El éxito de la “política tribal” en Estados Unidos

John D. Wilkerson, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Washington, analiza por qué las encuestas fallaron una vez más

Un seguidor de Donald Trump en PhoenixMatt YorkAP

¿Puede ganar Biden? ¿Quién tiene la victoria más cerca?

Sí, Biden todavía puede ganar. La mayoría de las papeletas que quedan sin contar son de voto por correo y sabemos que es más probable que los demócratas lo hagan por esta vía en muchos estados. Por ejemplo, en Pensilvania, dos tercios de las papeletas de voto por correo fueron solicitadas por demócratas registrados. Así que el recuento en Estados clave probablemente se endurecerá a medida que se cuenten más votos tanto en Wisconsin como en Michigan, Georgia y Pensilvania.

¿Por qué fallaron las encuestas de nuevo?

La mejor explicación es la «deseabilidad social», que significa que la gente tenderá a decir lo que cree que el encuestador quiere escuchar. En este caso, algunas personas no quieren admitir que apoyan al candidato republicano por las cosas extravagantes que dice Trump o por otros que lo apoyan. Sin embargo, esto también sucedió en 2016. Es desconcertante que los encuestadores no pudieron tenerlo en cuenta ponderando las respuestas de manera diferente.

¿Los parámetros para medir la aprobación de un presidente ya no sirven?

En las dos últimas elecciones se han tomado modelos «fundamentales» que predecían elecciones presidenciales usando cuestiones como indicadores económicos y la aprobación presidencial. Esos modelos predicen que Trump perdería por mucho. Pero lo que ha sucedido es que, a través de su retórica, ha obligado a los estadounidenses a elegir un bando. Esta «política tribal» ha hecho que los votantes respondan menos a las condiciones del mundo real. Creo que Biden esperaba beneficiarse enormemente del mal liderazgo de Trump en la pandemia. Probablemente ayudó a que los demócratas acudieran a las urnas, pero probablemente no atrajo a muchos de la «tribu» de Trump. Esta es una señal ominosa para el futuro de la democracia estadounidense porque las éstas requieren respeto y compromiso. La tragedia es que, en cuestiones reales, los estadounidenses no están tan divididos. Las élites están creando falsas dicotomías para su propio beneficio.

¿Habrá más tensión social en las calles, con revueltas?

Creo que la cuestión de la violencia dependerá de cómo respondan las élites. Estamos en una situación peligrosa. Trump ya advirtió a sus partidarios que los demócratas intentarán robar las elecciones. Si el recuento de votos por correo cambia, los resultados en estados clave a favor de Biden, habrá muchas personas que estarán preparadas para salir a las calles.

¿El republicano animará al desorden social?

Ésta es mi gran preocupación. Pero si Trump gana la votación en el colegio electoral y pierde el voto popular por un amplio margen, o mediante impugnaciones legales, es posible que también veamos a gente de izquierdas salir a las calles.

¿Hasta dónde están dispuestos a llegar Biden y Trump para defender su victoria?

No espero que ninguna de las partes ceda como lo hizo Al Gore en 2000. Buscarán todas las opciones legales si las elecciones están cerradas. Insistirán en recuentos en los estados donde sea posible el cambio. Desacreditarán el voto por correo basándose en tecnicismos como las firmas coincidentes. Espero que los resultados en los estados clave no sean lo suficientemente ajustados como para permitir nuevos recuentos.

¿El resultado tan justo muestra que Biden no era un buen candidato?

La pregunta debería ser: con una participación tan alta, ¿por qué tanta gente votó por Trump? La principal estrategia de su campaña se basó en el miedo y la economía, una estrategia republicana clásica. Publicaron muchos anuncios que sugerían una guerra racial inminente, impuestos más altos y socialismo, y así llevaron a la gente a las urnas.