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VUELTA AL RUEDO

La misma Constitución por José Antonio VERA

Duran y  el nacionalismo moderado saben que la Carta Magna es la de siempre: sólo han cambiado ellos y el estatut.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de julio de 2010. 22:22h

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15/7/2010

El traje soberanista no le pega nada a Duran Lleida, hombre sensato que por desgracia el otro día en el Congreso cambió de uniforme para anunciarnos un panorama inquietante en el que el independentismo no es ya sólo una  referencia en el horizonte.

El problema es que ese papel no lo hace tan bien Duran como el que es de suyo natural: nacionalista catalán moderado con gran sentido del Estado. En el cambio perdemos todos, pero también él, pues seguro que en ese rol nuevo o fingido siempre quedará como una copia poco lograda de Mas o Carod Rovira. Por eso no creo que tenga mucho futuro este presunto giro del portavoz convergente, que en su discurso del miércoles llegó a decir una frase con la que en absoluto puedo estar de acuerdo. Remarcó que «ésta no es la Constitución que pactamos en 1978», para añadir que la sentencia del TC «ha sido el acto más separador de los últimos 35 años».

En realidad son ganas de encender el fuego, probablemente por estrategia electoral, porque sabe Duran y todo el nacionalismo moderado que la Constitución es exactamente la misma desde el 78, y que los únicos que han cambiado son ellos y el estatut. Si no hubieran hecho un texto transgresor en puntos esenciales, es evidente que la sentencia habría sido distinta. Pero con lo que había poco se podía hacer, salvo cumplir lo que dice la ley. Es verdad que el TC estuvo torpe haciendo público el fallo el día antes de la manifestación de Barcelona. Pero también lo es que la reacción nacionalista es desmesurada. Porque hay que partir del hecho de que las leyes y las sentencias se tienen que cumplir, y que desde ahí puede haber iniciativas para cambiarlas,  incluso si se trata de la Constitución.

La realidad es que se ha llegado a la situación actual por el empeño del tripartito y CiU, con el aplauso de Zapatero, por hacer un estatuto al margen del principal partido de la oposición en España. De contar con el PP seguro que se hubieran consensuado y limado los aspectos más polémicos, con lo que se habría evitado el recurso al TC y el enfrentamiento subsiguiente. Pero cuando se pretende ir por las bravas con una política de exclusión siempre se acaba metiendo uno en embrollos como el actual. Decía Zapatero que la norma catalana no rompía España.

Ciertamente hasta hoy no se ha roto, pero es muy preocupante este escenario de amenazas en el que hasta el «moderado» Montilla se nos ha subido a la parra soberanista encabezando una manifestación en la que se pedía la independencia. Decir que la culpa es de la Constitución o del TC es engañar o querer engañarse.

La única culpa es de quienes dinamitaron los consensos constitucionales elaborando una norma  transgresora de la Carta Magna en aspectos esenciales. Poco podía hacer el TC más de lo que ha hecho, teniendo en cuenta que buena parte de los artículos impugnados han sido dejados a la interpretación de las partes.

Si Duran quiere seguir siendo el político serio y admirado que siempre fue tiene la oportunidad de emprender desde Madrid la tarea de retomar los acuerdos necesarios para que el estatut siga siendo una norma de todos. Veo al PP en la mejor disposición para lograrlo.
 

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