El FBI alerta que Irán y Rusia están interfiriendo en elecciones de Estados Unidos

La agencia de Inteligencia asegura que se han enviado falsos correos electrónicos diseñados para “intimidar a votantes, incitar tensiones sociales y perjudicar al presidente Trump”

Imagen de archivo del director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe
Imagen de archivo del director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe GABRIELLA DEMCZUK / ZUMA PRESS /

Faltan menos de dos semanas para las elecciones a la Casa Blanca y el FBI, como en 2016, irrumpe en la campaña. Lo ha hecho para denunciar que los servicios secretos de varios países, y destacadamente Rusia e Irán, estarían tratando de influenciar en los resultados del 3 de noviembre.

Chris Wray, director del FBI ha comentado que los dos países habrían trabajado sobre el censo de votantes de EE UU. Concretamente acusaron a Irán de enviar correos electrónicos a miles de votantes haciéndose pasar por grupos supremacistas de extrema derecha y de difundir bulos respecto a un posible fraude electoral. En la rueda de prensa de Wray también estaba presente, y John Ratcliffe, director de la Inteligencia Nacional, que comentó que los datos pueden usarse para engañar a los votantes, para torpedear la limpieza del proceso y, en última instancia, para sembrar la semilla de la duda y erosionar la confianza de los ciudadanos.

Según la Casa Blanca, por boca de uno de sus portavoces, el FBI, el Departamento de Justicia y las agencias de defensa e inteligencia «supervisan de manera proactiva y frustran cualquier intento de interferir en las elecciones de EE UU. Gracias a su trabajo «hemos detenido un intento de los adversarios de EE UU de socavar nuestras elecciones».

«Ya hemos visto a Irán enviando correos electrónicos falsos diseñados para intimidar a los votantes, incitar el malestar social y dañar al presidente (Donald) Trump», dijo Ratcliffe, «es posible que haya visto algunos informes sobre esto en las últimas 24 horas, o puede que incluso haya sido uno de los destinatarios de esos correos electrónicos».

Irán, por boca de su jefe de prensa en Naciones Unidas, Alireza Miryousefi, ha rechazado las acusaciones. «A diferencia de Estados Unidos, Irán no interfiere en las elecciones de otros países. El mundo ha sido testigo de los propios intentos públicos desesperados de cuestionar el resultado de su propia elección al más alto nivel».

En cuanto a Rusia hace ya meses que funcionarios de inteligencia advierten de que el espionaje ruso podría estar detrás de algunas de las campañas de internet diseñadas para atacar al candidato demócrata, Joe Biden, al que, sostienen, consideran mucho más cercano a las posiciones de Ucrania, y menos influenciable por Moscú, que el actual presidente.

El peligro de injerencia extranjera se demostró como evidente hace cuatro años. No por la posibilidad de demostrar que los afanes enemigos lograran  cambiar el sentido de un solo voto, pero sí desde luego por la mera comprobación de que una potencia como Rusia había destinado tiempo y recursos a intentarlo por todos los medios. Incluido el “hackeo” de los servidores informáticos de uno de los dos grandes partidos estadounidenses, y hasta el del servidor privado de una de los candidatos a la presidencia de EE UU, así como las probables sinergias con elementos como el fundador de Wikileaks, Julian Assange, pendiente de que la justicia se pronuncie respecto a la petición de extradición cursada por la fiscalía de EE UU, que lo acusa de espionaje.

Hace dos años que el fiscal especial, y ex director del FBI, Robert Mueller, encargado de investigar el “Russiagate”, acusó a una docena de espías rusos de piratería y de haber colaborado con diversos individuos y organizaciones para tratar de desestabilizar el proceso electoral estadounidense. Conviene también recordar que el ex consejero de Seguridad Nacional, el general retirado Michael Flynn, confesó haber mentido en relación a sus conversaciones con el entonces embajador ruso en EE UU, Sergey I. Kilsyak. Entre otras cosas Flynn le habría asegurado que EE UU levantaría las sanciones contra Rusia si Donald Trump llegaba a ser presidente.

Pero las denuncias del peligro de manipulación e injerencia extranjera nunca llueven a gusto de todos. Y así como en 2016 el entonces candidato Trump denunció que la prensa y los servicios secretos habían fabricado una teórica conspiración para acusarle de estar en sintonía con los enemigos del país, e igual que por su parte los demócratas lamentaron las declaraciones y acciones del entonces director del FBI, al que señalaron porque decían que había perjudicado a Hillary Clinton, así ahora unos y otros dudan o incluso niegan las renovadas denuncias del FBI.

Véase el caso del senador demócrata por Nueva York, Chuck Schumer, líder de la minoría del partido en la cámara, y que entrevistado en  la NBC ha desdeñado la rueda de prensa de los responsables del FBI y de la inteligencia nacional.

«Tuve la fuerte impresión», dijo, «de que era más bien para socavar la confianza en las elecciones». «Me sorprende que [Ratcliffe] dijera eso en esta conferencia de prensa». Provoca cierto resquemor, eso sí, ver a un prohombre de los demócratas, siempre prestos a denunciar el presunto favoritismo de los enemigos de EE UU.