Política

Johnson cede a EE UU y aparta a Huawei de la red 5G en Reino Unido

El Gobierno británico prohibirá a partir de 1 de enero de 2021 a los operadores de telecomunicaciones adquirir tecnología al gigante asiático

Huawei headquarters building is pictured in Reading
Sede central de Huawei en Reino UnidoMATTHEW CHILDSReuters

El “premier” británico, Boris Johnson, cede finalmente a la presión de Washington y de sus propias filas. Tan solo seis meses después de abrir las puertas a Huawei para el 5G, su Gobierno anuncia que prohibirá a partir del 1 de enero de 2021 a los operadores de telecomunicaciones adquirir tecnología al gigante asiático, con el objetivo de retirarle completamente de la red de infraestructuras en 2027.

El ministro de Cultura, Digital, Deportes y Medios de Comunicación, Oliver Dowden, fue el responsable de explicar hoy la medida en una intervención ante la Cámara de los Comunes. “No ha sido una decisión fácil, pero es la correcta para las redes de telecomunicaciones de Reino Unido, para nuestra seguridad nacional y nuestra economía, tanto ahora como a largo plazo”, señaló.

A principios de este año, cuando la única misión para Johnson era el Brexit, el Gobierno permitió la entrada de Huawei para que participara en el desarrollo de la red 5G. El gran objetivo era construir ese “Reino Unido global” y en la lista de nuevos aliados, Pekín jugaba un papel relevante. Cierto es que al gigante tecnológico se le excluyó de todos los elementos críticos del sistema y se limitó a un máximo del 35% su presencia en el resto de funciones de la infraestructura. Pero lo relevante era que el régimen de Xi Jinping ya tenía un pie dentro de suelo británico.

Sin embargo, la pandemia ha arrasado con todo. O mejor dicho, ha acelerado todos los procesos que estaban ya aconteciendo en el tablero geopolítico. Los “tories”, que en su momento ya mostraron sus preocupaciones han ido tomando en los últimos meses cada vez más peso forzando al Ejecutivo a tomar distancias con Pekín.

Un grupo de  cerca de 60 conservadores rebeldes había amenazado al inquilino del Número 10 con hacerle la vida imposible las próximas semanas en la Cámara de los Comunes, donde deben tramitarse importantes leyes, entre ellas, la de Infraestructura de Telecomunicaciones.

Asimismo, la presión también era máxima por parte de la Administración de Donald Trump, que el pasado mes de mayo bloqueó el suministro mundial de chips al gigante de las telecomunicaciones. La Casa Blanca afirma que la compañía china plantea una amenaza a la seguridad nacional, algo que Huawei niega.

En este sentido, Dowden explicó que las sanciones de la primera potencia mundial “limitan la capacidad de Huawei de producir productos importantes”, lo que crea “incertidumbre en torno a la cadena de suministro” y Reino Unido “no tiene la confianza de poder garantizar la seguridad del futuro equipamiento 5G de Huawei”, declaró el político conservador.

Implantación más lenta y más costosa

Dowden admitió que la exclusión de la empresa china ralentizará entre dos y tres años el desarrollo de la red de alta velocidad en este país y aumentará el coste en unos 2.000 millones de libras (2.200 millones de euros).

En los últimos días, los principales operadores británicos, entre ellos Vodafone y BT, ya habían advertido de que la eliminación de los equipos de Huawei de las redes de Reino Unido costará miles de millones de libras y puede provocar cortes de señal.

Los directivos de estas empresas señalan que, para evitar grandes trastornos económicos y de servicio, necesitarán al menos cinco años para acometer el proceso de “eliminación total”.

La medida, sin duda alguna, aumentará ahora aún más las tensiones con Pekín, cuyas relaciones diplomáticas ya están especialmente tirantes después de que Downing Street haya ofrecido a tres millones de ciudadanos de Hong Kong una vía para vivir en Reino Unido y, más adelante, adquirir la nacionalidad británica, tras la entrada en vigor de la nueva ley de seguridad nacional que China ha promulgado para la ex colonia británica. El titular de Exteriores, Dominic Raab, se ha referido a la normativa en más de una ocasión como “ley anti manifestaciones”.

“Queremos ser vuestro amigo, vuestro socio, pero si queréis hacer de China un enemigo, tendréis que lidiar con las consecuencias”, advirtió recientemente el embajador de China en Reino Unido, Liu Xiaoming.