¿Qué está pasando en Afganistán?

Veinte años después del derrocamiento de los talibanes, los insurgentes vuelven a tomar el poder. Las claves de este ascenso que ha pillado por sorpresa a la comunidad internacional

La Razón resume en tres píldoras la crisis de Afganistán que está provocando un éxodo sin precedentes de la población civil ante el regreso de los talibanes. Veinte años después de su derrocamiento por parte de la coalición liderada por los estadounidenses que contó con la participación de los señores de la guerra -agrupados en la Alianza del Norte-, los insurgentes han tomado el control de facto de Afganistán en una campaña militar fulgurante acelerada por la rendición del Ejército regular.

¿Quiénes son los talibanes?

La organización terrorista de los talibanes, los “estudiantes” en el idioma pastún, surge en la década de los 90 del siglo XX. En 1989, los muyahidines ―combatientes por la yihad (guerra santa) armada―, afganos y extranjeros, expulsaron a la Unión Soviética en Afganistán con ayuda de Estados Unidos tras una década de guerra.

Los talibanes instauraron un régimen integrista sobre la interpretación rigurosa de la ley islámica. Impusieron el burka. Las mujeres no podían trabajar ni ir a la escuela. Entre los castigos a los sancionados por la sharía se incluía los latigazos en la plaza pública y los ahorcamientos en los campos de fútbol. En 2001 tras los atentados del 11 de Septiembre, Estados Unidos emprende una campaña militar contra los talibanes por hacer de Afganistán un santuario para Al Qaeda, la organización terrorista de la muerte de 3.000 personas en los ataques a las Torres Gemelas.

¿Cómo han tomado el control tan rápido?

La ofensiva relámpago de los insurgentes se inició en primavera, pero se aceleró en la última semana hasta lograr la rendición de Kabul el pasado 15 de agosto. La descomposición del Estado y el Ejército afgano, entrenado por EE UU y la OTAN, ha sorprendido a la comunidad internacional y se tardará tiempo en analizar qué ha fallado. La corrupción de la élite afgana con la que Estados Unidos contó para promover la democracia en este país centroasiático y la ausencia de condiciones previas en la retirada diseñada por Washington está en el abanico de factores.

¿Qué puede pasar ahora?

Los talibanes buscan el reconocimiento de la comunidad internacional y aseguran que no van a emprender una campaña de venganza contra quienes participaron en el Estado patrocinado por Estados Unidos. Sin embargo, los afganos no creen en su palabra. Queda en el imaginario colectivo los horrores que presenciaron durante su mandato entre 1996 y 2001. Prueba de ello son las imágenes de miles de afganos encaramados en los aviones militares de Estados Unidos para salir del país tras conocerse el regreso de los talibanes al poder.