Así es la “casa de los horrores” en la que una pareja asesinó, violó y troceó a una mujer

Nathan Maynard-Ellis estaba obsesionado con los crímenes violentos y soñaba con protagonizar uno

El pasado 11 de mayo de 2019, Julia Rawson, de 42 años, se dirigía hacia su casa pero se equivocó de autobús. Por circunstancias del destino acabó en el pub “Bottle and Cork” -conocido por sus más de 100 cócteles, más de 60 vinos y 350 bebidas de todo tipo-, en la localidad británica de Dudley, en el centro del país. Allí estaba Nathan Maynard-Ellis, de 30 años, y se pusieron a conversar.

Pasadas las dos de la madrugada, Nathan le propuso a Julia que fueran a su apartamento de Tipton. Podría haber sido una cita cualquiera, pero esta vez iba a ser distinta. Nathan era una persona con problemas mentales. Obsesionado con los asesinatos en serie, soñaba con poder protagonizar uno.

Su casa era un auténtico templo gore. Animales disecados colgados de las paredes, máscaras terroríficas y ensangrentadas creadas por él, un muñeco de Chucky (el juguete asesino de la saga del muñeco diabólico que lleva su nombre) y otros objetos relacionadas con las películas de terror más duras, reptiles vivos, recortes de prensa y libros sobre asesinos en serie, y películas de terror con decapitaciones y necrofilia.

Julia entró en el “piso de los horrores” y no salió con vida. Nathan llevaba mucho tiempo soñando con llevar a una mujer a su piso, asesinarla, violarla y descuartizarla. Y ella era su oportunidad. Julia subió en el taxi con Nathan sin saber que él era homosexual y que en el piso le esperaba su novio David Leesley, de 25 años, para dar rienda suelta a sus macabras fantasías. Ella debió darse cuenta poco después de haber entrado de que no volvería a salir. Pero ya era tarde Nathan y David la mataron, abusaron sexualmente de ella, y la desmembraron. Los 11 trozos del cuerpo de la mujer fueron repartidos en varias bolsas y abandonadas entre unos matorrales junto a un canal.

Durante el juicio, que se celebra estos días en Reino Unido y que se alargará durante todo el mes de octubre, un forense explicó a los miembros del jurado Nathan sufrió problemas de salud mental durante muchos años. Él “albergaba pensamientos oscuros” acerca de agredir sexualmente y matar mujeres y estaba interesado en los asesinos en serie y el “desmembramiento de cuerpos”, indicó.

Tanto Nathan como su novio negaron el asesinato pero sí reconocieron que ocultaron el cadáver. Nathan sí admitió que descuartizara el cuerpo, pero el forense considera que ambos intervinieron tanto en el crimen, como en el desmembramiento y posterior abandono de los restos.

Uno de los investigadores informó al tribunal de que las partes del cuerpo de Julia, incluida la cabeza, las manos y los pies cortados, se encontraron el 12 y 29 de junio de 2019 -un mes después de su muerte- en dos lugares diferentes.

Después de su muerte, los fiscales argumentaron que ambos acusados actuaron juntos quemando su ropa, que se deshicieron de un sofá manchado de sangre y que escondieron varias alfombras en un trastero.

Asimismo, indicaron que la pareja llevó una vida totalmente normal después del crimen y que Nathan parecía “muy feliz” mientras celebraba su cumpleaños el 21 de mayo. “Continuaron con su vida diaria, como si no hubiera sucedido nada extraño: ir al pub, reunirse con la familia, ir a trabajar. Ninguno de los dos entró en pánico durante el descuartizamiento y ninguno entró en pánico después, todo lo contrario. Tampoco tomaron caminos separados, lo que podría haber sugerido, tal vez, que uno de ellos no estaba de acuerdo con las acciones del otro. Todo lo que hicieron a partir de entonces demostró que actuaban juntos y que hacían todo lo necesario, juntos, para ocultar sus horribles actos de ser descubiertos”, argumentaron.