El Supremo cerca a Bolsonaro y permite que se lo investigue por la denuncia de Moro

La policía Federal investiga a los hijos del presidente por blanqueo de dinero. El fiscal cree que el mandatario pudo cometer prevaricación y obstrucción de la justicia

Brazil's President Jair Bolsonaro observes ceremony to remove the Brazilian National flag, as he walks outside the Alvorada Palace, amid the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Brasilia
El presidente Jair BolsonaroUESLEI MARCELINOReuters

Continua “el duelo de titanes”. El ex ministro de Justicia y “superjuez” Sergio Moro contra el presidente Jair Bolsonaro. Una batalla que acabará mal para los dos contendientes. Aunque alguno se cuelgue “las medallas” a fin de cuentas, se tratará de una “victoria pírrica” con daños colaterales. En el ascenso al poder fueron de la mano, se volvieron como “hermanos”. Ambos conocen las miserias y grandezas de cada uno y una premisa: Para llegar al Palacio de Planalto hay que pagar un alto costo. En política brasilera todos guardan “esqueletos en el armario”, el problema es a quien confías la llave. Y ahora encima, se volvió un asunto de familia.

En un nuevo capitulo de este “juego de tronos”, el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Celso de Mello aceptó la petición presentada el viernes por el fiscal general de Brasil, Augusto Aras, tras las duras críticas hechas por Moro el mismo viernes en la rueda de prensa en la que anunció que dejaba el cargo.

Moro, ex juez federal y principal “estrella” del gobierno de Bolsonaro por la fama ganada después de enviar a prisión al ex presidente Lula da Silva por presuntos hechos de corrupción, dejó el gobierno en desacuerdo con la intención de Bolsonaro de cambiar el director de la Policía Federal. Y poco a poco, como si de un culebrón brasileño se tratase, se van destapando detalles de la trama, conformando el “rompecabezas”.

En un duro discurso, Moro denunció que Bolsonaro quería tener acceso a informaciones de las investigaciones de la Policía Federal que envuelven a sus hijos mayores, dedicados a la política. El juez de la Corte Suprema aceptó el pedido al entender que los hechos denunciados por Moro tienen relación con el ejercicio del cargo, lo que permite investigar a Bolsonaro. Según la Constitución brasileña, el jefe de Estado sólo puede ser investigado por crímenes cometidos durante su mandato.

“Los crímenes supuestamente practicados por el señor presidente de la República, conforme noticiado por el entonces ministro de Justicia y Seguridad Pública, parecen guardar (…) una íntima conexión con el ejercicio del mandato presidencial, además de mantener, en función del período en el que habrían sido supuestamente practicados, relación de contemporaneidad con el desempeño actual de las funciones político-jurídicas inherentes a la jefatura del Poder Ejecutivo”, afirmó Mello.

Juicio político, la espada de Damocles

Según la Fiscalía, las acusaciones de Moro pueden indicar crímenes como coacción en curso del proceso, falsedad ideológica, prevaricación, obstrucción de Justicia, corrupción pasiva privilegiada y abogacía administrativa.

Por su parte Bolsonaro negó las acusaciones de Moro, aunque el ex ministro mostró a la televisión una conversación por teléfono móvil en la que el mandatario se quejaba de una supuesta investigación contra sus hijos –aunque al principio no se sabía que estaban involucrados- y que ello era “un motivo más para cambiar” el director general de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, quien era de la máxima confianza de Moro.

Si la Fiscalía considera Bolsonaro culpable, lo denunciará ante el STF, que enviará la denuncia a la Cámara de Diputados, donde se deberá votar la apertura o no de una investigación contra el presidente. Si se inicia la investigación, el mandatario sería apartado momentáneamente del cargo. Una vez concluida la investigación ordenada por Mello, será el fiscal Aras el encargado de determinar si se encontraron elementos que respalden una denuncia formal contra Bolsonaro.

De hacerlo, corresponderá a la Cámara de Diputados autorizar al STF a llevar a cabo la investigación. Y si esta confirmara las sospechas, corresponderá nuevamente al Congreso abrir un proceso de "impeachment" (destitución), con apartamiento del cargo de Bolsonaro.

El Clan Bolsonaro

Las sospechas sobre la injerencia de Bolsonaro en investigaciones que afectan a dos de sus hijos, los legisladores Flávio y Carlos, se da en momentos en que la relación entre el presidente de Brasil y el jefe de la Cámara baja, Rodrigo Maia, es mala debido al apoyo del mandatario a una marcha donde se pidió el cierre del Congreso.

De hecho el pasado diciembre Fiscales y policías allanaron propiedades de Fabricio Queiroz, amigo de Bolsonaro, y colaborador durante años de sus hijos, en un operativo que incluyó requisas en los domicilios del ex suegro y la ex cuñada del mandatario. Las investigaciones se iniciaron en julio 2018, cuatro meses antes de las elecciones presidenciales. Queiroz supuestamente era el encargado de lavar dinero para su entonces jefe, el diputado Flávio Bolsonaro. Su hermano también estaría incriminado.

En paralelo una encuesta publicada por Datafolha muestra la división de opiniones sobre el futuro de Bolsonaro. Un 45% de los brasileños opina que el Congreso "sí debería" abrir un proceso de destitución, frente al 48% que opina lo contrario. Mientras el apoyo al mandatario en tiempos de pandemia se mantiene en torno al 30% del electorado.

Además en medio de esta crisis de gobierno, el mandatario brasileño nombró a André Mendonça como nuevo ministro de Justicia en reemplazo de Moro. Mendonça, de 47 años, fue fiscal general con anterioridad y fue considerado una vez como nominado al STF. Como fiscal general, Mendonça tiene como principal misión recuperar 7.500 millones de reales (1.330 millones de dólares) de compañías acusadas de corrupción mediante acuerdos para que cooperaran con la investigación.

Por su parte Alexandre Ramagem, ex jefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), fue nombrado al frente de la PF en reemplazo de Maurício Valeixo. Ramagem es un amigo estrecho de la familia Bolsonaro y se hizo cargo de la seguridad personal del entonces candidato presidencial cuando fue apuñalado durante la campaña electoral en 2018. Hasta ahora Ramagem era el jefe de inteligencia. Lo dicho todo queda en familia, ahora todo el poder interno recae sobre Bolsonaro, pero en el congreso y en tribunales no tiene la influencia que ansia. Pero qué no se confíe, gigantes mayores de la política brasilera han caído. Véase Lula.