El presidente argentino reconoce ahora la fiesta familiar en pleno confinamiento: “Fue un error”

Alberto Fernández, contra las cuerdas, por celebrar el cumpleaños de su mujer en junio de 2020 y saltarse las restricciones a las reuniones en domicilios

Imagen de la celebración del cumpleaños de la primera dama Fabiola Yáñez en la residencia presidencial durante la Fase Uno, lo más duro de las restricciones sanitarias del año pasado en Argentina.
Imagen de la celebración del cumpleaños de la primera dama Fabiola Yáñez en la residencia presidencial durante la Fase Uno, lo más duro de las restricciones sanitarias del año pasado en Argentina. FOTO: Twitter

La difusión de una fotografía en la que se ve al presidente argentino, Alberto Fernández, celebrando el cumpleaños de su mujer, Fabiola Yáñez, en julio de 2020, en pleno confinamiento, ha generado una tormenta política en Argentina, donde el Gobierno reconoce el “error” mientras la oposición tantea ya la convocatoria de un juicio político.

La imagen fue divulgada esta semana por la cadena LN+ y muestra a un total de doce personas, pese a que en ese momento -14 de julio de 2020- estaban prohibidos los eventos de más de diez asistentes y cualquier encuentro social en un espacio cerrado. También era obligatorio el uso de mascarilla, pero nadie la lleva en la fotografía.

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, ha reconocido este viernes por primera vez que la celebración “fue un error”, que “no debería haber pasado”. En este sentido, y aunque ha apuntado en una entrevista radiofónica que la residencia presidencial funcionaba como “centro de reuniones” de la pandemia, lo que muestra la imagen es “un evento social”.

“No he sido un careta”

No obstante, el Ejecutivo también considera que hay un “oportunismo político” detrás de la filtración, por parte de una oposición que “busca permanentemente generar escándalo”, informa la agencia Télam. “Hoy no está en juego una foto sino cómo nos ponemos de pie, cómo salimos de la pandemia y qué modelo político y económico vamos a llevar adelante”, ha sentenciado.

Horas después, el propio presidente Fernández ha salido a pedir disculpas durante un acto celebrado en Olavarría, en Buenos Aires, reconociendo que participó en una fiesta de cumpleaños que “no debió haberse hecho”.

“Nunca he sido un careta (hipócrita). Nunca quise dejar de dar la cara cuando tuve que darla, o esconderme detrás de nadie”, ha comenzado su disculpa el presidente argentino, recordando que durante el confinamiento trabajó desde la residencia oficial, Los Olivos, que pronto se convirtió “en una ciudad” con la presencia constante de políticos y representantes de la sociedad civil.

“El 14 de julio, Fabiola convocó una reunión con sus amigos, un brindis que no debió haberse hecho; definitivamente me doy cuenta de que no debió haberse hecho, y lamento que haya ocurrido, claramente lo lamento”, ha dicho Fernández.

“Todos lo supimos porque lo contamos, no ocultamos nada, porque están los listados de quienes entraron y salieron de Olivos”, ha remarcado, no sin antes insistiendo en que lo lamenta y que “no va a volver a ocurrir”.

“Impeachment”

Varios diputados opositores se han apresurado a adelantar que presentarán una solicitud de juicio político contra Fernández, lo que en caso de prosperar implicaría su destitución. Uno de los promotores, Mario Negri, de Juntos por el Cambio, ha confirmado en diversas entrevistas esta iniciativa, aunque es consciente de que no saldrá adelante.

“Se precisan dos tercios y el kirchnerismo bloqueará todo”, pero “queremos que el Congreso debata esto”, ha declarado, al criticar a un presidente que, en su opinión, ha “deshonrado” al país haciendo uso de “privilegios inaceptables”, lejos de las exigencias que reclamaba al común de la ciudadanía.

El proyecto presentado ante la Cámara de Diputados acusa a Fernández de “mal desempeño” y de “la eventual comisión del delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público en el ejercicio de sus funciones”.