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Alemania responde a su «caso Skripal» contra un checheno

El Gobierno alemán expulsa a dos diplomáticos rusos por el asesinato en agosto de un georgiano que luchó con los rebeldes en Chechenia. El Kremlin niega su implicación y promete represalias

A general view shows the Russian embassy after Germany expelled two Russian diplomats in Berlin
Embajada rusa en Berlín. Dos de sus diplomáticos han sido expulsados hoyFABRIZIO BENSCHReuters

La siempre complicada relación entre Berlín y Moscú sufrió este miércoles un nuevo revés tras la decisión por parte del Gobierno alemán de expulsar a dos rusos que trabajaban en la embajada rusa de Berlín. Una resolución que se produjo después de que la Fiscalía federal se hiciera cargo del asesinato en la capital alemana de un ciudadano checheno con pasaporte georgiano ante la sospecha de que el crimen fuera ordenado directamente por Moscú o por la República rusa de Chechenia.

El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán aseguró que actuó de esta forma como respuesta a la pasividad de las autoridades rusas que no cooperaron en las investigaciones sobre el caso y, en virtud del artículo 9 de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, el organismo declaró con carácter inmediato «persona non grata» a esos dos empleados rusos.

Según una nota emitida por el Ministerio germano de Exteriores, con este paso el Gobierno federal reacciona al hecho de que las autoridades rusas, a pesar de repetidas solicitudes expresas y a alto nivel, no contribuyeron de manera suficiente al esclarecimiento del asesinato el pasado 23 de agosto en el parque Tiergarten de Berlín. El comunicado señala que esta exigencia fue expresada de nuevo por el secretario de Estado alemán, Andreas Michaelis, al embajador ruso, Serguei Nechayev, el pasado 20 de noviembre en una conversación que tuvo lugar en el Ministerio. «Aun así, la parte rusa ha gestionado al igual que en los meses precedentes de manera dilatoria la solicitud del Gobierno de colaborar en el esclarecimiento», indicó.

En opinión del Gobierno alemán, «la colaboración seria y sin demora de las autoridades rusas sigue siendo imprescindible y aún más urgente en vista de que el fiscal federal asumió hoy la investigación con el argumento de que hay indicios reales suficientes» de que el asesinato fue encargado por las autoridades rusas o de la república autónoma de Chechenia como parte de la Federación Rusa. Asimismo, Exteriores agrega que el Gobierno alemán se reserva la posibilidad de tomar medidas adicionales en este asunto a la luz de las investigaciones.

La Justicia alemana considera que existen «sospechas firmes» de que la víctima, Zelimjan Jangoshvili, de 40 años, conocido también con el nombre de Tornike K., fue asesinado por un ciudadano ruso identificado, en un primer momento, como Vadim Sokolov, aunque, según el portal de investigación «The Bellingcat» se llama realmente Vladimir Krasikov y estaría vinculado a otro asesinato muy parecido cometido en 2013 en Moscú.

Según algunos medios, Khangoshvili regresaba a su casa después de orar en una mezquita en Berlín cuando un desconocido se aproximó en una bicicleta eléctrica y le disparó tres veces antes de huir y tirar la pistola, la bicicleta y una peluca en un río cercano. La víctima había luchado en la guerra de Chechenia al lado de los rebeldes y posteriormente formó parte de las Fuerzas de Seguridad georgianas. Además, Khangoshvili había sido víctima de numerosas amenazas de muerte, incluso después de huir a Alemania en 2016.

Desde entonces, el Kremlin ha negado cualquier vínculo del Estado ruso con el asesinato y calificado de «absolutamente infundadas» las acusaciones publicadas por medios de prensa alemanes. De hecho, Moscú aseguró ayer que responderá a la expulsión «inamistosa» e «infundada» por parte de Alemania. Es más, Rusia se mofó de las acusaciones. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró ante la Prensa que «no hay sospechas serias aquí y no las puede haber». «¿Qué tiene que ver esto con las autoridades rusas?», expresó, calificando las acusaciones de «totalmente infundadas».

En opinión de las autoridades de Moscú, Berlín aplica un «enfoque politizado» a la investigación sobre el asesinato en agosto pasado de Jangoshvili y advirtió de que tendrá que «emprender un conjunto de medidas en respuesta», sin especificar si también expulsará a algunos diplomáticos alemanes.

La amenaza del gas ruso

La noticia sobre la expulsión de los diplomáticos rusos se produce poco antes de que arranque el lunes en París la cumbre del Cuarteto de Normandía (Rusia, Alemania, Francia y Ucrania) para debatir una salida pacífica al conflicto en la rebelde región de Donbass. Al respecto, el periódico estadounidense "The Wall Street Journal” ya ha especulado que las eventuales sanciones de Berlín podrían poner en peligro la finalización del gasoducto Nord Stream 2, que llevaría gas natural de Rusia a Alemania, a través del mar Báltico, y por donde pasarían 55 mil millones de metros cúbicos de gas al año.