Bruselas

Sarkozy «bronca» y advertencia a Barroso: «Desmantelaré todos los campamentos»

En el guión, los líderes de la UE llegaron ayer a Bruselas para hablar sobre cómo mejorar su presencia en el mundo. Pero los veintisiete jefes de Estado y de Gobierno de la Unión terminaron por procurar apagar las llamas que empezaban a crecer de puertas adentro. Los Estados miembros respaldaron el desmantelamiento de campamentos ilegales de Nicolas Sarkozy, en el enfrentamiento que ha mantenido esta semana con la Comisión Europea, en concreto, con la responsable de Justicia, la vicepresidenta Viviane Reding.

Nicolas Sarkozy y el presidente de Rumanía, Traian Basescu
Nicolas Sarkozy y el presidente de Rumanía, Traian Basescularazon

La polémica expulsión de gitanos de territorio francés, criticada por numerosas voces internacionales, quedó aún más cuestionada cuando el pasado fin de semana la prensa francesa desveló una circular en la que las autoridades galas ordenaban «priorizar» el desmantelamiento de campamentos gitanos. «Es una vergüenza», llegó a decir el martes la luxemburguesa Reding, quien comparó las expulsiones con las deportaciones nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, las noticias que llegaban desde la sala de reunión indicaban que la discusión fue tensa, especialmente entre el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y Nicolas Sarkozy, ambos del Partido Popular Europeo. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, negó, no obstante, que la sangre llegara al enmoquetado suelo del Consejo.

El único que levantó una voz discordante ayer fue el comisario Laszlo Andor. El responsable de Asuntos Sociales y Empleo, ya sea por ser socialista o por proceder de Hungría –país muy sensible también a los problemas de integración de los romaníes–, reavivó ayer la polémica. En declaraciones a LA RAZÓN dijo que apoya «totalmente» a Reding, aportando el matiz que, a su juicio, faltó el otro día a las palabras de la vicepresidenta europea al subrayar que más de 250.000 gitanos murieron durante el Holocausto.

Voz discordante

Andor considera «un caso de-safortunado» la expulsión de romaníes decretada en los últimos meses por las autoridades francesas. «Varios cientos de gitanos han sido forzados a abandonar sus lugares y no porque quisieran». Durante su alegato de apoyo a la comisaria europea, apuntó que «Europa no debe olvidar que los gitanos sufrieron una gran pérdida de vidas durante el Holocausto. Esto es parte de su memoria colectiva, y cuando hay un aumento de la intolerancia o de la xenofobia, hay que ser conscientes del contexto histórico».

Andor apostó por «hablar con la comunidad romaní y no sobre ella». Por eso, hoy se reunirá en Viena con el líder de los gitanos austriacos. ¿De nombre? Rudolf Sarkozi. Una paradoja europea.

Por su parte, Sarkozy insistió ayer en que Francia continuará con el desmantelamiento de estos asentamientos, sin priorizar ninguna población. «Yo no cerraré mis ojos y Francia no cerrará sus ojos a estos campamentos ilegales», dijo durante la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo. Tanto el presidente francés como Zapatero expresaron que los líderes de los Veintisiete consensuaron este apoyo a la actuación francesa, así como que la declaración de Reding «estaba absolutamente fuera de lugar», según señaló el dirigente español. Sarkozy defendió que ese tipo de asentamientos y sus condiciones son «degradantes tanto para quienes viven en ellos como para los vecinos».

«No son dignos ni de la República ni del ideal europeo», añadió Sarkozy. Ante la Prensa, el jefe del Estado galo reveló que la canciller alemana, Angela Merkel, le había asegurado que su Gobierno planea desmantelar en las próximas semanas «asentamientos ilegales» en su territorio. «Veremos qué efecto tiene eso en la vida política alemana», señaló Sarkozy.

Sin embargo, Merkel desmintió a través de un portavoz haber hablado con el presidente francés sobre este asunto. La cuestión no fue abordada por la canciller ni en la cumbre ni en conversaciones con Sarkozy, afirmó el portavoz gubernamental, Steffen Seibert.

«Nadie pone en duda los derechos fundamentales, la no discriminación entre los ciudadanos, no hay divergencias de punto de vista en cuanto a la sustancia», aseguró, por su parte, el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.