Nos vemos en los tribunales

Muchos de los partidarios de Trump consideran normal que acuda a la justicia porque se han convencido de que en algunos sitios la elección ha sido trucada

Seguidores de Joe Biden en Los AngelesEUGENE GARCIAEFE

Trump parece haber perdido por la mínima la batalla electoral. No hay goleada de Biden, ni mucho menos, como predecían las encuestas y por la que suspiraban muchos en España. La victoria demócrata va a ser muy raspada , incierta hasta el final, y en el tiempo de descuento. Probablemente lo será en el minuto 97 porque el escrutinio en varios estados no concluirá hasta dentro de unas fechas. Sin embargo, un observador imparcial fallaría que, aunque Trump conserve Pennsylvania, va allí claramente adelantado pero hay casi un millón de votos por correo sin abrir y en esos debe haber más papeletas emitidas por los demócratas, la balanza se inclinará globalmente por Biden que se va a embolsar Michigan y, parece, Wisconsin por márgenes estrechísimos. Esos márgenes ínfimos le favorecieron al Presi en 2016 y ahora benefician a su rival. En ambos casos esos estados han aupado al ganador.

Es raro que el presidente admita ya su derrota. Tanto él como Biden han dado a entender que han ganado lo que no es muy protocolario. El presidente, con todo, va más lejos. Reiterando lo que ha manifestado muchas veces declara que su campaña se va a personar ante diversas instancias judiciales para parar el escrutinio en días posteriores a la votación, permitido en varios estados, o para anular un cierto tipo de votos.

Esto crea indignación en sus contrarios y censura en los medios europeos, “Le Monde” condena que Trump perturbe el proceso electoral “en un gesto que no es digno de los Estados Unidos”. Sin embargo, muchos de sus partidarios consideran normal su postura porque se han convencido de que en algunos sitios la elección ha sido trucada. No es muy creíble pero así está aquel país. La polarización, que también padecemos en España en la era Sánchez, alcanza niveles increíbles.

Tanto el lado trumpiano como los demócratas al reaccionar contratan ya una legión de abogados para dirimir esas supuestas desviaciones en las urnas . El pleito debería terminar antes del 8 de diciembre fecha en que los estados entregan las cifras definitivas del recuento. Recordemos que en los tres estados cuestionados las cámaras legislativas cuentan mayoría republicana pero tienen gobernadores demócratas.

El catedrático John Yoo de Berkeley, que defendió a Bush hijo en sus disputa con Gore en Florida en 2000, sostiene que los parlamentos estatales poseen amplias competencias que priman sobre las decisiones del ejecutivo estatal en estos asuntos. Trump, con un resultado estrecho, es de los más apretados de la historia en el reparto de delegados electorales, se va a aferrar a cualquier argucia jurídica.

No es fácil que se repita el guión de 2000 cuando el Supremo falló 5-4 a favor de que concluyera el recuento lo que hacía Presidente a Bush que ganó el estado por unos 500 votos. Los demócratas habían sufrido en Florida una hemorragia porque un candidato progre Ralph Nader les arrebató 80.000 votos que en su mayoría habrían votado demócrata. No obstante, contando con la terquedad y la egolatría de Trump amén de la profunda división del país todo puede pasar antes de admitir la derrota. Muchos republicanos suspirarán porque el litigio llegue al Supremo donde, TEORICAMENTE, los jueces conservadores son 6 y los progresistas 3. Lo que no quiere decir en absoluto que sigan instrucciones partidistas o del ejecutivo.

El presidente no parece estar muy preocupado con su actitud negacionista. Lo que, en el mejor de los casos, plantea un problema de fechas. En el peor una crisis institucional que no es seguro quieran provocar los poderes fácticos republicanos una vez vean que van a mantener su mayoría en el Senado y cuentan con una Tribunal Supremo receptivo no a instrucciones pero sí a ideas conservadoras.

Trump está o ha estado en un tris de ganar la elección. Ha sacado 4 millones de votos más que en 2016 a pesar de su gestión de la pandemia, su gobierno suspende como el de Londres y el de España en la consideración internacional del manejo del virus. Ello ha debido costarle sin duda los miles de votos que le han impedido noquear a Biden. Muchos americanos estaban contentos con su gestión económica, 55% declaran que están mejor que cuando Trump subió al poder y la economía ha hecho un magnífico tercer trimestre.

Parece claro que sin covid Trump habría eliminado a Biden. También que no sabemos cuándo terminará esta elección.

Inocencio F. Arias