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El Parlamento aprueba una ley que reduce el tiempo de prescripción de los juicios

Berlusconi reforma la Justicia para liberarse de uno de sus procesos

La política italiana sigue secuestrada por los intereses personales de Silvio Berlusconi. En el Parlamento apenas se habla de los verdaderos desafíos que sufre el país, como la crisis económica, la destrucción del Estado de bienestar, la Mafia o la guerra en Libia.

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Roma.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de abril de 2011. 01:46h

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Roma. 14/4/2011

El primer ministro y sus sempiternos problemas con la Justicia opacan el resto de asuntos. Ayer la mayoría de los miembros de la Cámara de los Diputados exhibieron el poco respeto que tienen hacia Italia y la fidelidad perruna que brindan a Berlusconi. Lo hicieron al aprobar una ley que reduce los tiempos de prescripción de los juicios.

Según el ministro de Justicia, Angelino Alfano, la nueva norma sólo afectará al 0,2% de los precosos penales. Poco más de 6.400, asegura, aunque los magistrados dicen que serán 15.000. Entre ellos hay uno especial, que justifica la nueva ley y explica que el debate parlamentario haya estado copado por este tema en las últimas semanas.

Se trata del «caso Mills», en el que «Il Cavaliere» está acusado de haber pagado al abogado inglés David Mills para que le salvase en un juicio ofreciendo un testimonio falso. Si, como se espera, el Senado refrenda la decisión de la Cámara Baja y también aprueba la nueva norma, el «caso Mills» será eliminado.

Con apoyo de tránsfugas
La ley fue aprobada por 18 votos de margen. La recuperada mayoría de Berlusconi se debe, según la oposición, a la compra de diputados. Estos tránsfugas han creado incluso un grupo propio en el Parlamento, que han bautizado como «el de los Responsables». Se espera que en las próximas semanas el primer ministro premie el cambio de chaqueta ofreciéndoles puestos de responsabilidad en el Gobierno.

Además del «caso Mills», hay otros procesos especialmente sangrantes que también podrían quedarse en papel mojado con los nuevos tiempos de prescripción. Uno de ellos es el de la Casa del Estudiante de L'Aquila, la residencia universitaria que quedó devastada en el terremoto de hace dos años dejando una decena de muertos. Otro juicio amenazado es el de la masacre de Viareggio, la ciudad toscana donde explotó un tren cisterna en verano de 2009 acabando con la vida de 18 personas.

Indignados porque los intereses particulares de Berlusconi acaben con su posibilidad de obtener justicia, los familiares de las víctimas se concentraron ayer en la puerta de la Cámara de los Diputados. Junto a otros ciudadanos contrarios al Gobierno, gritaron «¡Vergüenza!» y «¡Mafiosos!» a los miembros del partido de «Il Cavaliere». Sus críticas a la nueva ley son compartidas por el Consejo Superior de la Magistratura, que la considera una «amnistía sustancial» y advierte de que, al ser aplicable también a los casos de corrupción, se podría estar violando una convención de Naciones Unidas sobre la lucha contra este problema.

La jornada en que sus señorías hirieron de muerte el juicio por el «caso Mills» amaneció caldeada por los nuevos detalles que la Prensa ofreció acerca de las famosas fiestas que organiza Berlusconi. Dos de las jóvenes que participaron en una de estas supuestas bacanales, en las que «Il Cavaliere» se rodea de muchachas que compiten por ofrecerle sus servicios sexuales, han decidido contar a los fiscales del «caso Ruby» lo que vieron en la noche del pasado 22 de agosto. El relato que hacen Ambra Battilana y Chiara Danese, similar al que han hecho otras tres chicas, dista mucho de la descripción que hace el mandatario italiano de estas fiestas.

Juegos sexuales
Aquella noche en la casa de Berlusconi de Arcore, en el norte de Italia, había invitadas 15 jóvenes. «Después de unos 15 minutos que estábamos sentados en la mesa, algunas de las chicas descubrieron sus senos, ofreciéndoselos a Berlusconi para que los besara, tocando al presidente en las partes íntimas y dejándose besar», afirma Battilana. Berlusconi mostró luego a las chicas una estatuilla de un enano con un pene desproporcionadamente grande y les pidió que lo besaran.

Algunas incluso simularon una felación. Finalmente llegó la hora del «bunga bunga», en el que, según el testimonio de Battilana y Danese, las muchachas fueron conducidas a una discoteca en la que las invitadas bailaban, se desnudaban y compartían tocamientos con Berlusconi. Nicole Minetti, la supuesta organizadora de las fiestas y que hoy es consejera regional del partido del primer ministro italiano, realizó un desnudo integral y ofreció su trasero y sus senos a la lujuria del mandatario.

Los cuatro jinetes de «Il Cavaliere»

Caso Mills
El primer ministro italiano está acusado de haber pagado al letrado David Mills para que falseara su testimonio en un tribunal. Mills fue condenado a cuatro años y seis meses de cárcel por ello. Este juicio puede quedar cancelado si, como se espera, el Senado ratifica la ley aprobada en la Cámara de los Diputados que reduce los tiempos de prescripción de los procesos.

Caso Ruby
Es el más grave de cuantos afronta «Il Cavaliere». Está acusado de abuso de poder y de prostitución de menores por haber mantenido relaciones sexuales de pago con una chica de origen marroquí de 17 años.  A Berlusconi le pueden caer hasta 15 años de cárcel.

Caso Mediaset
Se acusa a Berlusconi de fraude fiscal por la compra venta de derechos televisivos por parte de Mediaset, el conglomerado audiovisual de «Il Cavaliere». Además del primer ministro hay otros once imputados en este proceso, que se reabrió el pasado 28 de febrero.

Caso Mediatrade
La Fiscalía sostiene que el magnate evadió el pago de impuestos por valor de 8 millones de euros y se apropió de forma indebida de otros 24 millones en operaciones dentro de Mediaset. Berlusconi compareció el pasado lunes en el Palacio de Justicia de Milán   en una de las vistas iniciales de este proceso.
 

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