La primera misión en solitario de China a Marte abre una nueva carrera espacial

Pekín da un paso más en su programa galáctico con el exitoso lanzamiento del cohete transportador. La expedición Tianwen-1 llegará al planeta rojo en febrero de 2021

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A pesar de las interrupciones causadas por la pandemia de covid-19, el cohete transportador “Larga Marcha 5-Y4” ha despegado con éxito en una misión a Marte desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Wenchang de China, en la Isla Hainan. Su carga útil consta de un trío de naves espaciales - un orbitador, un módulo de aterrizaje y un rover - diseñado y fabricado por la agencia espacial china, en un ambicioso intento de explorar la superficie del planeta rojo.

Después de un vuelo de alrededor de 2.000 segundos, la sonda entró en la órbita de transferencia Tierra-Marte planeada, embarcandose oficialmente en su viaje al Planeta Rojo, según la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).

El nombre de la misión, Tianwen-1, se traduce a “Preguntas celestiales” en chino mandarín, un guiño a un poema escrito por Qu Yuan (alrededor del 340-278 a.C.), uno de los más grandes poetas de la antigua China. El apelativo destaca la perseverancia de la nación en la búsqueda de la verdad y la ciencia y en la exploración de la naturaleza y el universo.

Si el proyecto concluye con éxito, Tianwen-1 será la primera expedición a Marte en completar la órbita, el aterrizaje y la navegación en una sola misión en la historia de la humanidad.

Tras el lanzamiento, se espera que la nave espacial entre en el campo gravitatorio marciano en Febrero de 2021, donde establecerá un bucle alrededor del Planeta Rojo y buscará un lugar de aterrizaje en Utopia Planitia, una llanura donde la NASA ha detectado posibles evidencias de hielo subterráneo.

Si todo va sobre ruedas, se espera que el rover del tamaño de un carrito de golf de 240 kilos - alimentado por energía solar- funcione durante unos tres meses, y el orbitador durante dos años.

Sin embargo, el portavoz de la misión, Liu Tongjie, mostró su incertidumbre respecto al aterrizaje dado que “si hay una tormenta de arena, necesita modificar su modo de trabajo para evitar que el polvo caiga sobre el panel solar, lo que afectará a su capacidad de obtener energía”.

China ha estado compitiendo para alcanzar a Estados Unidos y Rusia y convertirse en una gran potencia espacial antes de 2030.

Esta se convierte en la segunda vez que China se involucra en el envío de una sonda a Marte, dado que hace nueve años cooperó con Rusia en el lanzamiento de la nave espacial Yinghuo-1. Sin embargo, esta quedó varada en órbita debido a un fallo tecnológico y más tarde fue declarada perdida por la Administración Espacial Nacional del país.

Liu Tongjie, recalcó en una rueda de prensa que el lanzamiento supone un “paso clave de China en su marcha hacia el espacio profundo” y aseguró que su objetivo “no era competir con otros países, sino explorar pacíficamente el universo”.

El actual aluvión de lanzamientos marcianos se debe a que 2020 es un año óptimo por la estrecha distancia entre la Tierra y este planeta. Esta coincidencia se produce cada 26 meses, lo que permite enviar sondas al Planeta Rojo con menos tiempo y reducir así la carga de combustible. Por ello no es coincidencia que haya tres misiones con este destino planeadas desde mediados de julio hasta finales de agosto de este año: la misión del rover “Perseverancia” de EE UU, la sonda Al-Amal de los Emiratos Árabes Unidos, y la misión “Tianwen1” China.

Satélite Hope de Emiratos

De hecho, el satélite orbital de Marte llamado Hope, desarrollado por los Emiratos Árabes Unidos en asociación con científicos estadounidenses, fue lanzado con éxito el pasado domingo a bordo de un cohete japonés H-2A y el Perseverancia de la NASA está programado para despegar de Cabo Cañaveral en un cohete Atlas a finales de julio.

El programa espacial de China, emprendido en su mayor parte como reacción a los programas estadounidense y soviético, comenzó a tomar forma a finales del decenio de 1950.

En cuanto al número total de satélites operativos, China está por detrás de los EE UU con 363 satélites, superando a Rusia que ha bajado a la tercera posición con 169 operativos. En términos de número de lanzamientos por año, China superó a los EE UU en 2018 con 39 despegues.

En 2020, China planea hacer unos 50 lanzamientos, incluyendo unos 10 de la industria espacial privada, lo que demuestra una fuerte infraestructura. En términos de tonelaje enviado a la órbita por año, EE UU y Rusia siguen estando a la cabeza, a diferencia de la India que va a la zaga con menos de 20 lanzamientos de satélites por año.

Del mismo modo, China tiene un impresionante sistema de navegación por satélite operacional, el Beidou, para el que hizo un último lanzamiento el pasado 23 de junio. La constelación completa consta de 35 satélites: 27 en órbitas terrestres medias, cinco en órbitas geoestacionarias y tres en órbitas GEO inclinadas.

Este sistema es importante para China en varios aspectos. En primer lugar, elimina una gran vulnerabilidad al depender del sistema GPS de los Estados Unidos. En segundo lugar, el sistema está vinculado a la Iniciativa “Cinturón y la Carretera” de China, destinada a atender los requisitos de navegación de los estados a lo largo de la misma.

China afirma que con la finalización de la fase final, podrá ofrecer servicios a nivel mundial en 2020. En cuanto a sus planes futuros, el gobierno chino avanza que “está previsto que para 2035 se establezca un sistema nacional de posicionamiento, navegación y cronometraje más ubicuo, integrado e inteligente”.