Ecuador

Guillermo Lasso un crédito a la esperanza de Ecuador

«Cartas a mis hijos»Guillermo Lasso PLANETA. 235 páginas. 20 euros.

De izquierda a derecha, José Creuheras, Ana Botella, José María Aznar, María de Lourdes Alcívar, Guillermo Lasso y Andrés Arcos
De izquierda a derecha, José Creuheras, Ana Botella, José María Aznar, María de Lourdes Alcívar, Guillermo Lasso y Andrés Arcoslarazon

«No soy un buen marinero, pero me gusta navegar y, con el viento en contra es cuando se hace más interesante». Guillermo Lasso decidió hace tres años «dejar un momento el escritorio de su oficina», la que ocupa como presidente del Banco de Guayaquil, para caminar por la periferia de las ciudades y las comunidades rurales de Ecuador. «Adonde viven los pobres». Ha recopilado sus experiencias a través de más de medio millón de kilómetros recorridos por su país siguiendo el hilo de su iniciativa con los Bancos de Barrio, un proyecto que ha conseguido mejorar la vida de los más necesitados. «De ellos he aprendido escuchando sus ilusiones, frustraciones», aseguró.


El Ecuador olvidado
El libro, que presentó José María Aznar, acompañado de Ana Botella, lleva por título «Cartas a mis hijos» (Planeta). Y así, siguió desgranando sus ideas. Comentó que lo que Ecuador necesita es una mejor democracia, mejores instituciones y mejores élites que hagan propuestas viables para generar oportunidades a los ciudadanos y permitir rescatar al «Ecuador olvidado». Fueron palabras de quien fue ministro de Economía en Ecuador (1999) y que ha querido narrar en forma epistolar sus pensamientos durante 40 años de trabajo. «Son cartas dirigidas a sus hijos y a los hijos de uno no se les miente». Tantos kilómetros recorridos tienen para Guillermo Lasso una causa justificada: su proyecto estrella, que ha obtenido el primer premio de estrategias de b anca en Latinoamérica. «El problema es que hay niños enfermos. Nadie pregunta si el médico es socialista o liberal, sino que hace falta curar al niño. Pero al niño no se le puede curar con las ideas incorrectas», afirmó en un tono que sonaba a presidenciable del país, como muchos medios ya insinúan y Aznar corroboró: «Debe estar a punto de pasar algo. Pero yo no he venido a hacer ningún anuncio», dijo con complicidad. Porque el objetivo ayer, con el libro, era «sacudir conciencias y mover el pensamiento» sobre una realidad ecuatoriana que «a veces no se ve: gente desempleada, madres abandonadas, niños que no van a la escuela...». «Un país debe luchar sin complejos, buscando la seguridad, y la primera seguridad es el empleo. Un país debe luchar por sí mismo, y yo quiero que en Ecuador se pueda salir a pasear tranquilamente por la calle, como en Madrid».

 

Orígenes humildes
Nació en el seno de una familia humilde y su padre tuvo que sacar adelante a 11 hijos, él era el más pequeño. «Siempre viví en la abundancia de felicidad y valores», comenta con orgullo. Cuando tenía 15 su padre perdió el empleo y tuvo que ponerse a trabajar. No habla, pues, de oídas Guillermo Lasso. De ahí que haya decidido transmitir a sus cinco hijos su experiencia en forma espistolar a través de una treintena de misivas que acaban con «El Ecuador soñado».