Daniel Calpasoro: «Me han partido la nariz alguna vez pero tampoco soy Mickey Rourke»

Daniel Calpasoro

De los productores de «Celda 211», el 30 de noviembre llega «Invasor», la nueva película de uno de nuestros mejores directores, después de siete años de silencio en el celuloide afanado en series televisivas. La cinta narra la historia de un médico militar español destinado en Irak que tras un atentado regresa a casa convaleciente. Al recuperar la memoria sospecha que le están ocultando información sobre las circunstancias del siniestro. Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Karra Elejalde e Inma Cuesta son los protagonistas. Una copa con este realizador es una bocanada de aire fresco, inteligente y empático.

-La lucha de un hombre por defender su ética. Algunos lo tildan de «thriller» político...
-Es sacar las cosas de quicio. Es el thriller de un hombre contra el sistema y habla de valores generales.

–En resumen: ¿un tipo normal perdido en Irak con una pistola en la mano?
-Es un médico militar que se ve envuelto en una situación que, en cierto modo, él mismo provoca y le supone un cargo de conciencia tremendo. Además, no está de acuerdo con la versión oficial. Pero el auténtico quid está en cómo intenta averiguar lo que ha sucedido... Se enfrentará a su mejor amigo, a su mujer, hasta llegar a una situación límite.

–En un país donde nos salen un poco «raras» las pelis de acción por falta de presupuesto.
-Estoy muy contento con las secuencias de acción. No son de miles de millones porque ni está sobredimensionada, ni es un quiero y no puedo... Pero tenemos técnicos que lo hacen muy bien.

–En su Twitter define a Alberto Ammann como «una bestia».
-¡Es que se sale! Para una peli de acción con el diálogo justo se requería expresividad, y no es nada fácil. Su trabajo entre acción y contención hace que te lo creas.

–Dicen que cuando De Niro recibe un guión tacha la mitad, porque «no hace falta hablar tanto».
-¡Es que ése es el trabajo de un actor! Expresar, aunque haya que saber hablar...

–El libro de Fernando Marías en el que se basa el filme tiene una lectura fantasmagórica.
-Sí, pero preferíamos hacer una adaptación libre de la novela. No traducirla literalmente a imágenes.

–Y a usted lo bélico le gusta más que comer con los dedos, ¡Sólo hay que recordar «Guerreros»!
-Ésta tiene un componente de aventuras, con estructura de «flashback». Es la guerra de Irak pero podría ser la de Afganistán u otra. Elegimos esa porque pertenece al pasado; no queríamos herir sensibilidades.

–John Woo tiene sus «palomas». ¿Cuál sería su imprimátur, su impronta fílmica?
–No sé. Seguramente un accidente de coche. Es una fijación personal.

–Se trasladó a EE UU y estuvo a punto de rodar con la productora de Sam Raimi.
-En América dependes de la suerte. Perdí bastante tiempo, estuve con él y su equipo... Pero no salió el proyecto, aunque aprendí mucho. Se aprende más de lo malo que de lo bueno. Y tampoco fue una frustración terrible porque empecé a trabajar otra vez.

–Como con la cocina, los vinos o la literatura, ¿tenemos buen predicamento en el mundo sajón?
–(jajaja) Yo creo que sí. Que mucho.

–¿Se está haciendo el mejor cine en la tele?
–Allí, seguro. Y aquí hacemos cada vez cosas más buenas, aunque no hay que ser dogmáticos. Son dos medios que se compenetran porque mucho cine se ve en la tele, poca tele se ve en el cine y lo que sí hay es retroalimentación industrial. A la larga es muy bueno.

–Estos días vemos una sobre los Kennedy... ¿Queda pendiente la de Obama?
-Sobre él seguro. Negro, que llega a la Casa Blanca con una mujer más inteligente que Jackie...

–¡La pena es que los Zapatero y los Rajoy no nos dan para una TV movie!
–Tenemos deportistas de primer nivel, pero con los políticos no nos pasa lo mismo.

–Si le pregunto qué pasó con el Capitán Trueno, me manda a la porra.
–No me pareció real lo que me plantearon.

–Pasó por muchas manos hasta que terminó siendo lo que fue.
–Era mi sueño, pero lo que me decían no era lo que había, y no se podía tocar el guión: un regalo envenenado. Entonces, me salí.

–¿Qué le pasa a la gente del cine con el boxeo: Garci, Gonzalo Suárez, Bardem?
–Boxeé de los 14 a los 18 años, pero no pretendía ser profesional.

–¿Y cuando entrenaba, practicaba más el crochet de izquierda o de derecha?
-¡Consistía más en que no me dieran!

–Y la nariz ha sufrido lo suyo, como la de Bardem...
–Me la han partido alguna vez. Pero la tengo bastante bien, no como Mickey Rourke.

–¿Qué es «Combustión», que me lío y no sé si es su nueva receta culinaria o una bodega?
–Es mi próximo proyecto. Sólo puedo decirte que va de mucha adrenalina y emoción...

–Y su próxima película, con la afición que tiene a los nombres cortos, ¿podría ser «Rescate»?
–(jajaja). Ésa sí que es buena. ¡A que la hago! «Rescate en la oscuridad».


No me puedo marchar de vacaciones porque todavía estoy trabajando en «Invasor». Pero cuando puedo me escapo a Moralzarzal, y en mi maleta no falta el portátil.