El nuevo Gobierno de Líbano no aplaca la ira de los manifestantes

Tras tres meses de bloqueo, los partidos cierran un pacto que mantiene el sectarismo político

Tras tres meses de bloqueo, los partidos cierran un pacto que mantiene el sectarismo político/EFE
Tras tres meses de bloqueo, los partidos cierran un pacto que mantiene el sectarismo político/EFEWAEL HAMZEHEFE

«¡Ladrones, ladrones!; ¡Todos fuera, significa todos!». Con los lemas tradicionales de las protestas, miles de libaneses congregados en el centro de Beirut, en las calles aledañas al Parlamento mostraron ayer su rechazo al nuevo Gobierno. Después de tres meses desde la dimisión del Gabinete de Saad Hariri por la presión de las protestas, Líbano tiene nuevo Ejecutivo, pero no cumple con las expectativas de los manifestantes.

Pasadas la ocho de la tarde, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, fue a presentarle al presidente libanés, Michel Aoun, la lista de los 20 nuevos ministros, después de arduas negociaciones para repartirse el pastel por confesiones religiosas. Se trata de un Gobierno «unilateral», cercano a la coalición 8 de Marzo, es decir Hizboulá, Amal y la Corriente Patriótica Libre de Yibran Bassil, yerno de Aoun. Tanto el Movimiento Futuro, del primer ministro saliente, Saad Hariri, así como los grupos cristianos de las Fuerzas Libanesas y el Partido Kataeb (Falanges libanesas), y el Partido Socialista Progresista, del druso Walid Jumblat, no tienen representación en el nuevo Gobierno. Estos cuatro partidos están estrechamente alineados con Occidente y Arabia Saudí.

Si bien la mayoría de ministros son técnincos, han sido escogidos de los partidos tradicionales, de corte sectario, por lo que no hay una gran diferencia con el Ejecutivo anterior.

Tras anunciar Berri el nuevo Gabinete, que tendrá una tercera parte de mujeres, los manifestantes no se hicieron esperar y salieron a las calles para protestar por el nuevo Gobierno que no es independiente, tal y como llevan exigiendo desde el 17 de octubre. «Es una vergüenza, nos toman por tontos», se quejó Nayma, una manifestante que bajó a las avenidas de centro, que conducen al Parlamento, tras el anuncio del Gobierno.

«No vamos a parar hasta que tengamos un Gobierno independiente», desafió, por su parte, Omar, enfundado en su «palestina» en previsión de que las fuerzas del orden reprimieran las protestas con gases lacrimógenos, como ha venido ocurriendo desde el fin de semana.

Con más de 550 heridos en los últimos días, sus señorías se han dado prisa para formar Gobierno y prevenir más violencia en las calles. Sin embargo, el mensaje de los manifestantes no es precisamente una llamada a la calma, sino que hoy de nuevo cortarán carreteras y los colegios y universidades cerrarán ante posibles disturbios. Muchos se preguntan cuánto durará este Gobierno que no tiene el apoyo de cuatro fuerzas políticas.