Los demócratas alertan de que Trump podría alentar otro asalto al Congreso

En la tercera jornada del juicio político, la acusación pide condenar al ex presidente pero los republicanos no se mueven

Thumbnail

Pasan los días del impeachment, ayer el tercero, y cuanto más pruebas se acumulan del comportamiento, sino delictivo si, al menos, pirómano del ex presidente, más probable parece que todo acabe con su absolución. Los demócratas, que cerraban su actuación con más vídeos demoledores, más imágenes inéditas, alguna tan descarnada como los minutos de angustia vividos por el senador Mitt Romney, insisten en que Donald Trump fue parte decisiva de los aborrecibles sucesos que tuvieron lugar en el Capitolio. Sin sus discursos, sin sus tuits, entienden que el país no habría asistido al asalto insurreccional del Capitolio. Para explicar mejor el trauma causado citaron no sólo las angustiosas horas vividas por los representantes políticos, no sólo la heroica actuación de una policía superada en número y que no contaba con el apoyo y los refuerzos que podrían haberle proporcionado el Pentágono y la Casa Blanca, sino también las declaraciones de muchos de los periodistas que vivieron en directo, desde dentro, lo sucedido.

Por ejemplo Kristin Wilson, productora de CNN, cuyos tuits fueron leídos en voz alta. «Tengo 14 personas en mi equipo. Estábamos por todas partes. Dos de ellos llevaban muletas y no podrían haber corrido si hubieran tenido que hacerlo. De todos modos no les quedó más remedio. Uno quedó atrapado y tuvo que gatear para esconderse». «Cuatro de nosotros nos atrincheramos en una habitación frente a la cámara del Senado», recordó, «Puedo escuchar cada uno de los golpes contra la puerta, mientras intentaban entrar. ¿La peor parte? No saber cómo estaba tu gente estaba bien. Su silencio era angustioso. Sólo pensabas, “por favor, envía un mensaje de texto. Correo electrónico en informes. Tuitea algo”. Recibí una llamada telefónica que no pude contestar. Respondió el mensaje de texto “Ahora no. Están tratando de atravesar la puerta”». Ted Lieu, que hizo un discurso devastador, comentó que Trump es peligroso porque «quiere que todos nosotros, todos los estadounidenses, creamos que cualquier presidente que venga después de él puede hacer exactamente lo mismo. Es por eso que la falta de remordimiento es un factor importante en el juicio político. Debido a que el juicio político, la condena y la descalificación no se trata solo del pasado, se trata del futuro, se trata de asegurarse de que ningún funcionario futuro, ningún presidente futuro, haga exactamente lo mismo que hace el presidente Trump».

Los senadores republicanos, mientras tanto, escucharon la batería de argumentos y miraban con disimulo la hora. Cada vez falta menos para el fin de semana y cada vez es más aparente que no habrá, ni de lejos, la mayoría necesaria para lograr una condena. No digamos ya para conseguir que Trump sea inhabilitado para ocupar un cargo público. Se lo dijo a la prensa en los pasillos del Senado Roy Blunt, representante republicano por Missouri, que según CNN confirmó que el partido está siguiendo un esquema temporal desarrollado por el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnel.

A diferencia de los demócratas, que han empleado tres días completos, 16 horas, en desarrollar sus argumentos para castigar políticamente al anterior presidente, los abogados de Trump esperan tener todo listo en apenas dos jornadas. Es muy posible que haya votación el viernes. Ayer los demócratas hablaron de un ataque terrorista, de pasillos y salones vandalizados, de implicaciones de seguridad que trascienden lo meramente físico. También usaron las declaraciones del senador republicano Marco Rubio, que alertó del peligro de que el ataque convezca a los enemigos de Estados Unidos el mensaje de que las instituciones americanas son más frágiles de lo que parece. Los acusadores insistieron en que el presidente en ningún momento ha demostrado su arrepentimiento.

No faltaron las menciones a las reacciones de países como China, cuyos medios oficiales usaron la actuación de los supremacistas de Washington para compararlas con la represión de las protestas de la oposición demócrata en Hong Kong. O Rusia, que llegó a decir que la democracia estadounidense está kaput y que la celebración del sistema americano estaba acabada y que América ya no marca el rumbo del mundo. Están usando una insurrección para decir que la democracia americana ha muerto, repitieron, al tiempo que repetían los mensajes de las cancillerías de Irán y otros enemigos. El mundo está mirando para saber si somos lo que decimos ser, repitieron. «Algo que aprendí en esto», había escrito Wilson, es que conviene memorizar «los números de teléfono de las personas que amas. Todos tocamos un botón para llamar / enviar mensajes de texto desde nuestro teléfono. ¿Qué sucede cuando no tienes tu propio teléfono? Pues que miras fijamente el teléfono de un amigo o extraño y estás paralizado. “No me sé el número”».

Lieu terminó su intervención reivindicando el rule of law y la absoluta necesidad de que el país castigue a quien viola la ley, sea quien sea. Sostuvo que Trump «Difundio mentiras para incitar a un ataque violento contra el Capitolio, contra nuestras fuerzas del orden y contra todos nosotros, y luego mintió nuevamente a su base para decirles que todo estaba bien, que todo era aceptable». «Y es por eso», añadió, «que el presidente Trump es tan peligroso. Porque quiere que todos nosotros, todos los estadounidenses, creamos que cualquier presidente que venga después de él puede hacer exactamente lo mismo. Es por eso que la falta de remordimiento es un factor importante en el juicio político. Debido a que el juicio político, la condena y la descalificación no se trata solo del pasado, se trata del futuro, se trata de asegurarse de que ningún funcionario futuro, ningún presidente futuro, haga exactamente lo mismo que hace el presidente Trump».