El coronavirus sacude a América Latina (y lo peor aún no ha llegado)

La debilidad de los sistemas sanitarios y el escaso seguimiento del distanciamiento social agravan la crisis sanitaria mientras expertos consideran que las cifras oficiales esconden el balance total de fallecidos

América ha tomado el relevo en la expansión del coronavirus y esta semana se ha convertido en el continente donde más contagios se han producido. El virus ha llegado tarde, pero la tercera ola de expansión, después de Asia y Europa, está golpeando con fuerza y amenaza con alcanzar cifras escandalosas empujado por la desigualdad crónica y unos sistemas de salud pública débiles.

El total de contagios es de casi medio millón, y el de muertos se sitúa en 27.000, pero expertos como Francisco González, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, ha asegurado que en algunos países de la región se clasifica a los muertos por covid-19 como neumonía atípica.

Acorde con su tamaño, Brasil es el país de América Latina más afectado por el coronavirus. Desde que a mediados de marzo se conociese la primera muerte el país suma 220.000 contagiados y 14.900 muertos. Una crisis sanitaria y política sin precedentes. La pandemia ha exacerbado las tensiones que vive la principal economía de la región con el presidente Jair Bolsonaro en el centro de todas las polémicas. Sin ir más lejos, este viernes ha dimitido el ministro de Salud, que llevaba apenas un mes en el cargo.

Nelson Teich renunció por sorpresa en medio de tensiones con el presidente a causa de la gestión del coronavirus. Teich era presionado por Bolsonaro para que autorizase el uso generalizado de la cloroquina en pacientes leves, un medicamento cuya efectividad aún no ha sido comprobada. El exministro había sido desautorizado esta semana cuando Bolsonaro ordenó la reapertura de gimnasios y peluquerías sin avisarle. El presidente vive en una lucha permanente con miembros de su gabinete y otras autoridades de Brasil para echar a andar la economía cuanto antes sin tener muy en cuenta los criterios sanitarios. Nelson Teich había reemplazado hace menos de un mes al anterior ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, que también fue despedido por Bolsonaro tras pronunciarse a favor de las cuarentenas, una medida que el presidente rechaza.

En línea con la tendencia actual en América Latina, Brasil registró el jueves el mayor número diario de casos confirmados con 13.944 nuevos enfermos. La cifra de fallecidos ascendió a 844, cercana al récord de 881 fallecidos contabilizados el pasado martes. Brasil ya es el sexto país del mundo con más infectados confirmados, por encima de países como Francia y Alemania y se espera que lo peor llegue en las próximas semanas.

La región más afectada es el estado de Sao Paulo, que acumula más de 54.000 casos y 4.315 muertes, a pesar de que las autoridades estatales, enfrentadas con Bolsonaro, han decretado el cierre de oficinas y negocios no esenciales.

Brasil se ha convertido en una amenaza para sus vecinos por el elevado número de casos, el alto índice de letalidad y la falta de contundencia de las medidas. La mayoría de los 10 países con los que comparte frontera, las han cerrado o han mostrado su preocupación. Incluso aliados políticos como Paraguay han echado el cierre.

Desde el inicio de la pandemia el líder brasileño ha mantenido una actitud displicente ante el virus, similar a la de su homólogo Andrés Manuel López Obrador, aunque a diferencia del presidente de México, Bolsonaro persiste en su negativa a las medidas de cierre y distanciamiento social incluso en los días más negros bajo el argumento de que es necesario abrir la economía cuanto antes porque el hambre mata tanto como el virus. Otros presidentes como Donald Trump en Estados Unidos y Boris Johnson en Reino Unido actuaron del mismo modo en la fase inicial pero se vieron obligados a asumir el cierre económico para cortar la cadena de contagios.

México

El virus se ha expandido en México a un ritmo más lento de lo esperado. En contra, tenía la altísima densidad de población en las grandes urbes, la pobreza que dificulta la distancia social, las carencias de saneamiento y agua potable y una frontera de miles de kilómetros con Estados Unidos, el país que más víctimas ha sufrido en el mundo.

Aunque tarde y despacio el virus ha alcanzado a México y los casos no han dejado de aumentar. Solo en la última semana se ha duplicado el número de víctimas que ya se sitúa en 4.767 y los enfermos superan los 45.000.

La zona más afectada del país es el Valle de México, que abarca la capital y su enorme zona conurbada. Según los últimos datos oficiales, en esta zona hay 43 hospitales saturados por pacientes con covid-19 y otros 16 aún cuentan con disponibilidad. Dentro de la gravedad, las autoridades dibujan un panorama medianamente controlado, pero hay muchas dudas de cuán grande es la fracción que no se está contando. A estas alturas es imposible conocer datos exactos, pero testimonios de personas que viven en medio de la pandemia apuntan a una situación más grave de la oficial.

La doctora Giovanna Ávila, que trabaja en el Hospital Belisario Domínguez de Ciudad de México le dijo a The New York Times que “es como si nosotros los doctores viviéramos en dos mundos, uno es dentro del hospital donde los pacientes están muriendo y están muy graves. Y el otro es cuando salimos a la calle y vemos a la gente caminar, despreocupada, viviendo su vida normal sin idea de qué tan grave es la situación”. Según este medio la cifra real de muertos triplica la oficial en base a funcionarios anónimos del gobierno de Ciudad de México que en las últimas semanas han hecho un recuento de las muertes sospechosas en todos los hospitales de la capital. Empleados de funerarias le dijeron al Wall Street Journal que estaban llegando cuatro veces más muertos de lo normal.

La carencia de datos confiables se explica también en que México es el país de la OCDE que menos pruebas realiza. Solamente 0,4 por cada mil habitantes, mientras que España hace 22. En base a los datos oficiales el índice de letalidad es del 10,5 %, similar al registrado en España hasta que se conoció el amplio estudio de seroprevalencia, que redujo la letalidad al 1%. Las autoridades son conscientes de que los datos son parciales y la alcaldesa de la capital Claudia Sheinbaum se ha comprometido a evaluar todas las defunciones que se produzcan durante la pandemia para determinar cuántas están relacionadas con el covid-19. Unos datos que sin duda tardarán tiempo en llegar. Mientras México vive los peores días de la pandemia, ya se empieza hablar de la reapertura económica, que empezará paulatinamente el 18 de mayo, tal como indicó el presidente López Obrador.

Perú

Perú es el segundo país con más contagiados por covid-19. En Lima, las muertes se duplicaron y rivalizan con las cifras más fatídicas de la pandemia en París. En Guayaquil, una ciudad portuaria de Ecuador, el repentino aumento de los fallecidos en abril fue comparable a lo que experimentó la ciudad de Nueva York durante su peor mes.

Incluso países como Perú que respondieron rápidamente con un confinamiento estricto, han visto como el número de muertes de dispara. El presidente del país, Martín Vizcarra, ordenó uno de los primeros confinamientos nacionales en el continente, y envió a la policía y a los militares a las calles para detener a cualquier infractor. La ministra de Economía, María Antonieta Alva implementó el paquete de ayuda más completo de la región, incluyendo transferencias de efectivo y préstamos accesibles que buscan ayudar a los ciudadanos a quedarse en casa.

Concretamente Lima tuvo 6.200 muertes en abril, o más del doble de su promedio histórico para ese periodo de tiempo, igualando a grandes rasgos la mortalidad de París en su peor mes de pandemia.

Ecuador

Mientras tanto en Ecuador los soldados aún patrullan las calles de Guayaquil, semanas después de que un brote de coronavirus trajera un aumento de muertes que fue más de cinco veces el promedio de años recientes. Durante dos semanas, Guayaquil colapsó, y obligó a los residentes a dejar cadáveres en las calles durante días, o enterrarlos en cajas de cartón.

Ahora, con las muertes en declive, el gobierno de Ecuador trata de reactivar una economía devastada, y anunció la semana pasada una liberación gradual del confinamiento. Pero casi una semana después, solo una de las 221 ciudades del país ha comenzado a relajar la cuarentena, por miedo a un nuevo brote.

Argentina

En Argentina el brote ataca en las barriadas más humildes, amenazando con extenderse como una plaga por todo el país. En su último informe diario del avance de la pandemia, el Gobierno porteño confirmó que ya hay en total 891 casos positivos de coronavirus en todas las villas-barriadas precarias que rodean la capital argentina-, que representan casi el 30% de todos los casos de la Buenos Aires. La Villa 31 y 31 bis de Retiro son por lejos las más afectadas. Se trata de casas precarias, apiladas, a las que se ingresa por angostos y oscuros pasillos con escasa ventilación, donde suelen vivir hacinados varias generaciones de una misma familia. Los problemas de higiene y las deficiencias en servicios básicos son evidentes, con lo que era previsible que la cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández el 20 de marzo, no tuviera el mismo efecto en estos lugares.

Chile

Respecto a Chile, durante mucho tiempo ubicado en el segundo lugar latinoamericano en número de contagios, solo por detrás de Brasil, ocupa actualmente el cuarto puesto aunque el número de nuevos casos diarios empezó a subir significativamente el último día de abril y los contagios se han más que duplicado en lo que va de mayo. En cualquier caso, el promedio de muertes diarias se ha mantenido más o menos estable lo cual ya motivó el endurecimiento de las condiciones de confinamiento en la capital, Santiago.