Las memorias de Bolton: Trump aseguró que sería “guay” invadir Venezuela

El Gobierno pone una demanda para retrasar la publicación del libro que critica la gestión del presidente de EE UU

Bolton escucha a Donald Trump durante una reunión en el Despacho Oval
Bolton escucha a Donald Trump durante una reunión en el Despacho OvalAndrew Harrer / POOLEFE

El gobierno de EEUU ha interpuesto una demanda contra John Bolton, consejero de seguridad nacional entre 2018 y 2019, y embajador ante Naciones Unidas con George W. Bush, a fin de retrasar la publicación y expurgación de sus memorias. El problema es que Bolton salió tarifado del ejecutivo de Donald Trump, que pasó de ser su gran valedor a su más implacable crítico, y que en su libro, con fecha de edición prevista para el 23 de junio, parecen esconderse fragmentos altamente radioactivos para el gobierno y, sobre todo, para su principal figura.

Trump y Bolton acabaron chocando en casi todos los asuntos relacionados con la seguridad nacional y la política exterior, de Corea del Norte a Siria, de Irán a Venezuela, de Afganistán a Europa. Respecto a Venezuela, el ex asesor de Seguridad revela una conversación con el presidente de EE UU en la que comentó que sería “guay” (cool, en inglés) invadir el país caribeño porque forma “parte de Estados Unidos”. También critica la falta de conocimiento del inquilino de la Casa Blanca. Recrea una conversación con la ex primera ministra británica Theresa May en la que le espeta: “Ah! Reino Unido es una potencia nuclear”. Bolton también asegura que Trump creía que Finlandia era parte de Rusia.

En opinión de los asesores legales de la Casa Blanca, Bolton no está siendo honesto con sus propios juramentos, que implican someter a revisión y aceptar las posibles modificaciones de cualquier texto donde hable de sus días en el gobierno. Asumiendo, claro está, que los recortes sean razonables y que estén relacionados con la hipotética revelación de secretos que puedan dañar la seguridad del país.

El libro, destinado a salir a la calle bajo el paraguas de la editorial Simon & Schuster, está ya impreso y listo para ser distribuido. Se trata de uno de los platos fuertes de la rentrée editorial. Nada parece haber irritado más a la Casa Blanca que la narración que Bolton hace de lo sucedido con Ucrania y las presiones a las que Trump, junto con un destacado grupo de colaboradores, sometió a un gobierno extranjero, incluyendo la posible paralización de fondos destinados la defensa del país en tanto en cuanto la fiscalía ucraniana no anunciara ante el mundo que investigaría las andanzas de un ciudadano estadounidense, Hunter Biden, a la sazón hijo Joe Biden, ex vicepresidente con Barack Obama y candidato rival de Trump a la Casa Blanca.

La cuestión ucraniana mutó en el tercer impeachment de un presidente en la historia del país, finalmente rechazado por la mayoría republicana en el Senado. Esta es, por tanto, la historia de una demanda histórica y largamente anunciada. Histórica porque no era habitual que un presidente de los EE.UU., aliente una demanda por la publicación de un libro. Anunciada porque hace ya meses que la Casa Blanca avisó de sus intenciones.

Entiende que Bolton, diplomático y político republicano nacido en Baltimore, y considerado como uno de los más destacados exponentes del pensamiento conservador clásico, ha incumplido sus contratos. Considera que interpreta con excesiva ligereza lo que son o no son secretos de seguridad nacional. El departamento de Estado no quiere, al menos de momento, que la editorial impida la distribución de la obra. Lo que pide es que su salida sea paralizada y que los ejemplares sean purgados.

Los abogados del gobierno, de paso, exigen que los tribunales impidan que el contenido del libro pueda hacerse público sin contar antes con el permiso expreso de la Casa Blanca, que recuperen todos los ejemplares que puedan haber llegado a terceros, por ejemplo columnistas, comentaristas de radio o televisión y críticos de los suplementos literarios, y que cualquier posible dinero generado por el libro sea redirigido a la administración.

El Pen Club, por boca de su directora de programas sobre la libertad de expresión, Summer Lopez, denuncia lo que entiende como un intento de censura y considera que «no sorprende que la Casa Blanca aparentemente esté manipulando y abusando del proceso de revisión previa para evitar o retrasar la publicación de un libro que podría incluir información poco halagadora sobre el presidente». Recuerda que en ocasiones previas «el presidente ha usado amenazas e intimidaciones legales “formales” para tratar de mantener los libros críticos fuera de los estantes», pero que en esta ocasión parece decidido a «negar al público su derecho a leer un libro y llegar a sus propias conclusiones».

Por su parte la American Civil Liberties Union (ACLU) ha recordado que «hace 50 años el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechazó el intento de la administración Nixon de bloquear la publicación de los documentos del Pentágono, estableciendo que la censura del gobierno es inconstitucional». «Cualquier esfuerzo de la administración Trump para detener la publicación del libro de John Bolton está condenado al fracaso», añade la veterana organización. No es desde luego la primera vez que el gobierno Trump choca con una editorial.

Todavía están recientes sus amenazas por la publicación de otro libro, “Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump”, obra de de Michael Wolff. También fueron sonadas sus disputas contra el autor de otro libro crítico, Miedo: Trump en la Casa Blanca, firmado por el legendario Bob Wooward, que destapó el Watergate junto a Carl Bernstein, y que dibujaba un retrato de una Casa Blanca actual devorada por las disfunciones, los enfrentamientos, el choque de egos y los caprichos de un redomado populista.