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Valentín Fuster: «El infarto es una epidemia que va a más»

El médico catalán ha sido reconocido como Español Universal 2011

  • «Los Estados tienen que unificar sus actuaciones en materia de salud»
    «Los Estados tienen que unificar sus actuaciones en materia de salud»

Tiempo de lectura 4 min.

29 de octubre de 2011. 20:58h

Comentada
30/10/2011

MADRID- Acaba de ser distinguido como Español Universal 2011 y la Fundación Independiente ha anunciado que promoverá su candidatura al premio Nobel de Medicina. Valentín Fuster (Barcelona, 1943), uno de los médicos españoles más reconocidos a nivel mundial quiere ahora llamar la atención sobre la necesidad de un cambio en los hábitos de vida de la población desde la infancia, que evite a nuestro corazón futuros disgustos.

–Le quieren poner ahora al lado de Ramón y Cajal o de Severo Ochoa, Español Universal, Príncipe de Asturias... ¿Cómo se siente?
–El apoyo que tengo en España por parte de la sociedad científica es tan importante como el que tengo en EE UU, pero aquí tiene el valor de que, viviendo fuera del país, se aprecia mucho más el reconocimiento. Aunque siempre se acuerda uno de aquellos a quienes no se ha premiado y tienen tantos o más méritos. 

–¿Hacemos realmente una vida tan mala o tan poco saludable como se dice? Porque somos uno de los países con mayor esperanza de vida.
–En España, la enfermedad cardiovascular –el infarto de miocardio y el infarto cerebral– es la causa de mortalidad número uno. Por ejemplo, no cuesta trabajo saber que fumar no es bueno para la salud; incluso uno puede tener la actitud de decir «tendría que dejarlo», pero de aquí a dejarlo realmente, es un paso enorme. Eso sí, hay una mayor actitud en favor de la salud, pero esto no quiere decir que el producto final sea un cambio de conducta. Y esto es lo que a nosotros nos está frustrando, porque vemos que la prevalencia de la mortalidad cardiovascular no está bajando. Los hechos dicen que, hoy en día en Europa, al cabo de cinco años de un infarto, entre el 50 y el 70 por ciento de los individuos, si se encuentran bien, no está tomando la medicación que tienen que tomar.

–Esta «epidemia» que dice usted que son las enfermedades cardiovasculares, ¿va a empeorar?
–Ya está empeorando, va a más. La población vive más años, se muere más tarde, pero hay más gente que muere de enfermedad cardiovascular. Esto es en gran parte por culpa de la obesidad, que da lugar a otras alteraciones como la hipertensión, la diabetes o el colesterol. Te das así cuenta de que estamos ante una epidemia que afecta tanto a países desarrollados como a los pobres.

–¿Qué parte de culpa tienen los gobiernos y qué parte es de los ciudadanos?
–No creo que tenga que culparse a la gente. Lo que tiene que haber es una unificación dentro de los gobiernos a la hora de abordar el tema de la salud, que es demasiado complejo para dejarlo sólo en manos del Ministerio de Sanidad. Debe englobarse también a las empresas alimenticias, la agricultura, el transporte y la educación con el resto de entidades del Gobierno y trabajar en ello. Si no es muy difícil que podemos acabar con esta epidemia. Además, avanzando la ciencia, avanzará la prevención de la enfermedad.

–Pero la situación laboral de muchos investigadores jóvenes en España es muy precaria. ¿Hace falta más financiación?
–Tenemos la obligación de, independientemente del sistema económico, de descubrir y explotar ese talento. No podemos decir simplemente que la economía está mal, que nadie tiene trabajo.... Es un momento muy difícil para todos, para los investigadores, para los educadores, para la sociedad, pero no por esto podemos quedarnos de brazos cruzados.

–¿Puede la falta de inversión retrasar algunos avances?
–Es una cuestión de prioridades. No podemos decir que por cuatro días de dificultades económicas vamos a retrasar toda la investigación. Hay que tener una visión mucho más amplia y de futuro.

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