Brasil ya es el tercer país con más contagios del mundo por Covid-19

El ex ministro de Sanidad cree que el pico de la enfermedad no se producirá antes de julio, por lo que las cifras aún van a crecer mucho

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Brasil ha registrado en las últimas 24 horas 13.140 nuevos casos de coronavirus, lo que supone un total de 255.368 contagios en el país, y supera así a Reino Unido, que era hasta entonces el tercer país más afectado por la pandemia del covid-19. En cuanto al número de fallecidos, Brasil confirmó 674 nuevas muertes en el último día, por lo que ya han fallecido en el país sudamericano 16.853 personas, aunque expertos consideran que las cifras reales pueden ser hasta 15 veces superiores.

Brasil, que desde el inicio siempre fue el país más afectado del continente sudamericano, ha visto cómo en pocos días ha ido superando a otros países, como Francia, Italia, España y, ahora, Reino Unido, en el número de contagios. No obstante, sigue sexto, por detrás de todos estos países, en cuanto al número de víctimas.

El ex ministro de Salud brasileño, Luiz Henrique Mandetta, quien fue destituido en abril por sus divergencias con el presidente Jair Bolsonaro sobre la estrategia para enfrentar el coronavirus, dijo que alertó al jefe de Estado sobre la gravedad de la pandemia y que “nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa”. “Teníamos nuestros estudios de escenarios de números de casos y muertes. Nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa para el gobierno”, afirmó el ex ministro. Su sucesor, Nelson Teich, renunció al cargo el último viernes, también por divergencias con Bolsonaro.

Las proyecciones indican que los contagios y las muertes seguirán creciendo de forma exponencial en este país de 210 millones de habitantes y que aún no es posible anticipar, cuándo la enfermedad llegará a su pico, informó el Ministerio de sanidad brasileño.

Sin embargo, desoyendo las cifras, el líder ultraderechista es uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia e insiste en criticar las medidas de distanciamiento social adoptadas por gobiernos regionales para frenar el avance de la pandemia. “Él (Bolsonaro) claramente consideraba que la crisis económica proveniente de la salud era inaceptable por más que lo alertáramos de que era una enfermedad muy seria y que el número de casos podría sorprender”, aseguró el ex ministro.

Explicó que su cartera comenzó a advertirle sobre la gravedad del coronavirus en enero y, pese a que en la época el asunto no generaba tanto interés, el Ministerio emitía boletines diarios.

La primera impresión que tuve era que el gobierno no estaba tan interesado en el asunto y no le estaba dando la debida dimensión. Tan sólo cuando ya estábamos con el virus y casos sumándose, en la segunda semana de marzo, percibieron que toda la sociedad estaba muy ligada al Ministerio como principal punto de referencia”, dijo.

“Es difícil coordinar un sistema como ministro si el presidente transmite otro mensaje”, afirmó el ex ministro, quien calcula que el pico de la enfermedad en Brasil no se producirá antes de julio, por lo que las cifras aún van a crecer mucho.

En la entrevista el ministro aludió también a la insistencia de Bolsonaro en forzar el uso de cloroquina para tratar a todos los pacientes con Covid-19 y subrayó que esto puede causar muertes porque se trata de una medicina cuya eficacia no ha sido comprobada y con graves efectos colaterales, como arritmia cardíaca.

“Comenzamos a experimentarla con pacientes graves que ya están en los hospitales. Por lo que sé de esos estudios, que aún no concluyeron, el 33 % de los pacientes tuvo que suspender el uso de cloroquina porque presentaron arritmia, algo que puede generar un paro (cardíaco)”, afirmó.

Denunció que la intención de Bolsonaro con su apuesta por la cloroquina es que las personas piensen que pueden volver al trabajo porque supuestamente ya existe un remedio. El gobierno brasileño detalló en una resolución publicada el lunes el nombre de los médicos cubanos autorizados para volver a actuar en el programa “Mais médicos” (Más médicos), bajo el cual La Habana llegó a enviar más de 8.000 doctores para trabajar en Brasil.

Los médicos que permanecieron en Brasil, pese a que la mayoría de sus colegas decidió regresar a Cuba a finales de 2018, recibieron ahora una nueva licencia del Ministerio de Salud para ejercer la profesión y reforzar la atención en un momento en que el sistema sanitario brasileño está bajo una enorme presión por el coronavirus.

Médicos cubanos

Lanzado en 2013 por la presidenta Dilma Rousseff, del izquierdista PT, el programa permitió dar asistencia a la población de las regiones más pobres y rurales de Brasil, principalmente gracias a la llegada de profesionales cubanos, que ocupaban cerca de la mitad de estos puestos de atención básica.

Los médicos cubanos eran contratados por Brasil vía la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un convenio que Bolsonaro criticó duramente durante su campaña presidencial en 2018. Bolsonaro comparó con la “esclavitud” el hecho de que los profesionales debían entregar una parte de su salario al gobierno de Cuba, a la vez que cuestionó la capacidad y formación de los especialistas.

El gobierno cubano retiró furioso a sus doctores de Brasil en noviembre de 2018, poco antes de que Bolsonaro asumiera el poder en enero de 2019. Sin embargo, muchos de ellos decidieron quedarse en el país, en algunos casos porque se habían casado o comenzado una familia. Pero perdieron su licencia para ejercer y tuvieron que buscar trabajo en otros rubros.