El coronavirus ha matado ya a más estadounidenses que los ataques del 11-S

La cifra de víctimas supera las 3.100 y la de contagios asciende a 162.000. Donald Trump promete dar a España e Italia todo el material que EE UU no necesite.

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Las cifras del brote de Coronavirus en EE UU crecen dramáticamente, extendiéndose desde su epicentro, Nueva York, al resto del país. Y los estados más cercanos a la zona cero han emitido en las últimas horas drásticas medidas, conforme aumenta el número de infectados. Es el caso de Washington, la capital del país, y los colindantes Maryland y Virginia. Impondrán multas de hasta 5.000 dólares y 90 días de cárcel a quienes se salten las órdenes de confinamiento hasta el 10 de junio.

EE UU registra ya más de 162.000 contagiados y al menos 3.100 muertos por la pandemia. Anticipándose a la oleada de víctimas mortales que se espera alcanzar conforme avance el brote entre estados, condados y ciudades, las prioridades del presidente Donald Trump han cambiado de manera drástica. La salud de los estadounidenses es ahora lo más importante para su Administración. Después, volver al ritmo económico previo a la pandemia.

«La economía volverá, pero ahora mi foco está puesto en salvar vidas», aseguró el presidente desde el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. Para Trump, estos próximos 30 días de confinamiento nacional serán un desafío, pero «cada uno tiene su rol para ganar esta guerra, para detener a este virus», dijo. «Tenemos la mejor economía del mundo, la mejor economía de la historia de nuestro país. Volvemos a donde estábamos y seremos más fuertes», añadió.

Y es que, por ahora, las víctimas mortales por Covid-19 ya superan a las de las mayores tragedias de la historia reciente de EE UU. El ataque terrorista perpetrado en las Torres Gemelas de Manhattan, el Pentágono y los cuatro aviones secuestrados durante el 11 de septiembre de 2011 dejó un balance de 2.977 fallecidos. El ataque de Japón en Pearl Harbor provocó la muerte de 2.403 estadounidenses en 1941 y el huracán «María», en 2017, se estima que dejó a su paso 2.975 muertos en Puerto Rico y las Islas Vírgenes.

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Un grupo de trabajadores trasladan cadáveres en las inmediaciones del Hospital Central de Brooklyn, en Nueva YorkJUSTIN LANEEFE

EE UU también supera casi a China en número de víctimas mortales por Covid-19, aunque se cree que las estimaciones del número de muertos que dejó allí se consideran poco fiables. Residentes de la provincia de Hubei y personal sanitario denunciaron que el virus podría haber dejado en realidad cerca de 40.000 víctimas mortales no registradas, en vez de las 3.300 «oficiales».

Miles de personas denunciaron en redes sociales que las funerarias de Wuhan entregaron cerca de 3.500 urnas al día, lo que no coincidiría con los números oficiales. Desde el comienzo del brote el pasado 23 de marzo, se habrían entregado un total de 42.000 urnas, lo que coincidiría con las estimaciones de los denunciantes y no con la versión oficial.

Ayuda a España y agradecimientos a China y Rusia

Bajo la sombra de esa sospecha, Donald Trump se acerca estratégicamente al gigante asiático y a otros países aliados. «Tenemos grandes relaciones con muchos países. China nos ha enviado muchas cosas, ha sido genial. Rusia nos ha enviado un avión muy, muy grande cargado de cosas, equipos médicos que están muy bien. Otros países nos han enviado cosas que me han sorprendido. Estamos aprendiendo mucho de todo esto», añadió el presidente.

Por primera vez desde que diera comienzo esta crisis, Trump dedicó una pequeña parte de su discurso a nuestro país, asegurando que donará todos aquellos suministros que «no necesite» para dar respuesta a la crisis en Italia, Francia y España, que atraviesan «grandes problemas».

El cambio de tono de los últimos días del presidente respecto a la pandemia se debe a dos posibles coyunturas, según daba a conocer «The New York Times». Por un lado, al alto pronóstico de víctimas que dejará el brote a su paso por EE UU y, por otro, a las recientes encuestas que advierten a sus asesores de los deseos de la población de prolongar las medidas de contención, en lugar de volver al trabajo y a una prematura normalidad en Semana Santa, tal y como Trump tenía previsto.

Predicciones pesimistas

Se espera que el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca dé pronto a conocer, por primera vez, los modelos estadísticos que guían sus decisiones políticas, y que han llevado a los gobernadores y alcaldes de todo el país a ordenar que más de 250 millones de personas se queden en sus hogares. La doctora Deborah Birx, coordinadora de la Casa Blanca para este equipo de respuesta al coronavirus, avanzaba que dichos modelos de predicción de la propagación de la pandemia muestran una imagen inquietante, y que vendrán semanas difíciles: incluso cumpliendo a rajatabla las pautas de «distanciamiento social», la cifra de muertos podría llegar efectivamente a entre 100.000 y 200.000.

Con más de un millón de test realizados para detectar contagiados por el virus, EE UU se ha convertido en el país que más pruebas médicas de este tipo ha efectuado. Además, se espera que esos exámenes de detección del coronavirus aumenten considerablemente en los próximos días, como avanzaba el propio Trump a modo de anuncio televisivo, al presentar durante su conferencia de prensa el primer kit de un nuevo test de apenas cinco minutos de duración que se pondrá en marcha inmediatamente.

Al presidente Donald Trump le ha salpicado de cerca el Coronavirus. En esa misma comparecencia anunció, con todo afectado, que tiene un amigo en coma por la enfermedad. “Nos enfrentamos a algo muy difícil, pero ganaremos. No sabemos cuándo, pero esperamos que sea lo antes posible”, dijo Trump, añadiendo: “No quiero pánico en el país. Quiero que nuestro país se vuelva más fuerte, luche y gane” esta guerra.