Dimite el presidente alemán por unas declaraciones sobre Afganistán

Horst Köhler no ha querido soportar, por la «dignidad de su cargo», el aluvión de críticas a unas declaraciones, cuando menos equívocas, en las que justificaba, con razones económicas, las intervenciones militares en el extranjero. 

El presidente de Alemania, Horst Köhler, anunció ayer inesperadamente su dimisión como máximo mandatario del país para sorpresa de los ciudadanos y del Gobierno que encabeza la canciller, Angela Merkel, por la polémica generada acerca de unas declaraciones suyas sobre el Ejército federal en Afganistán.

Durante el regreso de una visita sorpresa al frente afgano, Köhler dijo que un país como Alemania, «con su orientación al comercio exterior y con ello a la dependencia del comercio internacional, debe saber que, en caso de duda, las intervenciones militares son necesarias para defender nuestros intereses».

Las palabras del noveno presidente alemán federal, que posteriormente matizó asegurando que se refería a la lucha contra la piratería en las costas de Somalia, dieron lugar a interpretaciones, como la de que justificaba las guerras económicas y por motivos comerciales, con una avalancha de críticas por parte de la Prensa.

Acompañado por su esposa, Eva Luise, en el Palacio de Bellevue, el hasta ayer jefe del Estado alemán comunicó, manifiestamente dolido, su dimisión «con efectos inmediatos» por la errónea interpretación de sus palabras y la «falta de respeto» en las críticas hacia su persona.

«Las críticas han ido hasta el punto de asegurar que yo defiendo intervenciones del Bundeswehr [Ejército Federal] que no están cubiertas por la Ley Fundamental. Esas críticas carecen de toda justificación. Y hacen echar en falta el debido respeto a mi cargo», se quejó Köhler.

La dimisión de Köhler, que accedió al cargo en 2004 con el apoyo de los partidos en el Gobierno, supone un revés para la coalición que dirige Merkel, en un momento de tensiones entre los democristianos y los liberales.