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Los hermanos Thyssen, reunidos por primera vez en el museo por 97,5 millones

Carmen Cervera firma el acuerdo y se muestra más orgullosa que nunca de Carmen, Sabina y Borja, su primogénito

La baronesa Carmen Thyssen y ministro de Cultura, Miquel Iceta, aplauden delante de la obra "Mata Mua" durante la firma del acuerdo de alquiler de la colección de la baronesa en el Museo Thyssen-Bornemisza por 6,5 millones de euros anuales y durante 15 años, celebrado este miércoles en una de las nuevas salas de la colección Carmen Thyssen del Museo, en Madrid
La baronesa Carmen Thyssen y ministro de Cultura, Miquel Iceta, aplauden delante de la obra "Mata Mua" durante la firma del acuerdo de alquiler de la colección de la baronesa en el Museo Thyssen-Bornemisza por 6,5 millones de euros anuales y durante 15 años, celebrado este miércoles en una de las nuevas salas de la colección Carmen Thyssen del Museo, en Madrid FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Para Carmen Cervera el lunes y martes pasado fue una fecha importante en su calendario. Por fin firmaba a razón de más de seis millones anuales el acuerdo de alquiler de su colección. En total, serán 97,5 millones de euros que se descontaran si finalmente el Estado quisiera comprar ya que tiene derecho preferente. Una negociación que ha sido una especie de Guerra de los Cien Años pictórica y donde tuvo que tratar con once ministros hasta que por fin rubricó la semana pasada con el ministro Miquel Iceta. Pero no solo ha sido un asunto cultural, también en el aspecto familiar ha sido muy importante. La baronesa reunió en el museo Thyssen a su hijo y nuera Borja y Blanca y a las mellizas Carmen y Sabina que al tener Semana Blanca no perdían clases. Las niñas que cumplirán 16 años en julio solo se las había visto a través de los posados en la revista «¡Hola!». Y nunca en una imagen formal e «institucional» con el hermano como sucedió el martes. Por fin la familia unida. El día de la firma Sabina no estuvo presente, pero si el día anterior cuando los expertos colgaron el cuadro de Gaugin «Mata Mua» en una de las paredes ante una baronesa emocionada. Fue un acto más íntimo y familiar.

Domicilio fiscal

Carmen Cervera tiene su domicilio fiscal en Andorra donde vive con sus hijas que hacen una vida discreta. Van al colegio internacional, tienen su grupo de amigos y según explicaba su madre a quien esto firma «son unas niñas muy buenas, muy inteligentes y estudiosas. Tengo mucha suerte con ellas. Se quieren y se ayudan».

Tita Cervera y su hija Carmen salen del Museo Thyssen, a 09 de febrero de 2022, en Madrid (España).
Tita Cervera y su hija Carmen salen del Museo Thyssen, a 09 de febrero de 2022, en Madrid (España). FOTO: Antonio Gutiérrez Europa Press

La baronesa ha preferido mantenerlas alejadas de lo que significa la popularidad mediática pero con un desarrollo académico como el resto de chicas de su edad. Borja no lo tuvo y él mismo declaraba hace años que hubiera preferido ir al colegio en vez de los profesores que acudían a Villa Favorita que le exigían poco. «Cuando me aburría de las clases nos íbamos a la jugueterías de Lugano y elegía lo que me gustaba. Después volvíamos a casa y ya no había que hacer deberes». Quizá por eso el primogénito ha querido que sus cinco hijos tuvieran una educación compartida con el resto de niños. Primero en las guarderías y después, en el colegio americano. Carmen y Sabina nacieron el 8 de julio del 2006 en Los Ángeles. Una vez solucionado los trámites, la madre adoptiva y las bebés volaron a España y se instalaron en San Feliú de Guixol, en la Costa Brava. La baronesa tenía muy claro donde quería que sus hijas pasaran los primeros años de su vida. En un lugar privilegiado como es el entorno de la villa «Mas Mañanas» con el Mediterráneo como referencia. De todas las casas que tuvo y tiene, ésta es la única que nunca formó parte del patrimonio del barón. La compró cuando era señora del actor que encarnó a Tarzán (Lex Baxter) y es su preferida sobre todas.

Redecoró allí la habitación de invitados. Eligió el rosa como tono dominante y de hilo conductor en todas las habitaciones a la que se bautizó como la «pink house». Hasta el piano que había en el cuarto de estar era de ese color. En aquellos años, la propia Tita Cervera, madre orgullosa me contaba que mientras las niñas jugaban ella tocaba el piano para que se fueran acostumbrando. «Quiero que reciban una educación renacentista. No ven la tele convencional y le ponemos el Baby Einstein», decía. Se trataba de un sistema de DVD’s interactivos que también utilizaron la princesa de Asturias y la infanta Sofía a su misma edad. Servían para desarrollar la imaginación literaria («Baby Shakespeare»), conozcan el cielo («Baby Galileo»), o distinguir a los clásicos de la pintura o los grandes compositores. Carmen explicaba en casa de la mecenas y pintora Mayte Spínola el don que tenían las mellizas para las cuestiones artísticas y musicales. Una de ellas pinta muy bien y sus acuarelas tienen (según la madre) un nivel alto. La otra toca el violín y el piano.

Blanca Cuesta y Borja Thyssen llegan al Museo Thyssen, a 09 de febrero de 2022, en Madrid (España).
Blanca Cuesta y Borja Thyssen llegan al Museo Thyssen, a 09 de febrero de 2022, en Madrid (España). FOTO: Antonio Gutiérrez Europa Press

«Hablan a la perfección inglés, francés y sus conocimientos de arte son superiores al de la niñas de su edad. Podrán estudiar lo que quieran», contaba Tita. Lo que si le gustaría a la madre es que tuvieran más relación con los cinco hijos de Borja. Con quien sí tienen contacto directo es con su tío Guillermo Cervera, el único sobrino de la Carmen que se ocupa de ellas cuando la madre viaja. Pero no es su único cometido. Este familiar se encarga directamente de la colección privada. Guillermo, que fue en su día un experto repostero, lo dejó todo para ser el hombre de confianza de la mecenas y tiene su titulación como museólogo. La firma del alquiler ha sido importante para Carmen y Sabina porque ha sido el punto de partida para que las reuniones familiares con Borja y Blanca sean más fluidas.