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«El Rafita» cumple hoy sus tres años de libertad vigilada. El asesinato de Sandra Palo se borra de su expediente

El Rafita: «Llevo mucho tiempo sintiéndome totalmente libre»

Ahora vive en Vallecas. Hace quince días que se separó de su mujer: «Si se enfadaba me llamaba violador», cuenta.

  • «El Rafita», ayer, en el barrio del Alcorcón donde vive su familia.  © Santi Carneri
    «El Rafita», ayer, en el barrio del Alcorcón donde vive su familia. © Santi Carneri

Tiempo de lectura 4 min.

25 de junio de 2010. 04:49h

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25/6/2010

Madrid- Lata de Red Bull en mano, «El Rafita» llega a su antiguo barrio de Alcorcón, se quita la camiseta y se sienta en un banco con sus «colegas». Es casi la hora de comer pero no tienen prisa. En realidad, ninguno tiene nada que hacer así que, con el calor que hacía ayer, hablan de irse al río a pasar la tarde. A un día de que termine de cumplir la libertad vigilada a la que ha estado sometido los últimos tres años, «Rafa», como le llaman ahora hace planes como cualquiera. «Llevo mucho tiempo sintiéndome libre», dice cuando le preguntas acerca de su inminente «libertad total». En realidad, nada cambia hoy para este joven, que ni siquiera sabía exactamente que día terminaba su condena.

Está totalmente «limpio», al menos, en los papeles. Quizás de su conciencia nunca pueda borrar lo que hizo –o, según él, sólo presenció– el 17 de mayo de 2003, pero su ficha policial sólo la emborronan media docena de robos con fuerza y un allanamiento de morada. Nada grave. De haber participado en el crimen más cruel que se recuerda en los últimos años en la Comunidad de Madrid, ni rastro. Es el coautor del crimen de Sandra Palo con la pena más tenue y sin embargo el más conocido. Porque fue el primero de los cuatro individuos que salió en libertad (el resto de sus «compañeros»: «El Ramón», «El Ramoncín» y «El Malaguita» siguen cumpliendo condena) y porque su caso reabrió el debate sobre la efectividad de la Ley de Menor. Los cuatro años de internamiento en el centro de menores «Renasco» de Carabanchel y los otros tres de libertad vigilada entre Málaga y Madrid que le impuso el juez llegan hoy a su fin.

«El Rafita» ya es libre y, al ser menor de edad cuando participó en el crimen (tenía 14 años), su historial delictivo se reseteó a cumplir los 18. Aunque, como él mismo reconoce, lleva ya mucho tiempo sintiéndose «totalmente libre». Eso, de no ser por los medios de comunicación que «no le dejan tranquilo», cuenta. Ayer, LA RAZÓN pudo hablar con él.

Ya no reside en la vivienda de Alcorcón que el IRIS asignó a él y a su familia tras ser desalojados del poblado marginal de «Las Mimbreras», donde llevaban viviendo toda la vida. Ahora vive en el barrio de Palomeras «en Valle del Kas», dice refiriéndose al distrito de Vallecas, «con otros cuatro más y con un niño». La vivienda, explica, es una especie de piso tutelado para gente que está en periodo de reinserción.

Ahora está en el paro, pero asegura que estuvo trabajando «en la carga y descarga de camiones». «Ahora vivo con el dinero que me dan los asistentes sociales: diez o 15 euros a la semana», cuenta.

Su recién estrenado matrimonio –se casó por el rito gitano con una joven de origen árabe el pasado mes de marzo– apenas le ha durado tres meses. Se han separado porque ya  «no eran uña y carne». «Discutíamos todos los días y cuando ella se "picaba" me llamaba violador», comenta con gesto resignado, como si fuera «lo típico» que le suelen decir. De hecho, hace unos meses, se comentaba que «El Rafita» no podía dejarse ver mucho por La Cañada Real, donde vive gran parte de su familia en varias parcelas porque los gitanos que viven por allí no «tragaban» con que anduviera por la zona alguien acusado de haber violado a una joven disminuida.

En la avenida Villaviciosa de Alcorcón, donde vivía y «sigue parando de vez en cuando», los vecinos ya están más que acostumbrados  «a él y a sus broncas». El martes pasado, sin ir más lejos, presenciaron una pelea tremenda precisamente con su ex-mujer, que vive en el número 23 del mismo bloque. Según cuentan, la chica, de complexión menuda y rubia, fue a buscar a su ex-marido con un bate para pegarle. «El cuñado de "El Rafita" le pidió a su mujer que le tirara un palo por la ventana, que no le iba a tocar... al final no llegó la sangre al río, pero esto es el pan nuestro de cada día en este bloque», explican en un bar cercano.

«El Rafita» sabe que es el centro de atención en el barrio y no parece incomodarle que, de vez en cuando, alguien gire la cabeza para mirarle. Insiste en el que es próximo domingo 27 cuando se cumplen tres años desde que salió del centro de Carabanchel. Y es cierto, pero Instituciones Penitenciarias confirmó ayer a este periódico que es hoy cuando termina de cumplir su condena. Las mismas fuentes aseguran que, desde febrero (cuando la Comunidad les pasó el expediente de «El Rafita») se le ha practicado un seguimiento «presencial y telefónico». El hecho de haber sido juzgado por la Ley del Menor, explican, «no permite seguir el mismo procedimiento de seguimiento» que a otros ex-presos.


El historial
Ordenador
- «El Rafita», ya con 21 años, fue detenido por robar un ordenador en una vivienda de Málaga.
tentativas de robo
- Acompañado de varias personas en diciembre intentó sustraer tres vehículos. Dos de ellos aparcados en el Hospital de Alcorcón.
Allanamiento
- El 13 de enero un vecino le denunció por echar abajo la puerta de una vivienda. Le detuvieron. No hay pruebas en su contra.
todoterreno y BMW
- También en enero la Policía le sorprende intentando robar un todoterreno en Latina. En febrero, lo intentó con un BMW en Hortaleza.

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