Barcelona

La Cataluña democrática

El PSC se ausenta y el PP le acusa de «no estar al lado» de miles de catalanes

El manifiesto
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Barcelona- La plaza Cataluña de Barcelona fue testigo ayer de un inédito y multitudinario acto promovido por la sociedad civil catalana para dar respuesta a la ola independentista que los partidos nacionalistas están promoviendo desde la pasada Diada. Miles de ciudadanos –unos 65.000, según la estimación de la Delegación del Gobierno– desbordaron el céntrico espacio para reivindicar su doble sentimiento de catalanidad y españolidad en un ambiente cívico y familiar. Lo hicieron pese a las evidentes dificultades de reunir a una multitud: era un día lluvioso, se trataba del inicio de un puente y apenas habían tenido altavoces mediáticos. Pese a todo ello, la plaza se llenó de banderas catalanas, españolas y europeas y de gente con una misma convicción: «Cataluña somos todos».

Entre los participantes predominaba la necesidad de romper el silencio después de un mes en el que las proclamas independentistas se han apoderado del espacio público en Cataluña. CiU está empeñada en demostrar que la mayoría de catalanes es partidaria de la emancipación y, ante este pertinaz intento, la multitud coreó «Ca-ta-lu-ña es Es-pa-ña» una y otra vez. «Yo soy español» una y otra vez.

El acto, organizado en un tiempo récord por la plataforma «De España y catalanes», supone un aviso para los promotores de la independencia, CiU y ERC en especial. Su insistente mensaje sobre el «maltrato» de España a Cataluña no ha cuajado en toda la sociedad catalana, tal y como se demostró ayer. PP y Ciutadans dieron su respaldo explícito a la convocatoria, mientras que el PSC se ausentó. La pregunta es evidente: ¿por qué?

El clima daba un respiro y, poco antes de las doce del mediodía, la plaza Cataluña era un hervidero de personas. Los manifestantes se aglutinaban en el centro de la plaza y dieron rienda suelta a la euforia cuando se desplegó una gran bandera española. El desfile de banderas fue constante; sin embargo, hubo una que se convirtió en la gran estrella de la jornada: de un lado la enseña española y del otro, la catalana. Las camisetas también sirvieron para estampar mensajes en los que se podía leer: «Viva la unidad de España», «tenemos un solo corazón» o «Cataluña, siempre España». Hubo quien optó incluso por vestirse con la camiseta del Barça para la ocasión.

Con Sánchez-Camacho, sin Navarro
Existía la duda ayer de saber si Alicia Sánchez-Camacho iba a acudir a la concentración de la plaza Cataluña, puesto que la presidenta del PP catalán contempló en los días previos aceptar la invitación de ir a Madrid para asistir a los actos de la Fiesta Nacional. Finalmente, Sánchez-Camacho optó por quedarse en Barcelona y unirse al acto convocado por la plataforma «De España y catalanes». Su presencia –junto a la de una decena larga de dirigentes del PP (Alberto Fernández, Antonio Gallego, Manuel Reyes y Dolors Montserrat, entre otros)– contrastó con la ausencia del primer secretario del PSC, Pere Navarro. Ni él ni ninguno de los socialistas catalanes quiso acudir a un acto que pretendía, sobre todas las cosas, decir a los independentistas que hay una multitud catalana que se siente española. El contraste es todavía mayor si se tiene en cuenta que varias figuras del ala catalanista del PSC acudieron a la manifestación de la Diada el pasado 11 de septiembre. Así lo resaltó Sánchez-Camacho: «Que hoy el PSC no haya estado al lado de los miles de catalanes que hemos defendido que Cataluña también es España lo que demuestra es su debilidad». Preguntado por la ausencia del PSC, un diputado del PP se expresaba de la siguiente manera: «Por una parte, hay que decir que no conviene que en Cataluña el PSC esté desaparecido y, por otra parte, está claro que a nosotros nos abre a sus electores».

Al acto también acudió el presidente de Ciutadans, Albert Rivera, junto a otros miembros de su partido. Precisamente ésa es la estrategia del PSC, mantener la distancia con el PP, que en las elecciones catalanas aspira a disputarle la condición de segunda fuerza, y con C's. Los socialistas no pueden esperar nada bueno si se tienen en cuenta los sondeos publicados hasta la fecha. Todos, sin excepción, prevén una nueva caída del PSC, que en las últimas elecciones autonómicas ya obtuvo el peor resultado de su historia (28 diputados).