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La UE avanza en la preparación de sanciones masivas contra Rusia si invade Ucrania

El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, defendió el diálogo y la diplomacia en la reunión con sus homólogos europeos para evitar la guerra

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, interviene durante un evento en el marco de la Feria Internacional de Turismo FITUR 2022
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, interviene durante un evento en el marco de la Feria Internacional de Turismo FITUR 2022 FOTO: Chema Moya EFE

La UE sigue sin desvelar sus cartas. Los ministros de Exteriores de los Veintisiete se reunieron este lunes en la capital comunitaria, con la participación por videoconferencia del Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, con el propósito de seguir preparando sanciones masivas, en caso de que Rusia acabe invadiendo Ucrania.

Por lo que se sabe hasta el momento, estos castigos serían mucho más duros que los impuestos en 2014 tras la anexión de la península de Crimea, pero todo indica que el paquete no está cerrado y que puede variar según la naturaleza del ataque ruso. “Lo primero es la diplomacia, pero si la diplomacia nos falla estamos muy avanzados en la adopción de respuestas”, aseguró hoy el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, al término del encuentro. Estos castigo sólo entrarán en vigor si Vladimir Putin viola la integridad territorial de la antigua república soviética.

En el año 2014, las divisiones de las cancillerías europeas fueron palpables. En esta ocasión, el secretismo de las negociaciones está consiguiendo dar imagen de unidad y enmascarar posibles discrepancias, a pesar de que la diferentes dependencia económica de los países europeos respecto a Rusia -sobre todo de fuentes de energía como el gas y el petróleo- puede ser un problema a la hora de la verdad. A pesar de esto, fuentes diplomáticas defienden que la respuesta será rápida y contundente.

El titular de Exteriores español, Jose Manuel Albares, aseguró que las posible sanciones tendrán un tamaño “enorme” y que la reunión de hoy también sirvió para reflexionar sobre el impacto que tendrán estos castigos para la economía europea. A su entrada a la reunión con sus homólogos europeos, Albares afirmó esta mañana que “éste es el momento de lo que podemos llamar las cuatro d: diplomacia, distensión, desescalada y disuasión”.

Eso es lo importante: que sea la diplomacia quién esté al frente. Hoy somos los ministros de Asuntos Exteriores los que vamos a tratar la situación en Ucrania y en general en el Este de Europa, que sea el diálogo, que sean los medios pacíficos para resolver cualquier diferencia que pueda surgir entre nosotros con Rusia, con otros países externos a la Unión Europea y que prevalezca la unidad”, explicó Albares.

Los Veintisiete tienen en su poder restringir las exportaciones europeas de productos claves para la economía rusa; cerrar el mercado de capitales a las entidades financieras del país o incluso prescindir de las importaciones rusas de gas y petróleo que suponen en términos globales el 40% y el 26% respectivamente según los datos del primer semestre de 2020. Como bala en la recámara, Washington también sopesa poder desconectar a Moscú del sistema electrónico de transferencias internacionales Swift, lo que supondría un triple salto mortal que dejaría a Rusia en la misma situación de aislamiento internacional que Irán.

Pero no sólo se trata de castigar a Rusia sino también de ayudar a Ucrania. La Comisión Europea anunció hoy un nuevo paquete financiero de 1.200 millones de euros que se unen a los 17.000 millones en créditos y subvenciones concedidos desde la invasión de Crimea. La primera transferencia de ayuda de emergencia será de 600 millones de euros. Además, Bruselas también planea un programa a largo plazo para apoyar la modernización del país.

La presencia virtual de Blinken -antes de la videoconferencia de del presidente de EEUU, Joe Biden con varios líderes europeos- sirvió también para multiplicar los gestos de unidad a ambos lados del Atlántico, después de que la UE haya quedado marginada de los encuentros bilaterales entre Washington y Moscú. A pesar que ha sido Rusia la que ha despreciado a los socios europeos como interlocutores, son evidentes lo intentos del Kremlin de meter cizaña en las relaciones entre EEUU y los Veintisiete después del desencanto sufrido por parte de la UE respecto a Biden, tras la apresurada retirada de Afganistán y la cancelación de contrato Aukus.

El presidente francés, Emmanuel Macron, abogó la semana pasada desde el hemiciclo de Estrasburgo (Francia) por que sea la UE la que lidere el diálogo con Moscú y después llegue a un acuerdo sobre la respuesta con los aliados de la OTAN. Pero estos intentos del inquilino del Elíseo para que la UE tome las riendas de unas negociaciones que comprometen seriamente a su seguridad parecen haber quedado en un triste lamento.