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Mediocracia

Tiempo de lectura 2 min.

01 de noviembre de 2010. 00:44h

Comentada
1/11/2010

Me asombra la facilidad con que se duda de la capacidad de algunos futbolistas de élite. Primero fue Cristiano Ronaldo, hasta que  «la carta astral» se puso de su parte. Luego, Benzema, que parece más crucificado por algunas plumas que por José  Mourinho. El último, David Villa, estrella de «La Roja», acusado de ansiedad. Conviene recordar que vivimos en España, bella tierra donde se ha cuestionado a Iker Casillas, capitán y alma del fútbol español, porque le distraía su noviazgo. Una estupidez difícilmente superable.
Ahora, resulta que Cristiano lleva camino de batir todos los récords goleadores; Benzema mejora su juego, provoca goles y «tiene cabeza»; Villa los mete a pares y, claro, Iker sigue siendo, desde hace muchos años, el mejor portero del planeta Tierra y... ¡con la misma novia!
El fútbol español y el periodismo deportivo necesitan una reflexión profunda. Los medios no pueden ser causantes y partícipes de las batallas, donde igual se amenaza con no pagar a Hacienda si no se elimina el partido del sábado en abierto o se acusa sin pruebas y a sabiendas a un dirigente de los mayores crímenes de la historia o se da por muerto a un profesional que juega cada semana tres partidos. La convivencia se rige por un ordenamiento, un conjunto de leyes y principios morales, la Ética, que conviene respetar y proteger. Rechazo vivir en una mediocracia, donde los que mandan quieren hacerlo a través de los medios y algunos medios per se, pretenden mandar sobre los que mandan. Al final, están los que opinan, tributan y votan. No les mientan. Equivaldría a engañarnos solos. Los medios no deben gobernar, sino ocupar su verdadero sitio.

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