El Estado Islámico autentifica sus vídeos con imágenes de militares con mascarillas anti virus

El último, de 50 minutos, titulado "golpea en el cuello”, contiene una sucesión de asesinatos

Captura del último vídeo del Isis en el que se ve a militares con mascarilla
Captura del último vídeo del Isis en el que se ve a militares con mascarillajmzmas

Los yihadistas autentifican sus vídeos, para demostrar que son recientes, con imágenes en las que se ven, en este caso a militares iraquíes y norteamericanos, con mascarillas para protegerse del Covid 19. En la última grabación, anunciada a bombo y platillo en las redes sociales, elaborada por la wilaya (franquicia) del estado Islámico en Irak, se ve la firma de un acuerdo o protocolo.

Algunos de los presentes llevan mascarilla. El vídeo, de casi 50 minutos de duración, titulado “golpea en el cuello, es una sucesión de “victorias” conseguidas por los “moujahidines” (combatientes), tanto en ataques con artefactos improvisados (IEG), armas automáticas, lanzagranadas y morteros. Como no podía ser de otra manera, dado el titular de la grabación, gran parte de la filmación está dedicada a ofrecer, con todo detalle, el asesinato, mediante degollamiento o tiro en la nuca, de personas a las que han atrapado con anterioridad y que no tienen ninguna posibilidad de defenderse. Les obligan a decir su nombre, a lo que se dedicaban y después los matan.

La fascinación de los yihadistas por los degollamientos, con la utilización de cuchillos, influye, como se ha demostrado en los últimos atentados cometidos en Europa y las detenciones habidas de terroristas, de manera preocupante en los actores (“lobos”) solitarios. Salir con un cuchillo en la mano y matar a los primeros que encuentren en su camino es para estos individuos una heroicidad que le garantiza ir al cielo con Alá y disfrutar de las consabidas mujeres vírgenes. Frente a esta fanatización, se levantan ya algunas voces, de personas disidentes del Estado Islámico; recuerdan que los musulmanes que cometen estas atrocidades se van directamente al infierno. Lo que ocurre que estos disidentes son muy pocos, se mueven en la clandestinidad y difunden sus mensajes de forma que no puedan ser localizados. El comienzo de la solución de este problema vendría de la mano de una acción conjunta de los musulmanes que repudian el terrorismo, que son millones, para denunciar que en nombre de Dios no se pueden cometer estas atrocidades. Pero, de momento, no hay ninguna novedad al respecto. No basta un mensaje un día, o la condena de un atentado, sino una campaña permanente en toda regla.