Biden: “Tenemos mucho más trabajo que hacer”

Estados Unidos impone nuevas restricciones ante la fulminante llegada de la variante ómicron de coronavirus y el drástico aumento de contagios

La Administración Biden busca con urgencia promover el uso de la Ley de Protección de Defensa para impulsar la producción nacional de pruebas caseras de COVID-19
La Administración Biden busca con urgencia promover el uso de la Ley de Protección de Defensa para impulsar la producción nacional de pruebas caseras de COVID-19 FOTO: EVELYN HOCKSTEIN REUTERS

Una de cal y otra de arena. Ante la fulminante llegada de ómicron y el drástico aumento de contagios, Estados Unidos impone nuevas restricciones pero, a la vez, reduce las cuarentenas. Y es que, sólo en la última semana, EEUU ha registrado una media de 205.000 nuevos casos de coronavirus cada día, lo que supone un aumento del 55% de contagios en todo el país.

La Administración Biden busca con urgencia promover el uso de la Ley de Protección de Defensa para impulsar la producción nacional de pruebas caseras de COVID19, al mismo tiempo que pretende facilitar la utilización a los buscadores de Google como herramienta de acceso para encontrar el lugar de pruebas más cercano para los usuarios.

“Ver lo difícil que ha sido para algunos conseguir una prueba este fin de semana demuestra que tenemos más trabajo que hacer”, admitió el presidente, comprometiéndose a buscar un alivio frente a la falta de acceso a test rápidos de COVID19 tras el incremento de la demanda durante las fechas de celebración navideña.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) aseguraron que los trabajadores sanitarios podrían reducir sus tiempos de cuarentena a la mitad, pasando de diez días a cinco. Decisión tomada, según confirmaron los expertos a través de un comunicado, en la demostración científica de que la mayoría de los contagios por coronavirus se producen al inicio de la enfermedad, es decir, durante el primer y el segundo día de aparición de los síntomas y hasta dos o tres días después.

Por esa misma razón, la CDC recomendaba que los casos de positivos de COVID19 que no presentan síntomas deberían aislarse durante el plazo de cinco días y después utilizar la mascarilla durante al menos cinco días más, con tal de reducir el riesgo de infectar a más personas. En el caso de que quienes hayan estado expuestos con alguien contagiado y no estén vacunados o se hayan vacunado más de seis meses antes, deberían hacer cuarentena de cinco días y pasar otros cinco días con mascarilla.

El presidente Biden se dejaba guiar por las recomendaciones de los expertos científicos, bajo el asesoramiento de Antoni Fauci, el principal epidemiológo del país, asegurando que delegaba en manos del equipo médico las nuevas sugerencias ante el riesgo por la variante ómicron.

“Cuando se trata de una fiesta de Fin de Año, en la que hay 30, 40, 50 personas celebrando y no se sabe le estado de la vacunación, yo recomendaría encarecidamente mantenerse alejado de eso”, añadió Fauci, extendiendo las recomendaciones médicas más allá de las fiestas navideñas.

Antes de que dieran comienzo los días festivos de Navidad, el Gobierno de Biden impuso de nuevo, en semanas anteriores, el uso obligatorio de las mascarillas en los espacios interiores, prolongando el mandato hasta el mes hasta el 31 de enero de 2022.

Pero, además de los drásticos aumentos de contagios y nuevas infecciones, ómicron ha traído consigo otras consecuencias más allá de la sanitarias en Estados Unidos. Desde Nochebuena, las cancelaciones de vuelos y los retrasos de miles de vuelos han ido en aumento, sin que miles de personas pudieran llegar a tiempo a su destino en fechas familiares tan señaladas.

Miles de personas se quedaron bloqueadas en diversos aeropuertos, tanto dentro como fuera del país, porque varias aerolíneas reportaron que un gran número de sus trabajadores (pilotos, tripulantes de cabina y personal de tierra) habían caído enfermos de COVID19 y debían permanecer en cuarentena.

A ese fuerte contratiempo para las compañías aéreas en una de sus temporadas más altas del año se sumaron otros factores, como condiciones climatológicas y temporales de tormenta y nieve en algunas zonas de Estados Unidos. Sólo en el aeropuerto de Seattle y debido a la excesiva caída de nieve en el noroeste del Pacífico, se cancelaron un total de 90 vuelos.