Los muertos por coronavirus alcanzan otro récord en Irán: 200 diarios

La población ignora el distanciamiento social y celebra bodas y otras celebraciones religiosas. Cada 33 segundos se produce un nuevo contagio

Coronavirus disease COVID-19 in Iran
Mujeres iraníes protegidas con mascarillas compran en el gran bazar de TeheránABEDIN TAHERKENAREHEFE

Las teorías de que con la llegada del calor se refrenarian los contagios de coronavirus no están surgiendo efecto en Irán, que alcanzó el martes un récord de 200 muertes por la covid-19. Así lo anunció la portavoz del Ministerio de Salud, Sima Sadat, quien lamentó que “en las últimas 24 horas, perdimos a 200 de nuestros compatriotas, lo que lleva el total de víctimas a 11 931”. En otras palabras, en el país persa se registra un nuevo contagio cada 33 segundos y una víctima mortal cada 13 minutos.

La portavoz sanitaria lamentó que los ciudadanos iraníes no acatan las medidas de distanciamiento social y, por el contrario, se reúnen en grandes cantidades para celebrar bodas y otras eventos sociales o religiosos.

Por ello, el ministro de Salud, Said Namakí, urgió a “tomar en serio” las advertencias y el seguimiento de los protocolos sanitarios. Namakí destacó que en la primera etapa de la enfermedad se logró tras mucho esfuerzo contener la propagación del virus y reducir las muertes diarias a incluso la treintena. “Desafortunadamente, muchos no escucharon ni tomaron en serio mis palabras y las de mis colegas y una nueva ola de la enfermedad nos atrapó”, lamentó.

En este sentido, el ministro de Sanida criticó que los ciudadanos hayan realizado viajes y transportado de esa forma “la bomba del virus” a provincias que en un inicio estaban menos afectadas.

Ante esta situación, el presidente de Irán, Hasan Rohani, ordenó el domingo pasado que “ni un solo funcionario atienda a nadie sin mascarilla” y anunció que no usarlas “será considerado una violación de facto de los derechos de otras personas”.

Sin mucho éxito, el jefe del Gobierno iraní instó a la población al uso de las mascarillas y el Ministerio de Sanida inició una campaña para concienciar a los iraníes de “llevo máscarilla”.

Esta medida se mantendrá hasta el 22 de julio, aunque podría prolongarse, dijo Rohani. En su alocución, instó a los iraníes a prepararse para encarar el virus “a largo plazo”.

Si bien el Gobierno iraní nunca ha impuesto el confinamiento total a la población, como medida de contención ante un nuevo rebrote, las autoridades iraníes dieron luz verde a las provincias más afectadas para imponer restricciones de movilidad general a la población. Entre otras, la provincia de Zanyán, en el noroeste, ha impuesto las medidas durante dos semanas, ante “la indiferencia por parte de los residentes” y del “repunte del número de decesos estas últimas semanas”, señaló el gobernador de la provincia, Aliréza Asgari,

Las restricciones incluyen el cierre de salas de fiesta y la prohibición de funerales organizados en las mezquitas, ya que pueden conllevar grandes concentraciones de gente. Irán llegó a ser el segundo país de Asia después de China en numero de infectados con 245 000, según cifras oficiales, desde el mes de mayo. El rebrote en Irán ha puesto en alerta a los países vecinos en Oriente Medio, donde temen por una segunda oleada de coronavirus.

La reapertura de los aeropuertos y las conexiones aéreas entre Irán y la mayoría de países de la región podría llevar a una nueva propagación del virus, especialmente en Líbano, que dispone conexiones diarias entre ambos países.

Precisamente, el “paciente cero” en el país del Cedro vino de Irán. Líbano confirmó 22 nuevos casos de coronavirus este martes, lo que eleva el número total de casos registrados a 1.907. Se detectaron catorce casos entre la población local y ocho entre viajeros recientes del extranjero.

Accidente en la central de Natanz

Por otro lado, la Agencia de Energía Atómica de Irán (AEAI) ha reconocido que la instalación nuclear de Natanz sufrió “pérdidas financieras significativas” en un reciente accidente sin víctimas, cuyas causas han sido identificadas, pero no reveladas, por lo que se sospecha que fue un “sabotaje”.
De hecho, el portavoz de la AEAI, Behruz Kamalvandí, reconoció que la destrucción “podría retrasar a medio plazo el desarrollo y la producción de centrifugadoras avanzadas”, que Irán ya empezó a instalar y poner en marcha en Natanz, incumpliendo uno de sus compromisos del acuerdo nuclear de 2015. El complejo nuclear Shahid Ahmadi Roshan de Natanz dispone de unos 100.000 metros cuadrados y está construido en gran parte ocho metros bajo tierra en la localidad del mismo nombre, situada en el centro de Irán.