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Gobierno por Alfonso Ussía

La Razón
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Al menos en apariencia, lo que tenemos ahora en España es un Gobierno. Por separado, el Presidente, la Vicepresidenta y todos los ministros presentan un bagaje académico y una trayectoria profesional y política formidables. Con esos mimbres no sólo se puede hacer una cesta, sino llenarla de futuro posteriormente. Ha molestado a algunos el escaso respeto que ha demostrado Rajoy por la paridad. Resulta que la paridad es una majadería. En los miembros de un Gobierno lo fundamental es el nivel intelectual y la capacidad de trabajo, no el obligado equilibrio de chichis y fuchingas. La confianza de los mercados –como se dice habitualmente– se manifiesta cuando un Gobierno se presenta unido, firme y competente.

Lo decía un altísimo mando de las Fuerzas Armadas durante el relevo de ministros. Al tomar la cartera Pedro Morenés y Eulate, vizcaíno él, de manos de Carmen Chacón, los inmediatos lo oyeron: «A este ministro no tenemos que enseñarle nada, porque ya lo sabe». Gallardón fue el fiscal más joven de España, hijo de un extraordinario jurista y con capacidad sobrada para poner en orden el caos de nuestra Justicia. Difícil reto. Es de esperar que no tenga que aumentar la plantilla de jueces y magistrados en dos millones para que Baltasar Garzón pueda elegir a cinco de su agrado para ser juzgado con comodidad. Ana Pastor fue una excepcional ministra de Sanidad, y llega al ministerio de Fomento con la honestidad probada, que es mucho. Jorge Fernández Díaz, catalán y navarro, esconde detrás de su sonrisa una fortaleza numantina.
Importantísimo para España es el cambio en Exteriores. José Manuel García-Margallo tiene dos retos. Volver a colocar a España en su sitio en el concierto internacional y dejarse de coñas con los tiranos habaneros o caraqueños, y renovar profesionalmente nuestra plantilla de embajadores y altos cargos establecida por los caprichos sectarios de una incompetente. De Guindos y Montoro ya tienen en su haber la recuperación de la economía. José Ignacio Wert se hace cargo de la Educación, la Cultura y el deporte. Fundamental la primera, destrozada por los planes buenistas zapatéticos. A ver esas subvenciones. No conozco a Fátima Báñez, pero si está ahí por algo o mucho será. José Manuel Soria lleva detrás una excepcional trayectoria política y social en su tierra, Canarias. Para Arias Cañete la agricultura – en España la agricultura es prioritaria–, no tiene secretos, y domina los espacios europeos. Y Ana Mato, a pesar de la dificultad que su responsabilidad presenta, es la que lo tiene más fácil. Releva a Leire Pajín.

Soraya Sáenz de Santamaría se queda con casi todo. Escribía José Antonio Muñoz Rojas en su prodigioso libro «Las Cosas del Campo»: «…Lo que nos ha detenido hoy largo rato en nuestro paseo haciendo que nos preguntemos como es posible tanta hermosura en tan poco lugar». Hoy nos preguntamos cómo es posible tantas responsabilidades en tan aparente frágil mujer, pero Soraya lleva años demostrando que de frágil, nada, que tiene una cabeza habilitada para gobernar, un tesón y un carácter de mil demonios y que en tan poca mujer hay sobradísima inteligencia. Y Rajoy, el Presidente que ha formado el Gobierno, dará su verdadera dimensión ahí, donde está, y no donde estuvo, que no iba con él. A pesar de no ir con él, 185 escaños le contemplan.

España tiene Gobierno. Un gran Gobierno. Ahora toca gobernar y olvidarnos de pasadas gamberradas.