece que el amor de los famosos es ligero, pasajero y discontinuo?

Sobre todo pasajero. Y lo fascinante es su facilidad para juntarse entre ellos y acabar formando esos árboles genealógicos surrealistas. Creo que se enamoran en el vagón de preferente.

¿Algún amor platónico?

He tenido muchos. Desde el típico compañero del colegio hasta Brad Pitt y Fabio Testi. Y Lorenzo Santamaría, que no es ni de mi edad ni de mi época, pero me enamora desde el pasado.